[Toda pregunta se cierra en sí misma, cual escorpión que entierra su aguja en pos de su propio fin antecedido; observen cómo el fin requiere del inicio para dejar establecido en sí mismo el germen de la respuesta que se quiere detonar]
¿Ante qué solitaria y feliz veneración quedamos antepuestos, como si se tratara de una suerte de generadora matriz de alegría y contrapunto moral, desde el cual todo creyente sometido a su atávica generatriz hace y deshace, cual cometa díscolo y altisonante, que olvida su cumbre y desvela su abismo en cuanta extraña y sorprendente fuga de olvido voluntario destructor, acaso, pero justificado en la especie de equilibrismo universal del impacto febril que se antecede a mi aquietada fortuna de ser un ente perceptible e inteligible, por esencia ya sea en espejos o reflejos burdos de inmanente penetración furtiva en cuanto sistema ineludible de causa y efecto sucedido, cual impacto hacedor de mundos o en su desmedro de golfos y bahías exterminadoras del florecimiento que igualmente como sube, baja, y cede su predominio ante la especie expectante de sobria y recóndita potencialidad, como si toda nuestra vida hubiera estado refrendada hacia un solo ser cualquiera, que en su indefectible momento terminal requiriera precisamente del agente salvador que coincide con mis más espurios atributos simultáneos, capaces de ser puente de febril designio de aquel o aquella que en su miserable vida, desechado bajo un puente, sostuviera todo el precario equilibrio de ser y permanencia de células y mitocondrias subyacentes, surgidas a santo de aquella gesta solemne y eficaz reducida a la caricia de todo cuanto pueda encausar la solitaria manera de surgir en minúscula alegoría de su propio poder y creación?
- Hipnosis IV, - Hipnosis V, -Hipnosis VI
- Mi particular aprehensión simétrica de Piero della Francesca en relación a Paul Cézanne
- a.l.g.d.g.a.d.u.
- Hipnosis VII
- Analisis de la escultura "Formas Únicas de la Continuidad en el Espacio" de Humberto Boccioni
- Comentarios e impresiones en relación a la pieza musical "Fantasía" de John Dowland
- Alabanza de "El Escorpión" del arquero colombiano René Higuita
Posts en lenta maduración:
- "Chavo v/s Gabo" o "Cien años de vecindad"
viernes, mayo 16, 2008
Hipnosis III
Publicado por Sergio Meza C. el 5/16/2008 0 comentarios
Categoría Experimentos Sintacticos
miércoles, mayo 14, 2008
Hipnosis II
Enfrenta tu verdadero confín y destino, que la suerte y mi diferente apresto me duermen y te distancian, que lo díscolo y lo latente facilita todo arribo, y tropieza su abrupta medida de fuga, dilución y fatuo sosiego que en suma detentamos. Mas ¿cuándo estaría la manera trémula pero potente de dejar el abandono del detalle aquel, que se nutre de su quieta y determinada pericia que, si la fortuna así lo quisiera, perdería su atributo en desmedro del paraje y tanto muro que cual metáfora evidente destina y nutre la falsa pero representativa detonación y fulgor del suave retorno?. Averigua aquello, acaso gustas y requieres, pero no te abandones a la prístina ternura en la distante forma extraña que participa y establece perplejidades persistentes, ya que siempre formamos, entre todos, una suerte de velo suave que encubre aquel festín dotado de brillo y martirio. Como la vida es todo esto, aludiendo a lo evidente, y dejando abierto el fatal vuelo y el planeo de tragedia imprevista, para quien no entiende de complejas manifestaciones abstractas pero accesibles. Y bueno, así todo y todo concluso, con la pericia de mi estruendo pero sin la fortuna del canalla, manejo el trazo de las propias y próximas estridencias.
Monotonal capricho el de quien vela, pero no desarma, la delicada colina desde donde revienta cual volcán, tu estrepitoso brío. Déjalo en paz entonces, si acaso frecuentas rincones a la vista de toda costumbre. El hombre se desata en su pasión, pero retiene su porfía, cuando determina el límite fecundo donde dejar su alma hecha obra y feliz arremetida. Y así, como si todo dejara su suerte en manos de la forma inercial que ordena la vida y demarca la alternativa.
Forma insolente en su persistencia.
Formulario en suma.
Forma atada y atávica, pero formal objeto, que deja rastro de mayor ordenanza. Arte decimos, más ¿cual artilugio deja su dictado de lenguaje febril que obedece y no inaugura?. Soy de todos menos uno; soy el que deja y fortalece. Y ya enfrentado tu verdadero objeto antepuesto, a aquel esplendor de los inicios, medida la fortuna y despierta la atención, continúa presto en tus afanes de divino y humano hacedor.
Como si nada fuera antecedente, a la inversa acaso de ese atavismo que somete por momentos, planeo suelto, y más que suelto, liberado. Costumbre en sí. Solo afán decimos o dirás o entablaremos. Mansedumbre. Costumbre. Falsedad antepuesta y expuesta; Honor. Gloria. Forma. Paz. Soledad. Honra. Sobriedad. Mesura. Abstraídos de toda generación, no son sino pose y vestimenta. Así con todo, vayan que me deshago y fluyo, desde mi estantería plena, de tanto dato y palabra altisonante.
Publicado por Sergio Meza C. el 5/14/2008 2 comentarios
Categoría Experimentos Sintacticos
lunes, mayo 12, 2008
Hipnosis
[Lea, si tiene paciencia, mi primera intentona de destartalar al idioma para ver si surge, acaso y si Dios lo quiere, no ahora pero alguna vez si persisto, una nueva manera de decir lo que aún ni siquiera se ha pensado pues no se ha inventado radicalmente la forma y el fondo adecuado. No corrija; abra el criterio y baje las barreras. Usted se encuentra en estos momentos, en un laboratorio lleno de tubos de ensayo adonde no se barre hace semanas y el piso de baldosas burdeos se encuentra chorreado y descolorido; en el rincón, sobre una mesa se acumulan las tazas sucias con restos de café, sopa y otros líquidos hace días ingeridos. Gotea la llave del lavatorio, los vidrios de las ventanas se encuentran trizados y parchados con nylon y cinta adhesiva, pero en un sitio de unos cuarenta y cinco por setenta, bajo una luz clara y sobre un mesón donde se amontonan un sinfín de restos extraños e irreconocibles, se aprecia una suerte de artilugio sin sentido aparente, del cual no termino de hacerme cargo…]
Mira solamente la extraña manera de decir lo dicho que extrae del ritmo su intrínseca y rara disputa (coma) Moriremos todos pero de nada se vale tal apariencia Moriremos cuando dejemos la letanía de persistencia de encadenamiento de un hecho en otro y si de aquello se valiera la vida y solo de aquello se viera La muerte no seria sino la distracción fisiológica que de todo se apropia y de nada se abstrae Déjate ir entonces en la plana dispuesta para tales fines concretos como si mi palma latiera y su corazón distrajera de la doliente manera pulsante y cercana de morir en la vida que retoma su dejación en cada portentosa manera de verse entendido y si nada cayera y todo ascendiera no habría ante nosotros sino perplejidad eterna hecha monótona desidia (coma) cual roca moribunda y abandonada a su esperanza en la cueva errante del más abandonado aerolito viajero y solitario (punto) ves la cima decae a la sima y vuelve a remontarla (coma) sube y baja y entrega tu trance cual díscola manera retranqueada y portentosa de barcaza y flotador de volátil arrebol y destinado empeño (coma) para ser y estar y dejarse ir como trueno y brisa cual brizna y codicia y destino y malicia que estrena su pericia de manejo y fortuna (punto) Más cuando no si de si que no dar que deja y tras que lo dicho mantiene y destina mastín y felino parimos jocosos y vamos alevosamente desaparecidos como si el desaparecimiento en sí fuera la abrupta Eso y cual voy y mantengo la duda que aclara restituidamente estanco y feliz me entrego y alejo cortando la cosa y la espesa falsía mujer que te extraes dichosa y tendida deja que tranco superado de su disputada entregada y manifiesta mora dura y vuelo febril me transo y te obtengo par y trino tetra pentagonizado futuro revestido o travestido de fe hexagonal (coma) y duda cual si todo encadenara la fútil trascendencia de abismo y superficie amigos no pero si enemigos sometidos a su cambio al cual se distraen ante mi dejada forma de estarse y destinar se ves que no ves y traes tu propia propiedad de tu edad y tu maldad pero nada es tuyo ni mío si descascaras lo extraño y lo duerme como pájaro y despierta cayendo o precipitando a tus propios miedos cobarde aceitada y lasciva mansedumbre Ya despierta (coma) Vuelve a tu sueño y vístelo de tules tras los cuales la sintaxis te apodera…
…Conciencia, al revés es todo esto. Piensa. Ya pensaste. Duerme. No lo hiciste. Corrobora la cordura. Bien. Deja este texto. Porfiados. Distrae tu atención. Mal. Bien. Ambos son el doquier. Fuera del doquier nada sustituye su presencia. Doquier vamos con la fuerza y la destinada apariencia. Esta extraña realidad se desgaja. Se desgaja esta extraña realidad. Se realiza y se desgaja la extrañeza de lo abrupto. Se abruptamente pone en ristre la presencia cual alero de palacio y arrabal. Nada así. Disculpen lo poco. Encadenadamente estivamos las portadas y rescoldos de suerte y costumbres más quien ser con la sin faz de tu yo la de mas de tu propia prioridad nos destinamos al destinado destino que destina la afanada fastidiosa, y costumbrista vestida de seda y jalo y roba lo alejado que viene y aproxima tu distancia y altura. Repentinamente te ves en la cumbre de una abstracta medida inapropiada de tan lejana y caes hacia con la vez de más y tras cual voy de mi tendencia sorteada…
…Más fácil que enhebrar una aguja es pretenderla en su esencia de enhebramiento virtual que se avecina en la potencia de mis dedos que solo cogen y recogen su encogimiento y contracción a lo que (coma) como decía Salvador Dalí en relación a un cuadro de Vermeer(coma) no es solo materia sino la inmaterial aguja e inmaterial hilo que surge de la propuesta del otro cuerpo que señala hacia el infinitamente pequeño punto de una determinada pintura que no señala sino lo que nunca estará salvo como su propia negación, o tal así o mal deshaz te.
