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sábado, 19 de septiembre de 2020

LA AMISTAD ES UN ETERNO PERO CONCISO DIÁLOGO PERMANENTE

Hay breves pero trascendentes diálogos que duran toda una vida. Los que los llevan a cabo se convocan cada cierto tiempo (horas, días, años, décadas) y avanzan un poco, cada vez, en el asunto que tratan. Suelen quedar inconclusos por la muerte de alguno de los dos.
A lo mejor todas las vidas entrecruzadas - por los más diveros motivos y naturalezas - llevan a cabo este tipo de "conversaciones" que, en algunos casos, constan de miradas, bromas, ironías, breves asuntos triviales, gestos, silencios o constan de palabras explícitas de un peso específico inmenso. La mayoría no las aborda de frente y se entregan, casi inconcientemente, al juego de los gestos y sus reacciones interminables. A lo mejor esta es la clave de todo en terminos de amistades, afectos y amores imperecederos o, a la inversa, de enemistades, odios, rencores y turbias pasiones indeterminables. Bien sabemos que los tipos de relaciones entre seres humanos a veces van y vienen, respecto de una línea divisoria, que separa lo bueno de su grotesca sombra indeseable.

lunes, 18 de septiembre de 2017

MIL NOVECIENTOS CINCUENTA

Cerré y abri los ojos. Estaba en la tienda Gath & Chaves de Santiago de Chile. Cortinas floreadas, mucha madera enchapada, molduras, yeso, vidrios bicelados, alcuzas italianas de cristal, maletas de cuero y hebillas bronceadas, bicicletas cromadas con sillines de cuero, muebles con aplicaciones de bronce, lágrimas de cristal, bulbos con soquetes de latón plateado, sillones de grandes brazos torneados, máquinas de escribir negras con letras doradas, empleados contables de visera negra brillante y protectores de brazos negros, tinta china, cordel, telas crudas, porcelana, juguetes de lata, moños de seda, parquet y paraguas parisienses. Pero lo más impactante eran las conversaciones. El mismo Chile pequeño, refiriéndose a otros clichés y otras frases hechas en pos de otros fatuos ideales de moda. Otros modos, otros modismos, otras miradas, otros lujos y otras poses. Acaso más pueriles, menos informadas y más "ensoñadas".

De alguna cósmica manera Santiago era el Universo para sus ciudadanos, la Alameda de Las Delicias era la calle más grande posible y los confines de la ciudad eran el fin del mundo. Más allá el barro, los bueyes, los sembradíos interminables y la ausencia de toda nimia civilización por cientos y cientos de kilómetros. París era el Sol y Nueva York, la Luna.

Los niños eran los más sorprendentes, extraviados en su vestuario de pequeños hombres y mujercitas de carey, charol y encajes, silenciosos y obedientes sólo sabían asentir y callar. Era como si casi todos fueran la misma persona. Repentinamente veo bajando la escalera principal a mi abuelo y mí madre de 6 años, y yo presenciando toda aquella simple escena portadora de todas mis posibilidades; un gesto, un solo ínfimo cambio a su trayecto y yo sería otro o, simplemente, no sería. Volví a cerrar los ojos y, al abrirlos ya me encontraba "de vuelta", aliviado por presenciar toda aquella fragilidad del futuro actual, atada en un presente pasado múltiple y quebradizo bajo la presión de nuestros fatales pasos definitorios...

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