La alegoría de Dios es su reducción en pos de volverlo accesible. Una alegoría personifica y humaniza pero eso no implica que ese recurso de difusión sea la clave del asunto. Dios no es una persona. No es que no tenga sexos; todos los sexos y géneros y demás aspectos - como todas las personalidades - ad-hoc provienen de él/eso/aquello/ese. Pero no es cosa de que Dios contenga las cosas o sea la reunión de ellas en un Todo. Dios, según mí opinión, es la explícita y desplegada posibilidad en acto del mundo y su universo que son su consecuencia.
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domingo, 3 de marzo de 2019
sábado, 24 de noviembre de 2018
DOÑA SUPERFICIAL ES FATUA Y PECA DE COHERENTE
La superficialidad no da tregua. Cuando en Chile estuvo vigente la sencillez y austeridad a fines de los '60 e inicios de los '70, ella se vestía con telas sencillas y diseños toscos para dar tal apariencia. Y si estuviera de moda la Teoría General de la Relatividad, usaría su fórmula más conocida estampada en poleras. Si estuviera muy presente la filosofía en la vida pública, le pondria Schoppenhauer a su mascota. Si se siente creyente se cuelga una medallita bien visible al cuello y si fuera inminente un conflcto bélico acudiría a símbolos pacifistas reconocibles.
Doña Superficial siempre acierta, nunca desvaría; no falla en lo aparente por cuanto no corre el riesgo implícito en la reflexión y la originalidad. Ella se desvive por dar en el gusto y desconoce la belleza (de hecho confunde lo primero con la segunda). No ve, sólo mira; no observa, solo reconoce. Camina irradiante y vacía, convencida de que los demás se le asemejan. Su ocaso es triste, su vejez es bizarra y su muerte, insustancial.