Publicado por Sergio Meza C. el 5/12/2008 9 comentarios
Categoría Experimentos Sintacticos
jueves, mayo 08, 2008
El mundo del crimen organizado, y su natural magnetismo para conmigo, cual espectáculo distante
Ingenuo reflejo inverso
Me gustan mucho las películas donde se muestra la conducta normal y acostumbrada de los llamados “delincuentes” o “criminales”. De ellas, las relacionadas con la Mafia Siciliana son mis predilectas. ¿Por qué?, yo creo que la respuesta es algo compleja, pero en gran parte pienso que puede ser, acaso, porque representa todo aquello de lo que no me siento capaz de llevar a cabo por causas naturales, sociales, culturales o ambientales. Me he criado en un ambiente relativamente sano (espero; nada es definitivo en estas cosas cuando es uno mismo quien analiza las propias cosas), y siempre, de mis familiares he recibido señales que considero contundentes al respecto, salvo por ahí alguna caída natural de alguno. Todas las familias tienen estas cosas, unas más que otras.
Me acuerdo de mi abuelo Sergio Eduardo Concha (Médico Cirujano que en la actualidad ya tiene 95 años) siendo majadero en sus ordenamientos en lo relacionado con “las platas” y, en relación a esto, desde muy niño fui testigo de sus ansias por pagar sus cuentas; estar al día; no deberle a nadie; a nadie desconocerle un solo peso, al punto de ser reiterativo e insistente al respecto; él no sabía que lo escuchaba, durante mis vacaciones, cuando se sentaba en la noche en la galería de la casa de campo, por largos ratos, a revisar cuentas con su cuidador y mediero de la Parcela Troncos Viejos, originalmente de diez hectáreas, que tenía en El Cerrillo (Rengo). Tras largas conversaciones todo calzaba; ninguno de los dos tenía nada que desconocerle al otro en las cuentas grandes, habiendo constatado en lo personal que este cuidador se caía en detalles cotidianos de dedicación y tiempo destinado a las tierras de mi abuelo, en relación a otras que también atendía. Pero eso era esperable; tres o cuatro hijos liberaban a esta persona, en mi opinión, de mayores culpas al respecto. De mis viejos ni hablar; tendría que ser muy olvidadizo si no recordara alguna circunstancia en la que me hubiera enterado de alguna falta de ellos para con los demás en estas cosas, o en otras. Sumado a su comportamiento solidario con sus amigos y parientes (en extremo en algunos casos), nada que hablar; nunca viajamos de vacaciones (salvo una sola vez); nunca tuvimos grandes lujos ni grandes ostentaciones, excepto vivir en un buen barrio de Viña del Mar (impuesto territorial de por medio), gracias a que éramos cuatro personas, de la cuales dos eran profesionales activos y la otra tenía su jubilación, más quien les habla; el único “gasto” de la casa capaz de caminar en dos pies. Contribuciones al día, préstamos servidos a la perfección, estabilidad laboral de ambos (eso sí; cero tendencia al riesgo financiero). Y así, una moderada austeridad de clase media chilena, que me acostumbró a este “mal hábito” de servir, en los términos más generales que se puedan pensar, los compromisos gruesos de mayor importancia en todas las esferas acostumbradas. De lo demás sería demasiado fácil hablar; que el afecto, el interés en las personas prioritariamente, y todas esas cosas relacionadas con los atributos éticos propiamente tales, de las cuales me abstengo no por su calidad, sino porque es muy desagradable escuchar a otros (a quien suscribe en este caso) hablar de aquello, toda vez que es difícil darles crédito. Con el dinero es distinto; es perfectamente posible dar credibilidad a estas cosas, y hasta es verificable científicamente.2
Mi percepción en relación al tema propiamente tal
En este contexto, reitero, todo el mundo del crimen organizado ha sido, siempre, para mí un imán poderoso; en él todo vale, con la misma responsabilidad y esmero, pero a la inversa de lo que me ha tocado ver en mi proceso de formación. En este mundo distante, matar es un hábito, mentir un deber, robar un trabajo y delinquir un modo de producir riqueza.Es apasionante; todo al revés; no saber de límites, asumir riesgos infinitos; vivir en el filo de la navaja; dormirse con la espada de Damocles sobre la cabeza desde que se nace hasta que se muere, morir en las peores circunstancias, rociado de bencina e incinerado, degollado, acribillado a extremos nauseabundos, desmembrado con un hacha en presencia de alguno de tus seres queridos, ser hundido en un río con zapatos de hormigón, desangrarse “con la lengua puesta de corbata” previa traqueotomía ad hoc, o cosas por el estilo. No me explico cómo diantres puede existir gente capaz de tales extremos y seguir existiendo por vidas enteras. Se casan, forman familias, crían hijos, que pueden ser incluso un dechado de virtudes. Se esfuerzan, no se si efectivamente, por apartar a su hogar de las atrocidades infinitas y directamente proporcionales a la frialdad con que las cometen, y caminan por las calles en relativo control de sus actos. El tema de la honra es otro en esta cultura que aludo; es otro el parámetro del deber; sus labores tienen que ver con el “cuidado del negocio”, que es el de administrar el terror en los territorios que detentan, cobrando contribuciones vastas o llevaderas, a sus, podríamos decirlo, vecinos y clientes. Si sus “protegidos” pagan, pueden llevar la vida que quieran, al abrigo aparente de esta suerte de paraguas virtual de control y feudalismo anacrónico, del cual se abstraen en sus vidas y asumen sus costos y deberes, como si fuera otro tipo de sistema, del cual, como en el caso de la basura domiciliaria, se intentan olvidar de su disposición final, no queriendo saber más de la cuenta. Es como si el espacio, el tiempo y la realidad fueran otras. Es como si fueran distintas las cosas que uno ve; acaso cegado por la ilusión de la generosidad y la llamada honradez, de la que uno espera ser referente, acaso discreto, pero vigente, escépticamente separado y distante del mundo del crimen culturalmente consolidado, país con país, región con región, ciudad con ciudad y barrio con barrio.
Me imagino que el individuo criminal de este mundo al que aludo, el del crimen organizado mafioso o de otro tipo similar, ya sea irlandés, japonés, ruso, norteamericano, colombiano, turco, liberiano o ugandés, cuando ve una flor, es otra la belleza que percibe, pues otras debieran ser las resonancias que recoge del mundo que concibe; se ve con lo visto y vivido de antemano. Veo una puesta de sol con mi dedicación a mis labores de arquitecto, como otros, en la aludida vereda del frente, verán lo mismo con sus deberes de sicarios descuartizadores “serrucho en mano”. Pero sus gentilezas y modales perfectamente pueden superarnos; su carisma puede llevarlos a los más conspicuos círculos sociales, siendo ellos algo así como imanes a cuyo centro se converge en un juego de morbosidad generalizada. Alfonso Capone es un ejemplo conocido. Casi un juego social era reunirse con él o saludarlo en la calle; “que viva el bueno de Al” le gritaban, a sabiendas que mientras caminaba serenamente, sus obreros subordinados, mataban, torturaban, robaban, amenazaban con fines específicos, se inmiscuían en sindicatos, dirigían elecciones democráticas, financiaban y traficaban a mansalva, teniendo comprada a partes importantes de la policía, de la cual se servían, navegando en aguas transversales a su curso, con la maestría de un Capitán de la Marina Mercante en plena tormenta.
3
Mirada que considero de interés
La metáfora es acertada; la manera de navegar por el océano de la vida de este tipo de instituciones y personas, es la que corta las olas y arremete de frente al temporal, cuando uno, a diferencia evidente, se nutre de la misma cavidad oceánica, en paralela formación en relación a la ley que forma parte del baile y decurso de las olas, surfeando siempre la misma ; mecidos y cegados por una ilusión jugada que podríamos llamar “normalidad”. No vemos o no queremos ver a estos viajeros frecuentes, en plena tormenta, avanzando por encima o por debajo de nuestras cabezas, según sus leyes y referencias, hacia destinos distantes y desconocidos, pero siempre con fines bastante evidentes, como son el poder a cualquier precio, y por cierto que el mismísimo dinero en sí, al cual aludo al inicio de este escrito. Pero “nosotros” siempre en la misma ola, buscando el valle de la misma, sin visión nocturna ni distante percepción. Lo anterior porque no queremos romper la regla del lugar donde hemos plantado apuesta; ella es nuestro norte y a lo largo de ella nos desplazamos, aunque de hecho sabemos de su quiebre cotidiano, y somos acaso alimañas recónditas de pensamiento, sueño, ambición o vértigo. Formamos parte de la suerte de grupal resquicio de leve transgresión de la norma, que permite al mar, no obstante, ser en su ley de turbamiento y amenaza.
Entonces no necesariamente somos la luz de aquellas sombras a las que aludo, pues la vida de los hombres entreteje su trama, mezclando virtud con maledicencia, sin perjuicio de la labor o la faena salvadora de aquel que, no obstante su sino, sabe del trazo grueso que señal y redención confiere. No necesariamente salva el que da, ni condena el que quita, ya que no vive solo en este mundo, ni condice sus actos con la resultante del destino de todos los hombres sobre la faz de la Tierra.Entonces quedamos estupefactos, atentos a cualquier señal extraña al respecto. Conozco personas que, al igual que mi abuelo, servían sus deudas, pero en lo extraño de sus mundos escondidos ejercían sorprendentes actividades, agregadas al hálito de normalidad, como se adhiere al casco del barco el liquen indeseable.
