El deseo es una falta de control que se imprime físicamente en espacios puntuales y determinados del cuerpo y del pensamiento. El deseo es irrefrenable y potente. El deseo es intenso, el deseo es cadencioso y desesperado. El deseo es dulce y torturador. El deseo desfasa al pensamiento y lo conduce. El deseo es humano y pedestre. El deseo es inclusive canibalesco y agresivo. El deseo es fugaz y llevadero por momentos. Pero el deseo es frenesí y desesperación. Corremos por las calles por nuestro propio fragor y despejamos toda selva y desvergüenza para entrar en cuartos prohibidos y desafiantes. Tomamos lo ajeno, dejamos lo propio. Huimos. Volvemos. Nos paseamos como león enjaulado aunque estemos confinados en un campo interminable. El deseo es agridulce. El deseo es grande como la mirada agreste que se desvive en las texturas de rocas y acantilados. Rompen los embates de océano y golpiza en nuestro pecho. El deseo duele y punza. El deseo es maravillosamente así. ¿Nos has querido, acaso, devorarte aquel cuerpo que te enloquece y que calza en tus cadencias como lo hace la placa tectónica desgranada en sismos y avalanchas, mientras un lodazal inmenso arrebata las serranías de tus miembros y los cercena y atormenta cual casas desgajadas en rupturas y devastación?.
[Libre Experimentación Artística desde la Escritura] + [Pensamiento Creativo] + [Filosofía]
martes, 31 de julio de 2007
El Deseo
El deseo es una falta de control que se imprime físicamente en espacios puntuales y determinados del cuerpo y del pensamiento. El deseo es irrefrenable y potente. El deseo es intenso, el deseo es cadencioso y desesperado. El deseo es dulce y torturador. El deseo desfasa al pensamiento y lo conduce. El deseo es humano y pedestre. El deseo es inclusive canibalesco y agresivo. El deseo es fugaz y llevadero por momentos. Pero el deseo es frenesí y desesperación. Corremos por las calles por nuestro propio fragor y despejamos toda selva y desvergüenza para entrar en cuartos prohibidos y desafiantes. Tomamos lo ajeno, dejamos lo propio. Huimos. Volvemos. Nos paseamos como león enjaulado aunque estemos confinados en un campo interminable. El deseo es agridulce. El deseo es grande como la mirada agreste que se desvive en las texturas de rocas y acantilados. Rompen los embates de océano y golpiza en nuestro pecho. El deseo duele y punza. El deseo es maravillosamente así. ¿Nos has querido, acaso, devorarte aquel cuerpo que te enloquece y que calza en tus cadencias como lo hace la placa tectónica desgranada en sismos y avalanchas, mientras un lodazal inmenso arrebata las serranías de tus miembros y los cercena y atormenta cual casas desgajadas en rupturas y devastación?.
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4:56 p.m.
viernes, 27 de julio de 2007
Mi Arquitectura; la mía, no la de todos, la que hago y la que busco. A veces, la que logro
Como todas las cosas que abordo, parto de cualquier modo algo detonante, y termino donde mismo simplemente o donde mismo pero a una escala de abstracción mayor que la que se asumió al inicio. La arquitectura es un arte, eso no cabe duda; ella no requiere de tendencias ni de estadísticas, ni de señales objetivas para conformarse, por cuanto, como la crianza y la acometida a la trinchera enemiga, requiere de arrojo personal y arriesgado. La forma es búsqueda primordial; esa forma que no quiere ser escultórica ni quiere ser conclusa en su centro “inespacial”; la arquitectura se sustancia en su distanciarse de lo que vemos y de lo que abraza, para alojar lo que asume. Generosa es esta arquitectura, que por momentos se retira para darse a la par con el paso y la mirada en la distancia o la cornisa. La arquitectura que aludo es austera en su desarrollo, diré.
Más podemos decir tanto al respecto; llevamos años en esto y vamos dándonos a nuestras repeticiones, tendencias y reglas asumidas casi como operaciones parcialmente concientes. La forma se presenta como la parte resolutiva de una función o libertad propiamente tal.La arquitectura que practico es personal y con pocas pretensiones de protagonismo, aunque no me lo crea ni yo, ella, mi amiga, es sutil en sus muros y respaldos y lucha por desaparecer, para resplandecer en la cabida que se desdiga de la función y se adentre en el abrazo del alma que se aloja.