Entonces el telar de los hombres se desarrolla de un modo más rico en coordenadas, intersectadas en sus propias apuestas, tras una especie de convergencia de diversos y coordinados planos de urdimbre, que se entretejen con otros acometidos a diferente ángulo rector, quedando algunas hiladas convertidas en el trazo intersector de rumbos. Luego, nuestro aporte es siempre extraño y diverso, y sus sentidos son los del trazo general correspondiente a todas las intersecciones de planos de urdimbre, en este telar del hombre y su apuesta generalizada.“El que esté libre de pecado, que arroje la primera piedra”, a sabiendas de su potencial y probable desconocimiento del aporte final de su propia apuesta, dado su potencial general de aporte, en la convergencia de todos sus planos de acción y omisión que al respecto se puedan considerar; qué se yo; amor de padre, entrega en grado sumo sin interés, o a desmadre, administración de los tiempos ajenos para el propio beneficio de modo sutil y permanente; amabilidad extrema pero desidia pertinaz; belleza física agregada a la horripilante esencia que acaso se porta; servicio publico y acciones positivas llevadas a cabo en atención a una generatriz torcida que aporta sus beneficios mezquinos en la gran suma de tiempos destinados a la faena, a distracción de los que a conciencia se omiten y administran; buenas intensiones llevadas a cabo con una distraída negligencia; cuentas precisas llevadas a cabo para saber cuanto no dar; administración del talento para el propio beneficio, olvidando el servicio hacia la disciplina en sí; o, a la inversa, entrega heroica aparente a la vocación pura, en pos de olvidarse de las obligaciones irrenunciables con los más próximos; entregarse al trago culpando a la vida, o dejar todo vicio para restregarlo a los otros sin piedad, …
…y cosas así ¿no?.
4
“La Pulenta”
Debo reconocerles, que hace unos años no habría sido capaz de aludir a tales aspectos, por cuanto con el tiempo se va entendiendo todo esto; las sutilezas ganan la partida en la sociedad de los hombres. Ellas mandan, se suman al tren de los remanentes poderosos, dejando deltas de acción premeditadamente breves, como para no ser reconocidos, salvo por un “colega” canalla, que tan serio y responsable se siente como el perpetrador, y sin el cual seríamos nada más ni nada menos que los perfectos ahijados del mismísimo demonio.
Valga el desviado remate, que suma y equilibra a mis dos ámbitos aludidos; ingenuos el uno y el otro en definitiva en su presentación, la primera desde el cariño, y la segunda desde el Cine propiamente tal, pero en suma iluminadores ambos al parecer.
Que el que tenga tejado de vidrio, ponga oídos y sentidos.
Sería todo por hoy. Hasta pronto.
____________________________________
(Filmografía Referencial: “El Padrino”, “El Padrino II”, “Good Felas”, “Cara cortada”, “Tiempos Violentos, “Los Infiltrados”
Currículum Vitae ad hoc: mis años de Director de Obras Municipales, con todas las ofrendas y regalos que tuve sobre la mesa y que “estúpidamente” rechacé, como viviendas llave en mano, automóviles cero kilómetros, sociedades jugosas, acciones retribuyentes, y cosas así, sin perjuicio de ser esporádicas, me imagino que no es la cantidad sino la instancia y el momento lo que implica el impacto en lo propio y lo ajeno)
Publicado por Sergio Meza C. el 5/08/2008 0 comentarios
Categoría Personales
miércoles, mayo 07, 2008
Estructura (definición propuesta)
Publicado por Sergio Meza C. el 5/07/2008 0 comentarios
Categoría Aforismos
lunes, mayo 05, 2008
Meditación alrededor del Caos
[El presente texto no tiene que ser entendido prioritariamente; no contiene significado como generatriz principal; este texto es puro surgimiento abrupto, esperamos. No hay documentación ni conocimiento previo de índole especial que me haya suministrado como insumo esencial.
Como bien deben saber ya, no es de documentación que este Blog se alimenta, sino que lo hace del aparecimiento indiferente y autónomo de afirmaciones profundas, por obra y gracia de la sintaxis particular que se ejercita y se intenta hacer aparecer]
Hasta aquí no termino de convencerme de la existencia de tal potencia (de la del caos).
El caos implica temporalmente un transcurso causa efecto acaso, o al contrario este es su propio germen de eterna “imprevisibilidad”. Cuando hablo del caos, imagino inicio sin término conocido, cual transcurso de sucesivos e infranqueables nexos sin ley o generatriz predecible. Luego, caos implica ausencia de rumbo, por muy tortuoso o irregular que sea. El caos ha de tener su propia ley, desde la cual se construye, claro está, su intrínseca naturaleza ya que, naturalmente el caos, acaso, acontece, y no sé que se sepa de alguna manera de darle efecto en perfecta correspondencia con su interna impropiedad manifiesta. Es casi como si nada fuera parte de su ser, ya que por muy instantáneo o eterno que se presente, se mida o se produzca, la relación del caos con los caóticos atributos de su esencia debieran ser completamente inconexos, y de tal modo se podría decir que la suerte de abandono del eterno infinito rector de todos y cada uno de los elementos que surgen de su actuar, son parte acaso indiferente de esencias diferentes, como si la mezcla de ellas, cualesquiera que sean, estuvieran formando parte de esta especie de transformación, por decirlo de alguna manera comprensible, del cono invertido y transformado, tras el cual se atraviesan esferas arrojadas casual y desentendidamente, de cuyas extrañas intersecciones se desarrollan los puntos inconexos de una generación expectante.
El pensamiento no es caótico; él se encamina por el mundo según su replicante manera de estarse ante el contexto elegido, ya sea recogiendo su sistema de coordenadas o ampliándolo a la simpleza mayor que lo lleva al retorno. El pensamiento humano es recursivo, cíclico, replicante, apatronado en sus anhelos e impulsos naturales, siendo el aparente caos del mismo, una convergencia hacia la aprehensión persistente y poderosa. La mente sería caótica si no tendiera a su natural y subjetiva creatividad permanente, pues creando se da respuesta al sistema de referencias que cada quien adquiere de su propia contemplación permanente, que, sin perjuicio de sus propias banalidades, va estableciendo cual agente divino, del cual provenimos como si nada nos distinguiera.
El caos es una apariencia del mundo, parcialmente contemplado, a no ser que sea la paradoja la que detonó la existencia, y el orden sea una ilusión propia de la naturaleza del hombre, y desde ella la naturalidad sea la especie de incesante potencialidad expuesta de infinitos recursos.
Puede que el hombre no sea sino el ordenamiento del Universo que, en su ausencia, se desgrana cual silencio obtuso y depuesto.
Como si nada fuera sino una ilusión tras nuestra civilización. ¿Cuál hombre no busca su “comprensibilidad” activa enfrente de lo expuesto cual panorama, mundo, contexto o campo?
Recordemos que, según los axiomas que como lógicamente generados nos ofrecemos, se extiende el ordenamiento como respuesta esperada. Los animales salvajes no saben sino de respuesta automática enfrente de las cosas que se les deponen cual anegada ciénaga rodeada e ignorada. Y el ser humano, siendo animal despega de la voluntad “otra”, que determina un rumbo, acaso, caóticamente determinado, pero que en el corto plazo aparenta regularidad.
La sombra del orden es el caos intrínseco que desvía el infinito predecible.
El hombre tras el caos no ve sino finitud del constructivo acierto de su mano y su conciencia.
El caos no es del hombre, sino que se aviene como la indiferencia del cosmos, en contrapunto a la conciencia subjetiva de los hombres.
Es como si de contraponer el caos que supuestamente existe (y si supuestamente fuera así, que de lo contrario no sería sino caótica la búsqueda de la regularidad, que podría no existir en el mundo salvo como el sistema de referencias de cada quien) a la palabra del hombre, apareciera una tercera cosa distante que no es sino virtualidad de lo acaecido.
Caos implica determinación de la contraparte, cual acción y reacción natural en suma. Entendamos que el caos existe, luego, como existe el orden, pero magníficamente el caos “no necesita” del hombre.
El orden podría ser como decía Descartes, el sueño de un tercer agente dispuesto. Más el caos no se aviene sino como determinación auto sustentada.
Intrínsecamente subyace mi pensamiento persistente, de que somos ordenamiento subjetivo. Pero no por nosotros el universo se determina; lo que quiero decir, cuando coloco al hombre en su pedestal de creador subjetivo, es que su mundo es tal, aparte de lo otro que se perciba en otra naturaleza diferente que la humana. Mi mundo es el mundo, pero mi mundo es el mundo que preciso, aparte del Cosmos que late y que se expone. Y no porque científicamente se logre construir el sistema de referencias de la certeza, es que dejaremos de entender que ellas se repliegan a sistemas mayores que las superan. La certeza no será sino sentimiento de retribución, tras el cual la modestia arroja la duda permanente, y acaso la permanente puesta en escena del debate constructor.
El caos a permanecido ahí, siempre, como perplejidad indiferente, pero entiendo que el verdadero caos no puede ser sino la fatal esencia de lo infranqueable. Si un comportamiento, a cualquier escala, comienza a ser aprehendido, deja su caótica esencia, o de ella se desviste. ¿Qué función tiene el caos en el equilibrio de las cosas que medimos?. No podría entender el caos como la muy compleja concurrencia de factores, cual fundamento de su surgimiento. Como si bastara que fuera el hombre quien no puede aprender al orden oculto de las cosas, para determinar la esencia de su caótico advenimiento. Será caótica, por todo lo expuesto, la persistente “inabordabilidad” de los sucesos, no obstante la escala y el contexto.
¿Es el caos la infinita complejidad, de manera tal que no sea sino extensamente hablando que se abrace al universo, para ver su propia y particular generatriz?
Cual agrietada vasija, entonces, se escapan señales de perplejidad cosmológica, ante nuestra conciente y escrutadora mirada.
[Agradezco al Pintor Claudio Fraiman por su ilustración, creada especialmente para este post]
Conozcan sus obras en venta (US$).
Publicado por Sergio Meza C. el 5/05/2008 10 comentarios
Categoría Experimentos Sintacticos
martes, abril 29, 2008
¿Podría ser que la educación no termine siendo sino amoldamiento?...
…Hace unos meses me dije que educar vendría siendo algo parecido a señalar lenguajes posibles, con el amor que ello amerita (o algo así), pero no solo de libertades lingüísticas se precia tal actividad; también está la de adecuación del individuo a los de su propia especie; esto es evidente. Entonces, hablar de libertades en la educación, así como atributo esencial no me parece tan transparente que digamos, como tampoco me parecía adecuado decir que el político solo se dedicaba al servicio público, ni que la arquitectura se desentendía de la función propiamente tal.
Libertad es la palabra que, en suma, me hace debatir el concepto de educación que tenía; es tan complejo este oficio o esta actividad como complejo es el hombre, y educar implicará, acaso, entregarle todos los sustratos necesarios para su vida presente o futura. Esto es casi de Perogrullo.
No solo señalar los “si”, sino que además entregar los “no” que se deben saber, para no desviar los rumbos pertinentes; ejemplo, no robar, pues robar quebranta el orden social y, sobre todo destruye a quien ejercita tal actividad.
Las actividades destructivas aplican su función en ambos sentidos; el social y el personal. La educación es divergente por lo mismo, constituyendo señales en los dos sentidos posibles aludidos, pero a la vez; al unísono, al mismo tiempo y en completa comunión.
Complejos destinos, los de las señales del educador, entonces, que termina siendo la sociedad entera, en su desgarbado comportamiento informal capaz de señalar lo pertinente y también lo impertinente, a quien tenga oídos y resto de sentidos convergentes.
No hablemos de “libertades” entonces cuando hablemos de educación sino de “liberaciones”, por medio de, en primer lugar, la entrega del campo debido, adonde referir todo debate y posible divergencia; ¿cómo puede ser libre un hombre; cómo puede sentirse “liberado”, si no tiene un sustrato desde el cual aferrarse a su confianza o desapego?
Publicado por Sergio Meza C. el 4/29/2008 2 comentarios
Categoría Opinion
viernes, abril 25, 2008
Disyuntivas Entre El Alma y El Cuerpo
[De mi antigua bitácora. Fecha original de Publicación 16 de Febrero de 2006]
Si este asunto del alma es cierto, y ella permanece no obstante la muerte, ¿cómo se explica que en el cuerpo vivo exista la posibilidad de establecer una relación que al parecer tiende al “uno es a uno” entre el pensamiento y el registro de la actividad cerebral?; la pregunta es la siguiente; si el alma se basta a sí misma para ser plenamente, ¿para qué necesita de un cuerpo para ser? Y así, ¿qué sentido tiene que esta alma, en este ámbito de supuestos, establezca la relación con el cerebro para que este refleje sus avatares?.
¿Sería posible que en verdad somos creaturas y que somos en la medida que nuestro cuerpo (y dentro de él al menos nuestro cerebro y nuestro corazón) nos va dando el paso con su ser sistémico?.
De ser así, entonces es cierto que somos creaturas, pero surgiríamos de la Síntesis del óvulo y del espermio; y de ella comenzaríamos a ser, hasta nuestro esplendor en la madurez. Y cuando fallecemos, ya dejamos de existir, y se apaga nuestro ser cuando nuestro cuerpo deja de ser sistema activo.
Simple: primero potencia, después presencia, finalmente ausencia. Las tres partes del ser temporal.
Gran disyuntiva esta; …o ser desde el cuerpo; …o ser no obstante el cuerpo; …o, en sus defectos, ser en ambos casos a la vez, de manera tal que la conformación del cuerpo y su vida en el mundo forja al alma, la que una vez separada del cuerpo, es en la medida que el cuerpo supo forjarla…
…Como para darle unas vueltas.
Publicado por Sergio Meza C. el 4/25/2008 3 comentarios
Categoría Filosofia
viernes, abril 18, 2008
Apuntes arquitectónicos en relación al paradigma de “belleza” que rige las ciudades
La ciudad se compone de pulsos diversos y disonantes, expresados en la variedad de transcursos de formas, ya sea en lo espacial o en lo temporal.
Ella, la urbe, se esfuerza por compatibilizar sus afanes, regulando su espacio y sus tiempos.
El tiempo de la ciudad, y el espacio de la misma, se configuran según la voluntad de los hombres y nada más que por aquel afán, atendiendo a los inevitables factores externos, que, en la medida de lo posible son templados hasta allegar los resultados a lo ya expuesto como prioridad.
Los seres humanos tenemos, como no, muchos tiempos y requerimientos de espacios, que provienen de cuando no vivíamos en la ciudades; esto convive con el ánimo de gobernar, por sobre las cadencias “ancestralmente naturales” de los hombres.
Económicamente las ciudades son un invento eficiente, o que tiende y busca cada vez más aquel atributo.
Desde la proximidad, tensión, rumbo y armazón de la trama urbana, suele estar todo más accesible espacio-temporalmente en las urbes. Pero esta accesibilidad es unívoca y simple; siempre alude “al menor tramo por unidad de medida”, o en su defecto, resulta dificilísimo quebrantar este principio de “economía” a ultranza.
No necesariamente requieren los individuos llegar más pronto de un punto a otro. A veces un trance urbano pide y anuncia un tránsito distinto del “menor tramo posible”. Surgen así las avenidas amplias, arboladas y múltiples; surgen, acaso, los sinuosos recorridos que señalan “algo más” que el próximo o urgente arribo, desvelando la consabida “belleza” o “lindura” de los sitios, lugares o desplazamientos, más, ¿no sería mejor dejar al individuo encontrar la belleza a su creativa manera sin ostentar el orden de la arboleda, o su desorden según la mano del arquitecto, del diseñador urbano, del paisajista o del urbanista, no necesariamente convergiendo al paradigma majadero de esta “lindura” aludida, entendida como la dulce estadía, exterior a todo énfasis engorroso y proclive a todo “bienestar bienhechor y prestigiador” de quien lo asume?
Democráticamente es difícil constituir ciudades “amorfas” o “sin sentido previo”. Por esto aparece la voluntad del especialista, consagrando sitios para el retiro, el descanso, la recreación y el bienestar habitable, entre otras funciones “liberadoras”.
No obstante lo anterior, solemos encontrar lugares que, no habiendo sido hechos para su goce, ellos lo implican en virtud de las facetas menos elementales del ser humano. Los mercados suelen no ser “lindos” ni absolutamente higiénicos (por lo menos en Latinoamérica), pero si acogedores en su fragor de espontaneidad y actividad fugaz y temporalmente finita (Ejemplo; La Vega Central de Santiago de Chile. Contraejemplo, La Recova de la ciudad de La Serena). ¿Podría ser que la apreciación de la belleza en el hombre ha sido demasiado encaminada hacia la pulcritud, la evasión del caos y la búsqueda del silencio expansivo?
¿Será que la búsqueda de la belleza, entendida como la plenitud de la creación, expuesta en su máximo esplendor presente, en los hombres no es libre y, apresada, se dedica a eludir en su manifestación a la variedad y, en ese trance segrega lo uno de lo otro, siendo lo primero desconocido y lo otro reconocible?
El lenguaje de la belleza de las ciudades es uno, en el fondo es uno solo, con variaciones sobre el mismo tema; su paradigma es el orden, lo previsible, la transparencia, la regularidad, la fluidez, el verdor confinado, las flores cual zoológico retrógrado, apresadas en sus cuencos o reductos, desafiando toda espontaneidad.
Tal belleza, tal expresión de calma no es sino manifestación del miedo al caos o a sus matices, que suelen venir apresados y exentos de toda espontaneidad.
Mi opinión es que las ciudades de los hombres son guaridas almenadas adonde, primero que nada, se aplaca el susto y la inseguridad, y finalmente se consolida la segregación en relación a la belleza aquella, que amerita de costos y construcción, a modo de vestuario del lugar que puede alcanzarlo, y que a la vez es símbolo del temor abolido ya expuesto. Quien ha despegado de su subsistencia, luego, cuida su belleza investida por ello, de manera tal que todo sea imagen convergente a tales atributos. El hombre que surge desde su subsistencia busca la “lindura”.
Toda belleza florecida del caos es aplazada y aplacada, inclusive con violencia, pues tales manifestaciones no son sino augurio de futuros irreconocibles de los cuales diversos sectores prefieren huir, escapar o lisa y llanamente enfrentar con la aplanadora o la violencia de las leyes, hechas para sus fines propiamente tales (Ejemplo, los graffitis, excepcionales algunos de ellos, y, desde hace muchísimas décadas profetizadores de nuevos órdenes como los que sin ningún ánimo de novedad me atrevo a exponer en este escrito)
Excepciones a esta regla: La Casbah en Argelia; algunos sectores de Nápoles en Italia; Valparaíso, en Chile, en su expresión anterior a 1973, sobre todo en los barrios próximos a la Plaza Echaurren y desde ahí cerro arriba; algunos barrios de Lisboa que he conocido por fotografías; Las Favelas de Río de Janeiro en Brasil, adonde pude estar y no me atreví a ingresar, no obstante su deteriorado modo de convivir interno de la gente de bien con las bandas y tribus, propias de semejante argamasa de viviendas y serpenteo febril.