Cuanta suerte tengo de haberme dedicado a esta labor personal y tan visible, en este mundo de trabajo, adonde siempre lo que hacemos se encadena en una faena mayor. La recomiendo, pero con cojones, que sin ellos no logra llegar a ninguna parte. Así el mundo, así yo, así ella.Todo así prefiero irme a casa a descansar; hasta el Lunes.
(“…nada definitivo”)
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5:37 p.m.
Mi Libro Fetiche; MITÓPOLIS

Hace unos 7 años que vengo leyendo ininterrumpidamente este libro.Por qué; pues creo que por profundas razones que no alcanzo aún a vislumbrar por completo.
Espero, de aquí en adelante, ir subiéndolo de a poco, y por partes, despacito, así como se comenta la Biblia, por versículos y con todo el tiempo del mundo.
Mitópolis, de Joaquín Edwards BelloQue tengan un bue fin de semana
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5:01 p.m.
jueves, 26 de julio de 2007
Las Estatuas de Caupolicán del Cerro Santa Lucía y de la Plaza de Rengo Según Joaquín Edwards Bello
Una de mis lecturas favoritas, alude al posible origen de la estatua que se encuentra en dos lugares que personalmente conozco; la Plaza de Armas de Rengo y el Cerro Santa Lucía de Santiago.
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4:56 p.m.
Abstracción 1
¿Cual es la función plena de la mas estancada mirada
de la que se precia usted
al hacerse abstracta cadencia
en la plena esperanza de un sin lugar anhelado?
No sé Por momentos Explicarme Ante la idea motriz de la muerte de la vida En la apacible tierra fecunda
Es insoportable para los hombres Y erigen edificios permanentes Que caerán como caen las gavillas de trigo en cada cosecha El hombre¿ Por qué el hombre Por cuanto tiempo y desde cuando Se ha hecho actor de una escena que no se engendra en la naturaleza Ni se engendra en su alma?
Su condición es fecunda y cobarde Se aleja de su espíritu en la contemplación de las ideas Que lo rodean y que lo emborrachan Cuando solo de su llamado de carne y corrupción se medita Como si el ave peregrina fuera plena en el cableado eléctrico Adonde se esta quieta a la espera de vientos mejores
Agazapados esperamos Cual golondrina cancina Que el mundo se avenga a nuestra espera Para dejar la muerte y alcanzar la triste y patética inmortalidad Que se encarna en las obras mas inmateriales y fugaces Pues ellas gobiernan al mundo Y no las cosas a si mismas A contrapelo de toda creencia
Paz y letargo Quietud y deriva En una barcaza digna Para estarse quieto a la mirada
Proa hacia el abismo prometido
Hombres fuimos y hombres seremos Sin transmutaciones capaces de arrebatarnos nuestra aletargada condición Humana Que se deja llevar Como el cordero al matadero
Optimismo es la clave,
No fatalidad
Que mis palabras no te engañen
de la que se precia usted
al hacerse abstracta cadencia
en la plena esperanza de un sin lugar anhelado?
No sé Por momentos Explicarme Ante la idea motriz de la muerte de la vida En la apacible tierra fecunda
Es insoportable para los hombres Y erigen edificios permanentes Que caerán como caen las gavillas de trigo en cada cosecha El hombre¿ Por qué el hombre Por cuanto tiempo y desde cuando Se ha hecho actor de una escena que no se engendra en la naturaleza Ni se engendra en su alma?
Su condición es fecunda y cobarde Se aleja de su espíritu en la contemplación de las ideas Que lo rodean y que lo emborrachan Cuando solo de su llamado de carne y corrupción se medita Como si el ave peregrina fuera plena en el cableado eléctrico Adonde se esta quieta a la espera de vientos mejores
Agazapados esperamos Cual golondrina cancina Que el mundo se avenga a nuestra espera Para dejar la muerte y alcanzar la triste y patética inmortalidad Que se encarna en las obras mas inmateriales y fugaces Pues ellas gobiernan al mundo Y no las cosas a si mismas A contrapelo de toda creencia
Paz y letargo Quietud y deriva En una barcaza digna Para estarse quieto a la mirada
Proa hacia el abismo prometido
Hombres fuimos y hombres seremos Sin transmutaciones capaces de arrebatarnos nuestra aletargada condición Humana Que se deja llevar Como el cordero al matadero
Optimismo es la clave,
No fatalidad
Que mis palabras no te engañen
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12:39 p.m.