No debemos olvidar que muchas de las experiencias de caos urbano que hoy por hoy son fruto de ataques e intentos de anulación, con un par de siglos de consolidación podrían constituirse en verdaderas joyas de la convivencia humana y por cierto que del urbanismo. Claro está, afirmo esto haciendo abstracción de todo criterio elemental de “sanidad”, vista como patrón elemental de anulación de lo espontáneo y también alejándome del inmenso sacrificio de las generaciones que forjen semejantes portentos potenciales desde su interior.
Pienso en tecnologías apropiadas para establecer adecuado funcionamiento sobre estructuras semejantes (falta un “Einstein” en este campo, o no he tenido el gusto de conocerlo), capaces de ser verdaderos monumentos a la libertad de los hombres, situadas en esos sitios, a modo de condición de subsistencia desde ciertos emplazamientos, capaces de establecer las adyacencias propias del buen acceso al trabajo y otras actividades, sean cuales fueren estas.
Me atrevería a decir que no se puede ver este tema haciendo exclusión de la propia visión política que pudiera tenerse para estos fines. Pero seguir en esta perspectiva es harina de otro costal, adonde no meteré las manos por ahora, no teniendo la percepción inicial de que podré arribar a alguna respuesta, aunque sea preliminar, sin perjuicio de que los conceptos de “propiedad privada”, “eficiencia”, “velocidad”, instantaneidad” y otros serían de trascendencia evidente en su debate y replanteamiento para su enriquecimiento conceptual. Que quede claro que no es el concepto de propiedad privada el que digo se debiera anular o derrumbar (esto ya se intentó hacer con resultados bastante conocidos por todos para millones de personas), pero sí debiera existir un modo más “dúctil” de asumirlo, espacial y temporalmente hablando, cuales agujeros de gusano horadando los espacios tridimensionales de las urbes y de todo emplazamiento humano con tendencia a la concentración de las actividades y los servicios, pero asumiendo, acaso los avances del procesamiento digital de datos, de los softwares existentes y, por qué no decirlo, de toda la experiencia desde la prospección minera que por siglos se ha ido consolidando.
Creo que es el patrón paradigmático y suficientemente abstracto de belleza que portamos, desde nuestra formación, el que nos gobierna en nuestro modo de vivir y hacer mundo.
Imagino nuevos ramos escolares, adonde los niños sepan establecer su adecuado modo de construir sus paradigmas, alejados de los “maestros de la cultura universal” cuales deidades, con el fin de desgajar la múltiple regla que subyace en las almas de los infantes que, en definitiva, harán artículos, muebles, rincones, recintos, hogares, cuadras, barrios, ciudades, comunas, intercomunas, valles, condados, regiones, provincias, patrias y acaso mundos, sean cuales fueren estos, cuando dejemos de vernos las caras a la redonda de nuestro planeta, entre otras cosas necesarias.
Publicado por Sergio Meza C. el 4/18/2008 5 comentarios
Categoría Urbanismo
jueves, abril 17, 2008
Astérix & Obélix
Mis cómics infantiles fueron pocos, temáticamente hablando; algo de Walt Disney (casi nada), pues prioritariamente me volqué a Astérix y Obélix, por una apuesta afortunada de mi viejo, que quería nutrirme de libros e información relevante, y me compró toda la colección de la editorial Pilote, que llegó a Chile en los años setenta, y de ahí en adelante.
La estructura de la historia central, perdonando la redundancia, es precisamente eso; pura historia, y geografía a la pasada, deformada o transformada a partir de hechos absolutamente reales, como que Armórica (actualmente perteneciente a Francia) nunca fue completamente conquistada por Roma, entre otros asuntos que les pasaré a describir a continuación desde mis percepciones y recuerdos. Tengan en cuenta, eso sí, que fuera Cayo Julio César (su nombre completo) en sus “Comentarios sobre la guerra de las Galias” (Comentarii rerum gestarum de bello gallico) quien dejara la mayor cantidad de información de primerísima fuente desde donde, me imagino, leyeron los autores.
Todo lo que viene es de pura memoria.
Un pueblo en las costas Galas, es el único bastión resistente a la conquista romana de la época de Julio César, aproximadamente 50 años antes de Jesucristo. Todo en esta saga consta, en el fondo, aunque muchos matices existan, del empeño persistente del imperio para derrotar a la aldea, a título de simbólico trofeo a esas alturas y escala territorial, lejano en posibilidades de concretarse por la permanente provisión de poción mágica que el druida del pueblo suministra, y que dota, a quien la ingiere y por un plazo breve, de superpoderes de fuerza, velocidad y potencia plena, entre otros atributos.
¿Qué es el pueblo en relación a Roma, visto en la equivalencia actual de los dominios, durante la plena vigencia de la Guerra Fría? (tengamos en cuenta que fue creado el cómic a fines de la década del cincuenta); la verdad nunca me lo había preguntado. Mi padre hablaba que aquel enclave representaba el orgullo francés, mal que mal vulnerado por momentos, en el paso marcial de un renombrado III Reich, desfilando apenas unos años atrás de la aparición de estos personajes, bajo el mismísimo Arco de Triunfo, ordenado erigir por Napoleón Bonaparte en persona.
El aludido pueblecito es hermoso; pequeñamente bello y ordenado a la escala más humana y acogedora que el dibujante pudo haber previsto, adonde sus habitantes son como una especie de familia “disfuncionalmente bien avenida”, con su herrero burlesco, su bardo carente del más mínimo talento y afinación, su jefe altisonante pero torpe, su anciano casado con el bombón del lugar y permanentemente puesto aprueba en su vigencia, su pescadero ineficiente que vende pescado descompuesto, y los subconjuntos transversales propios de todo pueblo chico, adonde campea el gran infierno de la cotidianeidad humana; “ellas” y sus vanidades; “ellos” y sus toscas aficiones; las machistas exigencias socio-económicas de las esposas sobre campechanos hombres, más preocupados de disfrutar la vida como viene que “como se debe hacer” para “aspirar a más”.
Borracheras, intrigas triviales, envidias, comidillas, aspavientos neumáticos y, en suma, humanidad pura y convencional, condensada y comprimida, ante la cual Julio César (sí; el de Bruto y su puñal) boga por penetrar, cual infante echando abajo las torres de cubos de sus compañeros de kindergarten, mediante, a título de ejemplo La Cizaña (memorable historieta esta, con el inefable personaje Perfectus Detritus, la intriga hecha hombre. En mi familia la opinión es unánime; el mejor episodio de la serie completa, que desgrana y descubre toda la miseria humana que portamos cual sangre o linfa que nos sostiene y nutre. “Cuando le condenaron a ser devorado por los leones, estos se devoraron entre sí”, le contaba a César uno de sus más cercanos en relación al inmundo hombrecito, núcleo de la historia que aludo, tramando cómo derribar al pueblo carcomiéndolo desde sus entrañas), sigamos con las artimañas imperiales; el secuestro selectivo, el aburguesamiento excesivo, la sobre-tasación del valor por metro cuadrado de bosque adyacente, la reconversión cultural y económica, la ficticia sobre-demanda de menhires, las apuestas, …mientras varias guarniciones pobladas de legionarios pelmazos, mantienen ilusoriamente sitiado al pueblo, cual Cuba rodeada de acorazados en el incidente ya conocidos por todos en aquellos años.
Con Astérix y Obélix me comencé a enterar, como a los siete años de edad, que existió el imperio romano; que Francia proviene de la Galia Céltica en gran parte; que Bélgica es plana como una mesa de pool y que en ella se llevó a cabo la batalla de Waterloo; que existieron los druidas y los bardos; que la batalla final de los galos contra los romanos fue dirigida por Vercingetórix, el cual, una vez derrotado, arrojó sus armas a los pies de César; que los fenicios se dedicaban al comercio naviero; que Pompeyo y Escipión desafiaron o influyeron sobre Roma; que existieron las galeras, los esclavos, los galeotes, las catapultas, los onagros; que la lengua oficial del imperio era el latín (Cogito ergo sum, Auri sacra fames, Alea jacta est, Vanitas vanitatum, et omnia vanitas, y otras frases célebres que me sé de memoria en escritura y significado, eran de mi uso común en juegos y bromas verbales, obtenidas del memorable tripulante a bordo de la patética galera pirata, hundida capítulo a capítulo por las más diversas y risibles causas); que Cleopatra sedujo a Julio César y que cuando esto ocurría, ya eran historia antigua las pirámides famosas; que a los nobles romanos se les denominaba “patricios”; que los egipcios se expresaban en base a jeroglíficos; que los vikingos llegaron primero al continente americano; que la actual isla de Manhattan era habitada por nativos pieles rojas; que a las lanzas, los romanos les llamaban “pilum”, y que las calzas del soldado se llamaban “coturnos”; que habían solo unas pocas especialidades y modos de luchar como gladiador en el Circo Romano; que quien los administraba cual representante de boxeadores se llamaba (según los autores) “lanista”; que existían los denominados “retiarios”, inspirados en los pescadores de oficio, luchadores de red y tridente; que la ciudadela donde se desarrollaban las olimpiadas del mundo antiguo, de la cual conocí dibujos como si estuviera en pleno uso, estaba en Grecia, y que en esos períodos se detenían todas las actividades nefastas para su puesta en marcha, como guerras y otras disputas; que el lugar de estos juegos se llamaba Olimpia; que los espartanos fueron un pueblo criado para la vida austera y dura; que el lanzamiento de la jabalina y le disco provenía de esos tiempos; que la vida en la ciudad de Roma (a la cual todos los caminos conducían, como siempre se bromeaba en la historieta) era sumamente intensa, compleja y dotada de muchas cosas que las actuales urbes poseen, como las “insulaes” (según los autores) o edificios de departamentos por pisos; que la Vía Apia era la principal vía de acceso y salida de Roma; que en Palestina y sus alrededores existían los Acadios, los Persas, los Sumerios, los Hititas, los Medas y otros tantos, que, a título de broma, siempre estaban en permanente disputa, desconozco si en pura y simple alusión a la actualidad; que los dioses romanos eran muchísimos y que eran liderados por Júpiter, que el Panteón Galo era, acaso, más numeroso, siendo Tutatis el Dios principal (según los autores), y etc., etc., etc.