lunes, 23 de julio de 2007
Proyecto Sala Cuna Parque Oriente - Rengo
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12:16 p.m.
miércoles, 18 de julio de 2007
La Imagen
Si no tuviera sentidos dispuestos a mi propia imaginación, ¿cómo podría detonar mi preliminar momento de intuitiva lucidez externalizante?; ¿cómo haría para entender que existe algo más allá de mi propia percepción carente de todo lenguaje y expresión?; cómo haría para exponer(me) la propia percepción de un vacío fecundo y permanente?.
En suma, si careciera de tacto, dolor, vista olfato y audición, ¿Cuál sería mi posición en el universo, dispuesto a enfrentar un vacío sensual diverso y completo?
Y más aún, si nada percibiera, si nada viera, escuchara, gustara, palpara y en general sintiera, ¿cómo tendría un primer paso de movimiento de mi espíritu hacia “aquello” no involucrado con mi propia esencia?
Cómo pretendería “ser en eso” que no me involucra pero que a la vez, de alguna manera me contiene?; ¿imaginaría un espacio, y una amplitud inhumana pero perfectamente continente?; y más aún, si inclusive no tuviera percepción del equilibrio, ni del desequilibrio, y fluyera con mi cara al viento a cien kilómetros por hora asomado por una ventanilla de un automóvil, ¿qué sería de mi propia percepción interna al ahogarme, sin saber qué es el ahogo y qué provoca su presencia.
La sucesión de eventos sería pertinentemente medible por cierto pues antes no me ahogaba y de un momento en adelante si lo sentía, luego, ese ahogo que no sería ausencia, sino más que nada un pálido reflejo del mundo, ¡acaso no estaría entronando mi sugerente quietud hacia una intranquilidad repentina?; y así me diría, “lo que fue no es más”, pero sin palabras, ya que solo me estaría acercando en un vacío sin límites de oscuridad a la revelación primera de “aquello” que allende mi ser es más que lo que soy y que me da continente. Y en eso estaría cuando solo tendría una permanente e ininterrumpida manera de “irme” en pos de lo que no soy; entonces me daría mi estancia y me acercaría al contexto; y solo eso sería mi cifra final, sin tiempo conocido, sin verbo ni estallido, pero con una plenitud cantante, en la esperanza del arribo del mundo sugerido, tras la percepción del ahogo que me circunda.
Todo así, sería mi dicha la enseñada morada del desvío, cuando supe que sabía y entendí que conocía, nada en sí pero todo en aquello, y ya las profundidades de los asteroides no serían para mí un secreto, pues estando leve en mi mansedumbre, encadenaría percepciones creadas desde un latido sordo y permanente, sería aquello latente que un día supo de su inminente negación, encarnada en la angustia que llegó y se fue, …
…y la pista
por ello
surgió.
En suma, si careciera de tacto, dolor, vista olfato y audición, ¿Cuál sería mi posición en el universo, dispuesto a enfrentar un vacío sensual diverso y completo?
Y más aún, si nada percibiera, si nada viera, escuchara, gustara, palpara y en general sintiera, ¿cómo tendría un primer paso de movimiento de mi espíritu hacia “aquello” no involucrado con mi propia esencia?
Cómo pretendería “ser en eso” que no me involucra pero que a la vez, de alguna manera me contiene?; ¿imaginaría un espacio, y una amplitud inhumana pero perfectamente continente?; y más aún, si inclusive no tuviera percepción del equilibrio, ni del desequilibrio, y fluyera con mi cara al viento a cien kilómetros por hora asomado por una ventanilla de un automóvil, ¿qué sería de mi propia percepción interna al ahogarme, sin saber qué es el ahogo y qué provoca su presencia.