Como verán, para una mente infantil, entre tanta broma y magistrales ilustraciones, fui conociendo, además, los campamentos romanos, su ordenamiento, la logística involucrada, los cascos con penachos, los uniformes, los grados militares o políticos (Decuriones, Centuriones, Tribunos, Prefectos, especie de virreyes de los territorios conquistados); supe de las sillas de cuatro portadores, supe de los tricliniums y toda la gama de finísimos mobiliarios de esa cultura; inclusive conocí las orgías (aludidas someramente como juergas exuberantes nada más) a partir de la gestión de un corrupto funcionario romano encargado de la conquistada Helvecia, más ladrón que gato de campo “ESTO PARA MÍ, y esto para Roma”; supe de la sigla “SPQR” que portaban los estandartes militares; supe del relieve de la actual Suiza (antes Helvecia); supe de la edelweiss, o estrella de oro, flor que sobrevive en los más escarpados riscos de los Alpes; conocí el fondue; supe que existía una isla llamada Córcega; que Napoleón Bonaparte es nativo de aquella, y que esa isla es de un relieve alucinante, donde su gente, aclanada por naturaleza, ostenta un carácter fuerte y acaso impenetrable…suma y sigue.
Comparo todas estas precisiones históricas aprendidas y veo otros cómics y me sonrío deferentemente, sin dejar de tener en cuenta que la gracia de todo esto está en que los autores de la historieta siempre se tomaron todos estos temas con una soberana liviandad e irreverencia, riéndose de todo lo que viniera al caso, sin abandonar la precisión histórica a extremos que solo hoy, siendo adulto alcanzo a verificar; tal equilibrio de humores podría ser único en el género, cosa que no me atrevo a aseverar, dado que no es este género ni mi principal especialidad ni nada por el estilo.Astérix y Obélix me presentaron a Europa y su historia inicial, junto a las características principales de sus habitantes actuales y su conformación geográfica previa a la civilización actual, llena de bosques eternos e impenetrables, todo “así como jugando y riendo”, mientras otras historietas solo hablaban de extraños paradigmas de eternos tíos y sobrinos difusos gobernados y mandados por otro tío avaro y enfermizamente mezquino, de los cuales nunca comprendí ni su sentido ni su razón de ser, siempre en estrictas relaciones de subordinación por el dinero y el poder económico, en escenarios abstractos, carentes de detalles y de paisajes irreconocible y difícilmente atribuibles a alguna realidad integral conocida, ni siquiera a título de contraste (ya Ariel Dorfman escribió “Para leer al Pato Donald” en 1971, adonde lleva a límites excesivos a mi parecer su análisis a este tema por medio de la omnipotente mirada política de esos tiempos, así que no entraré a analizar mucho más). ¡Cuanta diferencia!, desde esta suerte de jungla de referencias, calidad integral, alusiones certeras, informaciones y dechados de humor fino y elegante, adonde ni las películas hollywoodenses se salvaban de ser “subidas al columpio” de la broma y la burla, junto a políticos de la época, y otros actores relevantes.
Debo reconocer que las películas relacionadas que me ha tocado ver; “Astérix y Cleopatra” en dibujos animados, cuando niño y la otra más reciente protagonizada por Gérard Depardieu como Obélix, no son sino sombras limitadísimas y restringidas del cómic. Es el cómic lo interesante, no todo el resto de subproductos livianos y desechables.
Mucho de mi manera de hablar hoy en día proviene de Astérix y Obélix, los que, traducidos en España, me dejaron, a la vez, mucha sintaxis verbal y jerga hispana de esos años, que reconozco hasta el día de hoy; “esos romanos son unos tontainas”, y cosas así. Dichos, expresiones textuales, y hasta modos de pensar y de ver el mundo, así que…
…¡A la salud de Goscinnyrix y de Uderzorix!____________________________
Notas:
1) Las imágenes fueron extraídas de los volúmenes de mi colección; la primera, del pueblito, y la segunda, de los piratas fracasados, de Astérix en la India, la tercera de Astérix en los Juegos Olímpicos y la cuarta de Astérix Gladiador, donde se aprecia, en una página completa, al Emperador romano en uno de sus acostumbrados ataques de ira, sacado de casillas por nuestros héroes. A su lado, de espaldas se distingue a Bruto, su hijo adoptivo, que tantos problemas le daría en el futuro. A sus pies, el lanista Cayo Obtusus.
2) Algunos personajes que recuerdo de memoria: Panoramix (el druida); Asurancetúrix (el bardo); Julio Cesar; Bonamina (esposa de Abraracurcix; a la sazón, Jefe del Pueblo); Vejestórix y en algunas versiones llamado “Edadepiedrix” (aquel anciano obsesionado con su vigencia y virilidad); Perfectus Detritus (Agente Romano Cizañero); Zebigboz (Jefe de un pueblo bretón); Cayo Obtusus (lanista del Circo Romano); Idéfix (el perrito de Obélix); Bruto (hijo del César, cuando aparecía estaba afilando su puñal); Numerobis (arquitecto chambón egipcio, si mal no recuerdo); Anguloagudus (colega romano del anterior); Falbala (único amor conocido de Astérix en “Astérix Legionario”); Ácidonitrix (personaje parecido a Perfectus Detritus, pero con más tintes de conspirador; Sopaconondas (colega legionario griego), y así.
3) A propósito, deben hacer más de diez años que no tomo una de estas historias (las tengo prácticamente todas), así que no pasa de esta semana que vuelvo a leer “La Vuelta a la Galia”, que fuera mi primera incursión.
Publicado por Sergio Meza C. el 4/17/2008 2 comentarios
Categoría Comics
viernes, abril 11, 2008
Crítica Pictórica a Naturaleza Muerta con Manzana y Pera
Observen el último trabajo de Felipe; lo publico por varias razones:
1
La soltura de trazo que indistintamente rodea a las figura, dándose variedad en el espesor de la línea, incluyendo estallido del mismo por aplicación de humedad, cosa que otorga la informalidad inherente a semejantes formas.
2
La construcción de límites entre sombra y luminosidad, se manifiestan como variaciones cromáticas, más allá de un simple “ensombrecimiento” del mismo color utilizado.
Con todo es posible aventurar una distorsión de las sombras en pos de la relación “personalizada” de ambos elementos
3
El estallido de los colores como manchas libres pero no desatadas; se percibe el control del comportamiento expansivo del color en su estado de humedad máximo durante la factura.
4
La relación entre ambos elementos se manifiesta, desde la subjetiva percepción de quien comenta, como una preponderancia desde la potencial “personalidad humanizada” de un fruto en relación al otro; la pera se acerca y se arrima; la manzana se deja acoger.
5
Observen el plato que hace de base y plataforma; se diluye en su luminosidad a la derecha, asumiendo a la izquierda, el juego de reflejos de los frutos de un modo suelto y capaz de recoger el proceso de “ensombrecimiento”.
6
Punto aparte es el detalle de la construcción del límite entre ambas formas; la imperfección del trazo “dibujístico” en concordancia al término de un color con respecto al otro, constituye un área vibrante y plena de matices en sí de colores, brillos y resplandores hechos mancha ambigua. La dinámica del trazo en tinta china se delinea y se revienta en concordancia al contacto posible y verosímil de ambos frutos.
7
Obra dinámica, vibrante, subjetiva, suelta, de personalidad atribuible al autor, sin apego a las formas originales, en pos de la transformación de la realidad en pos de la expresión artística propiamente tal.
8
Mixtura de intervenciones en acometidas sucesivas, en pos de una unidad evidente.
Publicado por Sergio Meza C. el 4/11/2008 2 comentarios
Categoría Hijos
miércoles, abril 09, 2008
La Política vista como la efigie iluminada, de cuyos brillos se deducen sus sombras correspondientes
Los manejos políticos, llamémoslos así, constituyen lucha y establecimiento de tensiones, reales o ficticias, en pos del acceso al poder, sea cual fuere éste en su contexto de fines fieles a sus principios, entendiendo este rango completo como la manifestación formal de la idea como motivo, excusa o acción.
No existiendo labor mejor que otra, sí existe actividad más importante en sus alcances, estando la política muy por encima de la gran mayoría de las actividades humanas.
Pensémoslo así; un buen relojero puede ser mejor en su afán que el peor de los políticos, sin perjuicio de que el segundo, con todo lo facineroso que puede ser, se maneja en un contexto de generalidades conceptuales conducentes a la acción plena sobre los hombres, a contrario efecto del primero, que se concentra y hace de su mundo la simple sincronía de piezas mecánicas, ordenadas y dispuestas para un único fin preciso y conciso.
El pensamiento político, hasta el más interesado y carente de asertividad, maneja abstracciones sociales relacionadas con los grandes vectores de acción civilizada, viendo en todo, desde su lupa oficial, al efecto integral de las multitudes, desde donde proviene el poder que administra o usa.
Deformación de esto último puede verse en las decisiones gubernamentales que pudieran tomarse, a santo de cualquier régimen o tendencia ideológica, basadas en la percepción subjetiva final conjeturada de los gobernados, sin perjuicio de la especificidad que pudiera tener el dato, el resultado o la conclusión, técnica, que para estos fines se aduce. Si técnicamente no se justifica la construcción de alguna solución ingenieril, pero ella, de todos modos es bien recibida por los más extraños y sorprendentes argumentos sociales, es posible que malas decisiones políticas conduzcan a su materialización, por fines artificiosamente “más favorables” aducidos, en una mirada más general, que no eficiente ni mucho menos eficaz.