La sucesión de eventos sería pertinentemente medible por cierto pues antes no me ahogaba y de un momento en adelante si lo sentía, luego, ese ahogo que no sería ausencia, sino más que nada un pálido reflejo del mundo, ¡acaso no estaría entronando mi sugerente quietud hacia una intranquilidad repentina?; y así me diría, “lo que fue no es más”, pero sin palabras, ya que solo me estaría acercando en un vacío sin límites de oscuridad a la revelación primera de “aquello” que allende mi ser es más que lo que soy y que me da continente. Y en eso estaría cuando solo tendría una permanente e ininterrumpida manera de “irme” en pos de lo que no soy; entonces me daría mi estancia y me acercaría al contexto; y solo eso sería mi cifra final, sin tiempo conocido, sin verbo ni estallido, pero con una plenitud cantante, en la esperanza del arribo del mundo sugerido, tras la percepción del ahogo que me circunda.
Todo así, sería mi dicha la enseñada morada del desvío, cuando supe que sabía y entendí que conocía, nada en sí pero todo en aquello, y ya las profundidades de los asteroides no serían para mí un secreto, pues estando leve en mi mansedumbre, encadenaría percepciones creadas desde un latido sordo y permanente, sería aquello latente que un día supo de su inminente negación, encarnada en la angustia que llegó y se fue, …
…y la pista
por ello
surgió.
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12:27 p.m.
martes, 17 de julio de 2007
Amelie (…entre otras tantas cosas de la vida)
[2001, Director: Jean-Piere Jeunet]Ella es una mujer, encapsulada en sus ademanes de niña fantasiosa, encaminada, por cierto, en una quietud contemplativa. Ella es hija de un padre que no conjuga el verbo acariciar y de una madre prisionera de sus ansiedades. Ella es una amante de pequeños detalles distractores, en los que podemos reflejarnos, acaso, cada uno de nosotros.
(En mi caso adoro los regresos a mi casa, retomando un camino de cuatro kilómetros, acompasados por el pedaleo alegre y distendido de mi bicicleta de cadena desgastada tras casi siete años de uso ininterrumpido, al punto que no puedo ni atrasarme ni apurarme demasiado al cruzar las calles que se me atraviesan; ella, la cadena, se resbalará indefectiblemente. Me siento feliz con mi defecto de bicicleta desgastada, pues en ella me protejo de la audacia que pudiera inundarme al querer apurar el paso antes del camión que acomete el cruce sobre nivel, a unos atolondrados cien kilómetros por hora. Y cosas así; me gusta reconocer en la cotidianeidad la señal de inmensidad que se refleja en la inversa entrega de los que se abandonan a sus rutinas. Me gusta la mirada inversa del mundo, para percibir en mi muy pequeña y plena vida (que no empequeñecida) la grandeza del cosmos y la escultórica profundidad del pensamiento fecundo, cuando todo se retira, se desnuda la nimiedad y se desmantela la soberbia. Así quisiera estarme por siempre en el mismo lugar, en la misma actividad ante las mismas personas y con la misma actitud de porfiado portero de mundos, desplegados ante la tijera que recorta de la realidad los trozos exactos que detonen las nuevas dimensiones de un mundo desdoblado.
Pedaleaba una vez (que no por única instancia) hacia mi casa, en una tarde gloriosa de verano, cuando a contraluz bailaban los trozos perdidos de telarañas, iluminadas y radiantes, desde alambres de oxidado destino y reseco don infeccioso, entonces, así, tan similar mi vida a la de cualquiera, vi en la paz de la tarde la paz de la vida, la paz del tumulto ensordecido en la tranquila estancia de posterior acometida, vi la vida en mi vida, vi el ser en mi ser, vi la lúgubre perdición del alma, cuando no se adentra la misma, en los rincones tersos de una semejante y colosal capacidad de arremetida, suspirante y delineantemente capaz de encontrar alegría sutil y pertinaz. Era yo, conmigo, en la quietud de una vida anudada, cuando el pasado y el futuro se estrangulan alegremente en el instante de dicha, sin más clamor que la luz y la ubicuidad del estío, el espíritu y la placidez.