En África se construyeron, cerca de la mitad del siglo pasado, siderúrgicas y plantas manufactureras que no tenían sustentabilidad alguna desde diversos puntos de vista, como los del aprovisionamiento de materias primas, o la accesibilidad, el emplazamiento, el radio de acción de suministro del producto final donde fuera económicamente posible concebir tales iniciativas. En un programa de los años 80 que daban en la televisión de Chile, traducido como “El Hombre Ecológico” o algo por el estilo, se habló de estas industrias, hoy por hoy no solo abandonadas, sino derruidas, saqueadas, lánguidamente vacías y arruinadas eran verdaderos Templos, edificados a la deidad del progreso y la modernidad; ¡qué acertada conceptualización es esta!, que me ha acompañado por décadas en mi muy personal visión del mundo humano.
Resulta muy fácil decir, sí, “decir”; “nombrar” o “aludir en palabras” a cual podría ser el pertinente ámbito político que percibo como adecuado, decente o bueno, dicho así, sin más rodeos. Pero me temo que no es sino ingenuo (y por ende, defectuoso y falente) declarar lo lícito o permisible desde la propia tolerancia, solo aludiendo al cuerpo en cuestión aparecido acaso exclusivamente en sus partes iluminadas.
No olvidemos que el mismísimo relojero que mencionamos como contraejemplo, maneja su trabajo y productividad desde aspectos que se salen de su propia inmediatez funcional. Ejemplo. Dirá que su trabajo demora más de la cuenta, para poder cobrar lo que considera justo para su esfuerzo y experiencia, por cuanto sería esta una manera “visible” y “perceptible” de poner en evidencia el valor que se quiere atribuir a la transformación oficial del artilugio defectuoso en aparato operativo.
Luego, nadie escapa a la distorsión de los hechos, por los fines más justificados o justificables que se puedan esgrimir.
Injusto, en su mayor espectro será, por lo tanto, ir a una conclusión en relación a alguna actividad humana, aludiendo solo a sus bondades, incompletas en su puesta en escena. Es tal la complejidad de interrelaciones que se dan en el ámbito humano, que es imposible ir solamente con la verdad por delante y con la mentira arrumbada en alguna gaveta oculta del corazón, si de política y su accionar hablamos.
Todos mentimos (que no es lo mismo que andar diciendo que “todos somos pecadores”, pues tal afirmación contiene el sustrato de la condena, la acusación y el emplazamiento agresivo), para bien o para mal, pero todos faltamos a la más pura verdad, por cuanto nuestros propios talentos disminuidos, nos imposibilitan de hablar con la lengua de los perfectos, que, acaso quisiéramos ser, pero nunca lograremos alcanzar como condición.
Hay algo especial en la acciones de quienes obran por los otros o “a nombre y a delegación de los demás”. Ellos, llamémoslos “los políticos”, saben que su pensamiento puede ser lógico, y acaso debe serlo, pero es muy difícil de ser medido o sometido a escrutinio, por cuanto manejan a la civilización toda como campo de lenguaje y análisis (no así un relojero), y, por lo mismo, sus defensas, descargos, argumentaciones o justificaciones campean en la más plena, ambigua y generalizada subjetividad (hablamos de una subjetividad superlativa y exagerada inclusive, por cuanto ni siquiera el más amplio de los ámbitos, que es el de la ética puede darse semejantes lujos, en cuanto ella, la ética, se maneja en la estricta argumentación lógica cual fórmula matemática precisa y concluyente, siendo este otro, un tema que no viene al caso expandir). En el mundo de la política, visto desde mi querida metáfora del río que se debe atravesar, las piedras que se extienden ante el pie del especialista en tales avatares son vastas, multiformes, policromadas y prácticamente infinitas, dándose las posibilidades de atravieso más diversas, y en la práctica valederas o a lo menos serviles, a las causas que se desean sustentar. La fundamentación política es vaga, ambigua equivalente y maleable por naturaleza, dado lo ya expuesto, y por lo mismo, no es la retórica del convencimiento y la argumentación el centro de su quehacer, ya que al ser infinitas las razones y argumentos, es fácil deducir que ninguno es el eminentemente superior (esto último expuesto da pie a pensar en la democracia en sí como la respuesta contemporánea a tal problema de “verdad dispersa, en poder de todos y cualquiera”)
Dado lo expuesto podría ser inclusive comprensible (forzando la nota claro está) que se olviden de sus principios los llamados a tales actividades, cuando todo puede ser justificado para sí o para los demás (obviamente sin entrar en el campo del delito o de ámbitos similares)
Debe ser muy triste el encontrarse, como político, ante la realidad manifiesta de que todo puede ser explicado o fundamentado, cuando la idea es artefacto y no gobierna sino como costra enquistada en los espíritus, jamás abandonados de sus pasiones, ya sean altruistas o ya sean miserables.
Quien quiera vérselas con la actividad política, a excusa o fundamento de puro y simple servicio a la comunidad, o se miente o nos miente, o ambas cosas a la vez, por cuanto tal tipo de aseveración de causas o principios de acción olvidan, delegan o se abstraen de un modo erróneo del poder intrínseco de las acciones relacionadas con tal ámbito tan amplio y general de operación.
En lo personal le creeré más a quien se refiera a la plenitud de aspectos que la política conlleva, como uno le creería más al arquitecto que declara no solo buscar la belleza como fin único, sino que, a su paso, no olvida la función como parte y elemento ineludible.
Comparando ambos campos aludidos; la política y la arquitectura, cuando el arquitecto habla de función y belleza, el político debiera hablar de servicio público y poder intrínseco de tal dedicación.
Con todo, siento haberme explicado adecuadamente.
Publicado por Sergio Meza C. el 4/09/2008 0 comentarios
Categoría Politica
lunes, abril 07, 2008
La Animalidad Intrínseca del Ritmo
No pretendiendo descubrir la pólvora en estos asuntos, simplemente me declaro un seguidor de cualquier pausa o acompasado aspecto que conlleve la mutua y recíproca iluminación de los momentos apropiados para todos y cada uno de los actos animales del hombre.
En este contexto es cuando surgen los atributos naturales de las personas, cuales flores silvestres, iluminadas por un sol que la alumbra y las despliega, estando el tacto, el olfato, la mirada y la comunión de todo esto, como un protagonista excepcional. Ejemplo. Es evidente que quisiéramos, como hombres, estar permanentemente desarrollando la copulación más portentosa y persistente a toda hora y momento, claro, pero uno termina por preguntarse si tal anhelo no es más que una especie de desatada animalidad enceguecida y descontextualizada de todo ritmo y compás natural predecible.
Podría ser que esta soltura y posibilidad de tener lo que más se quiere, como organismos sexuados, provenga de nuestra misma civilización, que nos ha liberado de toda la marcha incesante de la naturaleza en sus propios aspectos de luz, sombra, temperatura y tiempos pertinentes, a la espera de que todos y cada uno de los ingredientes de lo que podríamos llamar la “pertinencia natural” cobren forma y elocuencia.
Cuando una mujer ovula, ella es dulce como el eno acopiado en el galpón más recóndito y sereno, adonde madura el tiempo y la cosecha, como si fuera un vino el que se guarda, a la espera del regreso del ganado y su apetito evidente.
Florece, ella, cuando es presa de su ritmo y de su instante, como si fuera una flor abierta de estambres y pistilos relucientes, bajo la luz de una primavera lubricada y aromática; entonces, tales instantes son, por decirlo con toda la particularidad de quien habla, la gloria a la espera de quien sepa cosechar la uva capaz de arrojar el caldo más potente y promisorio, adonde las cosas surgen y deslumbran en su máximo esplendor de austeridad y sincronía.
En las antípodas está el libre estado de copulación permanente y desatado, que respeto y tolero en los demás, por cierto, pero no porque la abundancia se haya tomado por asalto a la cultura de los hombres, voy a dejar de valorar la confluencia de las cosas, cuando el aroma invita y detona al hombre, cual mota de polen, dispuesta a dejarse llevar por el azar de la brisa que se encuentra con la rosa más preciosa capaz de atraparla y detonarla.
Tal ritmo se hace método y fórmula de espera y compás creativo, como si una música aguardara al paciente espectador de la première original del Pájaro de Fuego de Stravinski, con su detonar de tromba y erupción manifiesta, tras la cual se deshace la fragilidad en grito y estertor de brisnas y solitarios gemidos portadores de un mundo y un valle pletórico de floresta y resurgimiento. Tal poesía para tal carisma de encuentro y refriega, a la sazón antepuesta desde tantos y tan defendidos puntos de vista. Tal plenitud quisiera compartir con ustedes, para que no se diga que no se dijo, desde otro punto de vista que no sea el del pecado y toda esa fusta de amenazas y apretones asfixiantes, tan rechazados por quienes no han sabido catar el mejor vino, descorchado en el mejor ambiente, a descaro de paladares atormentados y enceguecidos por la bulla, las luces y la vida, alejada del canto de las aves y de la estrellas relucientes, que enmarcan el tránsito fecundo, de una luna huidiza y deslumbrante. En paz me retiro. Que viva el sexo y que viva el amor, y que juntos se condigan y potencien, como la palabra se ata al sonido y en él termina significando.
Publicado por Sergio Meza C. el 4/07/2008 5 comentarios
Categoría Opinion
viernes, abril 04, 2008
Naturaleza Creadora de la Acometida Subjetiva
Puede ser inclusive de Perogrullo todo esto, salvo por el temple al llevar el discurso o decurso de las propuestas, eternamente basadas en el sustrato subjetivo. Es el sujeto, humano, quien determina por donde sí o por donde no irse construyendo la sucesión de partes o la instantánea obra “propositiva”.