Si alguna vez se le apareció el Señor Creador de los Cielos y de la Tierra a alguien en este atolondrado planeta, fue, por lo menos en esa ocasión cuando aconteció, y tuvo sentido la vida y la muerte y la miseria y el traspié de generaciones de seres caminantes hacia sentidos desviados, y tuvo paz la ceguera y encontró el amor la mujer reseca que nunca conociera la profunda penetración de amor y respeto en embates de carne y caricias viriles, y así todo fue en el evento que pasó de largo para quienes me vieron avanzar a la simple y oportuna hora del té en la casa de siempre, con la misma suerte y desorden de los hogares consolidados
Qué busco; busco la grandeza del alma y la paz, busco la fortuna atravesada en el más insospechado camino solitario, busco la simpleza más insignificante y la falta de estímulos estrepitosos, busco el sonido vulgar entrampado en la más horaria y disímil manera de atravesar los espacios campestres y preliminarmente urbanos, cuando en ellos se entrecorta la maleza y el trozo de campiña, por entre la berma agrietada…en fin).
Cuando terminara de ver el filme, que fuera todo aquello que aludo de modo reflectante, arribé a una tolerancia fugaz con todo, como estándome alerta a la manera de cómo un lente se trasunta desde la pantalla. Era como lo visto y entendía que la colorida, apastelada y saturada muestra de un París ficticio y arrinconado, se entretejía con las vidas de simple plenitud o miseria, y vi a Valparaíso y a la Avenida Bisquert del invierno, cuando entre las gotas de pelados árboles de inmensa factura, se desganchan cadáveres de vegetal derrumbe, y se aplastan los autos y se quiebra el pavimento, pero después renace y a la vez en el puerto se aburre un niño en una perdida y arrinconada vereda de soleras canteadas hace ciento veinte años, y mira la charca reseca donde jugara en primavera, mientras pasa la vida y se derrumban riquezas y se avienen las eras de vendimia y fracaso, todo ello junto y revuelto, en la existencia de soledad y desconsuelo. Todo así, la vida pasa, hasta que alguna vez podemos dar el golpe de esgrima certero que detone la vida entre el abandono, ¡qué se yo!; un gesto, un empujón, una palabra precisa, un clavo en el madero adecuado, un pago anticipado, una cuenta enfrentada y un golpe de defensa manifiesta, cualquier cosa que se venga a la existencia en el justo momento, como para ver que simplemente, cual tronadura, revienta la represa de potencias y virtudes contenidas, como cuando desde múltiples hogares salen las dueñas de casa a separar la pelea de perros en un pasaje multitudinario de encierros, en el más pleno y humilde puerto abalconado.
Todo así, me quedo con la mano tersa de la protagonista, entrando fugaz en el saco de legumbres heladas, para saber de la caricia muerta de semillas frescas, refrescantes como el beso de un hijo.
La película, es maravillosa.
Condescendiente,
pero maravillosa.
Que tengan una buena semana
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Entrada publicada originalmente a las
8:41 a.m.
[La Base del Pensamiento]
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Entrada publicada originalmente a las
8:40 a.m.
"Amelie"
“Amélie”15-7-2007(Todo el comentario es una cifra cerrada)
→ [Haré abstracción de todo su contenido, por así decirlo, fílmico, para ir directamente al principio, idea, irregularidad en la homogénea y primordial manera de plantearse de nuestro curioso arquetipo preliminar de pensar, adonde la trama regular, equidistante, eterna e infinita de puntos en el espacio juega un rol fundamental;]
→La película es una manifestación paradigmática de una gran rigurosidad plástica, capaz de detonar a nivel profundo y fugaz, la valentía del inspirado para transformar su vida, en pos de la reconstrucción del mundo hacia el “ser en la propia interacción de la voluntad”, como generadora ilimitada de virtud, mediante actos parciales, concebidos como “lugares” o “eventos estables” factibles de bifurcar el destino de los favorecidos.
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Entrada publicada originalmente a las
8:39 a.m.
jueves, 12 de julio de 2007
miércoles, 11 de julio de 2007
Cadencia Gráfica de la Palabra "Enciclopedia"
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Entrada publicada originalmente a las
6:00 p.m.
Cadencia Gráfica de la Palabra "Romané"
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Entrada publicada originalmente a las
5:48 p.m.
Te Llevas en Vilo Hacia Tu Propia Suerte y Ademán
[no intente comprender; entre líneas se dibuja una silueta
el mundo de lo explícito se cubre de hojas secas
y enmarañados argumentos]
Llevas la suerte prendida como un alfiler de gancho sobre tus espaldas,
junto a las señales de raspaduras y golpes sordos,
sobre un chaquetón mullido y dispuesto.
Como vas es como llegas,
así de enfrentado a la maraña de desaciertos y malentendidos.
Sabes lo necesario y dispones la mirada para desentrañar claves dispersas
ante un cielo azuloso y lejano;
todo distante,
dejas la huella sobre la nieve del camino;
y solo las tuyas se distinguen;
solitariamente te alejas hacia una estancia recogida,
mientras pasan las aves,
se allegan las eras
y se añejan los rostros de quienes conociste;
visto así,
solo estamos quietos
como Guillermo Tell,
atado al árbol del destino
y a sotavento;
rasga el aire la flecha del designio,
y parte en dos la más querida suerte y manera.
Todo así,
te dejas ir;
todo es abismo y suerte;
todo pende de tu cuerpo,
el que cuelga de un gancho derruido y solemne.
el mundo de lo explícito se cubre de hojas secas
y enmarañados argumentos]
Llevas la suerte prendida como un alfiler de gancho sobre tus espaldas,
junto a las señales de raspaduras y golpes sordos,
sobre un chaquetón mullido y dispuesto.
Como vas es como llegas,
así de enfrentado a la maraña de desaciertos y malentendidos.
Sabes lo necesario y dispones la mirada para desentrañar claves dispersas
ante un cielo azuloso y lejano;
todo distante,
dejas la huella sobre la nieve del camino;
y solo las tuyas se distinguen;
solitariamente te alejas hacia una estancia recogida,
mientras pasan las aves,
se allegan las eras
y se añejan los rostros de quienes conociste;
visto así,
solo estamos quietos
como Guillermo Tell,
atado al árbol del destino
y a sotavento;
rasga el aire la flecha del designio,
y parte en dos la más querida suerte y manera.
Todo así,
te dejas ir;
todo es abismo y suerte;
todo pende de tu cuerpo,
el que cuelga de un gancho derruido y solemne.
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Entrada publicada originalmente a las
5:22 p.m.
martes, 10 de julio de 2007
Tendencias Recurrentes de la Mirada
Durante los años 1989 y 1991 realicé algunos trabajos académicos que, en resumen, eran ideogramas estructurados en base a simbología "de origen" matemático, que apuntaban a determinar maneras recurrentes en la percepción del espacio visual.La naturaleza de este lenguaje es de tendencia a la abstracción, por lo que se parte de lo visual, pero lo que se termina por expresar no es necesariamente imaginable; se quiere arribar a órdenes, sucesiones, tendencias, principios de cuando se mira.
Debo comentarles que esta manera de ir pensando las cosas, está directamente influenciada por la obra "Etica Demostrada Según el Orden Geométrico" de Baruch Spinoza, y por supuesto que hay influencias de "El Discurso del Método" de René Descartes.
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Entrada publicada originalmente a las
5:23 p.m.
lunes, 9 de julio de 2007
Ideograma del Hombre de la Nostalgia Imperecedera
[Juegos Ficticios de Reglas de Trazado de Ideogramas]
Contiene tres partes esenciales; la mirada desencajada, el rasgo aguileño y el gesto de la boca representando tristeza. Su trazo es distendido y espiraloide, se genera en una sola línea descendente, que ata la mirada con la desdicha de su boca.
Se emplea en el ejercicio de catarsis interior, de índole solitaria y contemplativa, cuando se desea escribir en un rasgo la desolación potencial a la que uno podría verse atado.
Se emplea en el ejercicio de catarsis interior, de índole solitaria y contemplativa, cuando se desea escribir en un rasgo la desolación potencial a la que uno podría verse atado.
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Entrada publicada originalmente a las
5:24 p.m.
El Gusto Como Atuendo
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Entrada publicada originalmente a las
4:57 p.m.
Ideogramas I
En la columna del lado, bajando hay algunos ejemplos; son solo investigaciones relaciondas con el modo de escribir.