La metáfora de irse saltando las piedras correctas para cruzar el río, es adecuada para todo esto. Hay alguna razón o causa para acometer el atravieso de un curso de agua; este motor de acción es innumerable en posibilidades de motivaciones, más, ¿Cuál es la mejor?; pues aquella que con la mayor de las simplezas, brevedad e inteligibilidad se acerque a su forma certera de calzar percepción con detonación de efectos deseados, que pueden ser el simple maravillamiento, la comprensión de un abstracto derrotero que surge acaso de una imagen hermosa, pero que se entiende como rumbo universal de acción, dada tal época y tal contexto histórico.
Ejemplo.
Protegido el hombre medieval del mundo por medio de su fe (no es mío este concepto; lo escuché hace décadas en un programa de TV, y me parece muy bueno), bien se adecua el canto ajardinado en húmedos lugares secretos tras las amuralladas ciudadelas cuando la mujer, escasa estadísticamente en perfección y belleza y cubierta de ropajes y esmeros cosméticos, era cultivada cual flor prohibida al abrigo de los onagros, las jabalinas y los chorreos de aceite hirviendo, para cuando se enseñoreaba la guerra y la toma febril de los condados distantes. Hoy por hoy las mujeres (otros tiempos por cierto) muestran su ropa interior cual reflejo inverso del decoro y recato antecesor, para entrever otras señales, acaso más abstractas y menos explícitas, claro está, en encubrimiento, pero más inmateriales en fines y celada; qué sabemos nosotros, si ellas al mostrarse hoy por hoy, transparentes en pezones y nalgas, no hacen sino desentrañar otras visiones del hombre cual especie, despegada ya de la prohibición de la carne, para saciar destinos encubiertos en el obnubilado deseo incesante que determina prioridades precisas en alcances, pero menos eficaces en su generalidad. La mujer podría acaso estar diciendo, con su actual generosidad, que el hombre recoge encantado, que son otros los rumbos incesantes que se deben señalar, y no estarse eternamente atados al mástil más alto en busca de la sinuosa cadena de montañas y montes suaves y peregrinos, desde los cuales solo hay vacío cuando se ensimisma su anhelo y logro.
La mujer es sabia, el hombre no. Entonces camina su mundo de adversidades en busca de aquella detonación integral de alma y del pensamiento, para cuando las cosas explotan en su esencia, someramente desgajada en forma, revelación y ordenamiento. Así somos y así seremos, cual pareja de ámbito y refriega.
Subjetivo sujeto se ata y se aferra al campo peregrino del sortilegio y el ímpetu, pero siempre atado a su propia e intrínseca generación espontánea de mundo reflejado, cual laguna aquietada tras el orgasmo del amor y la pericia.
Poéticamente expuesto el tema, la Defensa descansa, Usía.
Publicado por Sergio Meza C. el 4/04/2008 4 comentarios
Categoría Filosofia
miércoles, abril 02, 2008
¿A santo de qué condición inmanente seremos simple pasto de una comunidad irrenunciable, ineludible e indiferenciada?
1 (Salud)
Efectivamente; estoy de licencia, con la orden estricta y severa de des-can-sar a todo evento, “interconsultado” y algo medicado, lo he podido lograr a grandes rasgos.
El año pasado fue excelente, pero esa excelencia anual terminó por pasarme la cuenta, ya que no por mucho estar haciendo lo que más te gusta, vas a cansarte menos. Y así terminó siendo, entusiasmo en exceso de por medio, tras las docenas de licitaciones públicas con sus correspondientes miles de millones de pesos involucrados; los proyectos de arquitectura asumidos detallados y resueltos; los temas urbanísticos de largo aliento que se impusieron y las clases que comencé a impartir en la Universidad (uno de mis sueños más queridos), entre otros aspectos, nunca desvinculados, todos ellos, de su cola de procedimientos y andamiajes administrativos kafkianos ineludibles.
Sumado a lo anterior, la vida de familia que comparto hizo su parte importante; “la casa” es infinita en detalles, ante los cuales me declaro absolutamente superado. Para muestra mi actual estado y situación.
Pero anotar todo esto no es sino un mínimo grado de transparencia y cotidianeidad, desacostumbrada por estos lados, sin perjuicio de un par de aspectos personales de los cuales me reservo su desarrollo y detalles por causas comprensibles. Dejémoslo ahí.
2 (Vida social en la Web)
En todo caso, dejando de visitar a mis acostumbrados colegas, estoy sintiendo que una parte importante de mi irrenunciables tendencia a expresarme por escrito se ha visto limitada y coartada (debo reconocer que muchos posts que he desarrollado, han nacido de algún comentario iniciado donde Tomás Bradanovic (Arica), Lilian (Baltimore), Jordi Soler (Barcelona), Juan Freire (España), Fernando Flores (Chile) e inclusive desde el sitio abierto a foros de Una Belleza Nueva (Chile), un sitio adonde extrañamente suele converger la gente a opinar desde sus nombres y apellidos, cosa muy extraña en esta Web, miedosa y tendiente al anonimato, como si lo que se dijera fuera, en el fondo de las conciencias de muchos, algo prohibido e impensable como para portarlo a cara descubierta).
3 (Anonimato en la Web)
En el fondo creo que son muy timoratos la mayoría de los bloggers de la red, usando sus apodos, sobrenombres o palabrejas compuestas y sugerentes a todo evento, y manteniendo su anonimato contra todo hecho y posibilidad, para, inclusive, poder arrojar las piedras que se les antoje si la ocasión lo ameritara, como si el hablar y el escribir fueran sinónimos sine qua non de emitir exclusivamente ventosidades malolientes.
En el mejor de los casos podría asumirse esta realidad como simple inseguridad ante la imagen que se proyecta o se tiene de uno mismo, a título de temblor pueril y patético.
4 (Posible ensamble de roles en la web con el fenómeno “Reality”, como futuro resto arqueológico del hecho que propiamente tal acontecerá)
Una cosa si he estado reflexionando en estos días; aquella vida de Internet que muchos vivimos como parte importante de nuestros quehaceres, en mi muy particular caso no es sino la abstracción selecta de algunas de mis facetas que considero rescatables y trasladables a los demás como impronta, obra, gesto o manifiesto propiamente tal. Sumado a esto está, de un modo artificial y abrupto lo planteo, todo el fenómeno televisivo del concepto de “Reality” como puesta en escena de fragmentos de “laboratorios-claustros” lúdicos con el formato de espectáculo bizarro puestos a disposición del público para el libre y pertinente fisgoneo.
Sumando ambas cosas; a) la vida de Internet que llevamos algunas personas, con esto de manifestar en ella una presencia construida, y b) el concepto de “Reality” aludido y ya definido provisoriamente, y sacando un promedio subjetivo y comprensible, podemos conjeturar lo que acaso será el futuro social de las próximas generaciones digitalmente alfabetizadas.
La vida real, tal como la conocemos, por cierto que manifiesta las propias fachadas y aposturas que cada cual trasunta o a duras penas logra poner en pie, basándose en “palillajes” endebles o por el contrario usando arriostramientos propios de una torre de telecomunicaciones (todo según la fortaleza actoral de cada quien).
“La vida es una obra de teatro, adonde entramos y salimos de sus bambalinas”. Propongo esta afirmación como un acuerdo de sustrato base de análisis.
He llegado al convencimiento de que los seres humanos somos bastante frágiles por naturaleza, siendo, más temprano que tarde, toda esta argamasa de rostros y lenguajes externos, no más que nuestro escudo de defensa ante el juego compartido de apareamiento y apropiación del mundo (sea cual fuere este para cada uno de nosotros) y de sus consecuentes futuros habitantes.
Entonces, así, con todo lo expuesto, acaso, con el debido respeto y con la moderación y madurez que la ocasión pudiera ameritar, no puedo sino aventurar que nuestra externa realidad social futura será desarrollada bajo el paradigma de lo “permanentemente observado” a través de los largos axones de un sistema de intercomunicación cada vez más generalizado, democrático (eso espero) y simétrico.
No veo sino un futuro indistintamente mezclado de carne y cableado; de señales y procesadores enquistados en cuerpos blandos y moldeados a la voluntad de un sistema pleno de observancia y monitoreo recíproco y universal, adonde cada gesto de cada actor en cada momento sepa del juego persistente de su propio papel androide de sangre y perplejidad indisoluble, añorantes de un pasado rudimentario, agreste, y sereno, que late cual droga manifiesta.
Solo vean a estos personajes policromados que engalanan los actuales programas de “Realidad”, y verán la punta del iceberg desprendido de la última frontera polar relegada de intimidad y sigilo, para cuando, en unas décadas, no seamos sino cuerpo, sangre y linfa de pulso y virtual desempeño, en un escenario desdicho de sus coordenadas conocidas, tras latidos y rasguños de dominio y control compartido, de ademán, emoción y cifra, cual nuevo pastiche indiferenciado en trauma y fatalidad.
Idos los límites y las fronteras establecidas en diluidos caldos de flujo y resaca; perdidos algunos en aquello, por obra y gracia de su enajenación auto impuesta, será, ya lo creo, un desafío bogar por una especie de tradición de cuerpo soliviantado, ante el requerimiento social de aporte de las propias sístoles y diástoles esenciales, transferidas como señales y actorales cotidianeidades, traducidas, me imagino en soledad, independencia, silencio, retiro y laxitud, de la cual en estos momentos todos podemos, si así lo queremos, ufanarnos.
Alejada ya, espero, la necesidad del hambre y el vestuario (digo yo, por mantener un trasfondo homogéneo para analizar), ¿cuáles serán las libertades denegadas, tras virtuales, sí, virtuales datos y flujos acometidos cual ente social irrenunciable, para entrar y no dejar tu transada individualidad , cuando tu silencio y tu lejanía se levante, por sobre todo ese montículo potencial y conjeturado de conciencia insomne e inercia sensorial?
Publicado por Sergio Meza C. el 4/02/2008 2 comentarios