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Entrada publicada originalmente a las
9:02 a.m.
martes, 3 de julio de 2007
"El Perfume"
"El Perfume" [2007]Hace muchos años atrás, y entiendo que fue en el año en que publicaron la novela, leí el texto que generó el filme del mismo nombre al que aludo. Prefiero la novela, pero la película es interesante desde sus maquillajes, las escenografías, los efectos especiales, los vestuarios y la expresión del aspecto del París del siglo XVIII, y sin lugar a dudas que la música es importante y conducente.
Imposible no relacionar al perfumista y genial protagonista de la historia, con el genio del músico austriaco del mismo siglo. Pero aparte de todo esto, ¿qué es lo que medito desde el filme y desde el cabal conocimiento de la novela? En lo medular hay un planteamiento relacionado con la genialidad y su desarrollo, en el sentido de que es posible que estas capacidades puedan tornarse en el centro de la vida y que a la vez establezcan una especie de llamado ineludible. El tipo, el perfumista, estaba loco, sin lugar a dudas; mataba sin asco ni duda, sin perjuicio de que su vida fue un permanente rechazo del mundo, desde que fuera parido, sobre los restos podridos de pescado y verduras de un mercado.
Su visión aromática del mundo era unívoca, y solo daba fe y razón a lo que el olor de las cosas arrojaba. Finalmente, y tras una niñez y una juventud entregadas a desarrollar sus capacidades, es capaz de lograr estructurar el perfume que su antojo le dicte.
Busca el perfume sublime que detonara aquello que solo la esencia de las personas fuera capaz de provocar, y tras una seguidilla de fríos asesinatos de mujeres para destilarlas en su esencia (a partir de “aquella” niña que fuera su inicio) crea un perfume capaz de generar en su entorno la adoración más desenfrenada e incondicional, todo así, entiende que todo se le abre, y que de todo es el señor absoluto en términos potenciales. Decide morir derramando sobre sí todo el frasco de "aquel” perfume todopoderoso, sin alma y sin sentido de la vida en manos de una turba parisina que literalmente se lo come a mordiscos, presas, ellos, de una adoración paroxística.
Rimbaud, me digo, se entregó a las fauces de la vida más reprochable, ante semejante don de las palabras que le permitieron abrir al mundo de raíz y de cuajo en su poderosísimo verbo revelador; él no supo de más vida que la de un vagabundo inescrupuloso inclusive, tras lograrlo todo en su oficio “de una plumada” hecha décadas de escritura perfecta.
Pero la vida es más que dar en el blanco, antes o después, ya que no solo para “lo nuestro” vivimos, siendo necesaria la complejidad que la existencia requiere. Desde la complejidad de la vida somos plenos, y no necesariamente desde la dicha, que embriaga, o desde el sufrimiento, que curte y que nos vuelve fuertes.
Y así…
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Entrada publicada originalmente a las
9:23 a.m.
Al Paso
1 solo a través del paso objetivo de un sueño, se tiene la necesaria medida de la realidad
2 sin sueños no hay medida
3 sin sueños no hay rumbo ni sentido
4 los sueños son la metáfora de los más abstractos anhelos
5 solo abstractamente camina el hombre por el mundo
6 el pensamiento del hombre no es concreto; solo hay quienes mejor concretizan sus abstracciones
7 acerca de nada vamos yendo, hacia sentidos hechos de tiempo y espacio
8 difícil es hablar sin materia ni objeto, cuando siempre nuestra alma surge desde su cuerpo y desde sus medios de expresión.
9 la naturaleza subyacente del pensamiento efectivo y fidedigno es momentánea
10 el amor es la eterna expresión inmortal del apego al rumbo del universo hecho carne en nuestras entrañas
2 sin sueños no hay medida
3 sin sueños no hay rumbo ni sentido
4 los sueños son la metáfora de los más abstractos anhelos
5 solo abstractamente camina el hombre por el mundo
6 el pensamiento del hombre no es concreto; solo hay quienes mejor concretizan sus abstracciones
7 acerca de nada vamos yendo, hacia sentidos hechos de tiempo y espacio
8 difícil es hablar sin materia ni objeto, cuando siempre nuestra alma surge desde su cuerpo y desde sus medios de expresión.
9 la naturaleza subyacente del pensamiento efectivo y fidedigno es momentánea
10 el amor es la eterna expresión inmortal del apego al rumbo del universo hecho carne en nuestras entrañas
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9:22 a.m.
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