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miércoles, 28 de marzo de 2018

LA PASIÓN SEGÚN SAN MATEO

A continuación linkeo "La Pasión según San Mateo" del más grande musico que ha parido la raza humana. Esta "pasión" fue la que Mendelssohn interpretó y que dio paso, recién en 1829, al redescubrimiento de esta catedral sobrehumana llamada Juan Sebastián Bach, el verdadero y único súper hombre que vivió con nuestros antepasados entre 1685 y 1750. Hay que escuchar esta pasión completa por lo menos una vez en la vida.
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Link a Spotify de las 68 partes de la monumental obra

lunes, 26 de julio de 2010

Juan Sebastián Bach Tiene Toda La Culpa

[De mi antigua bitácora. Fecha original de Publicación 12 de Agosto de 2006]

[©SmcArq] 1 (Su colmo al final de La Ofrenda Musical)
Entregado a su afán de solemne sarcasmo, a Federico El Grande encandila con su lento y detenido poder de dejar aflorar el manojo de distancias equivalentes y pertinentes, desde y hacia la sensación de orden y solemnidad que su corazón determina; arriba a la variedad de lo mismo, con seis repeticiones del mismo individuo musical, como si una sola fueran todas las puntas del doble triángulo equilátero, dispuesto como estrella de David.

2 (Su vida en suma)
Bach fue una suerte de ciudadano reconocido, pero ninguneado a la vez, tuvo como veinte hijos, entiendo que dos esposas, las que desfilaron en su vida como pasan los acontecimientos propios que se someten a la misión del monstruo de las partituras. Alguna vez he visto algunas de ellas, y son casi manchones negros de pulsos arrolladores que suben y bajan por el pentagrama, pitagórico al fin y al cabo.
Llenó el silencio de sonido; atrapó la pausa, que no deja de ser sino el resonar de los muros ante los instrumentos que ni terminan de vibrar, cuando son acallados por las siguientes acometidas.

3 (Mi vaga percepción)
Cuando escucho a mi padre musical, siento, desde los hechos consumados, que no son sino esas notas siguientes las que debieron llegar a tomar su lugar en el tiempo y la historia. Nunca me ha sorprendido la música de Bach; nunca me ha pillado de espaldas, como para sentir que algo de su obra se sale del sentido común más riguroso, elegante, ordenado y solemne. Tiene recursos que no sé expresar, pero siento que no fueron de antes, ni han llegado a ser aún vigentes. A ver, pongamos un poco de orden, miren que esto de decir que me queda como poncho un sentimiento no es propio de un escritor que se dice en poder de una capacidad de ir haciendo las sintaxis de todo y para todo.

4 (Mi obra sentimentalmente favorita)
Concierto Nº2 para violín.
4.1 Primer movimiento. comienza con un pulso típico de su época, reconocible, cadencioso y optimista, introduce a su desarrollo acorde, que habla subjetivamente de un mensaje sensual hacia la existencia que vale la pena contemplar y asumir.
4.2 Segundo movimiento. Patetismo romántico inicial, que viaja con la sutileza de la vida que se inicia inaugural y se desaborda en matices como ella es; llena de imprevistos a veces melancólicos y a veces lisa y llanamente desoladores. Entre el primer y el segundo movimiento hay un notorio y brusco contraste entre un abalanzarse franco, hacia la cautela de la traición y la astucia, de quienes nos arrojan a la realidad más implacable; esa que nos hace temer y la que intentamos regir .
4.3 (Hablo de música como un catador habla de vinos).
4.4 El tercer movimiento es una fiesta propia de Walt Whitman, diría él;
“I celebrate myself, and sing myself
And what I assume you shall assume,
For every atom belonging to me as good to you.”

5 (Mi modo de arribar a la manifestación de la influencia)
Diría yo,
como él sentía
y desde mis equivalencias; ¡ah existencia ¡, plenitud arrobadora, salto al vacío de la vejiga animal pletórica del licor del aire y de los cielos, seremos como las gacelas tristes, que deliberadamente aceleran el pulso de su cuerpo hacia la salvación de la distancia, mientras la bestia persigue sus carnes tiernas y argentinas, cubiertas por la textura del filamento vertical y multitudinario.
Como desnudos que estamos, envidiamos la vida agreste de quienes pacen en alerta vital en la huida de la permanente existencia. Ni la muerte ni la asfixia nos detienen pues (y aquí se establece la culpa)

6 (Un ejemplo aquí creado)
No me pidan coherencia
Exíjanme revelación
nada es como tales sentidos
que a trasmano de siniestros argumentos
afloran cuales tristes desazones
mal habido sueño discordante que estás en la alcoba del inmerecido empeño
cual letanía eterna te dejas estar
persistente
para acallar toda afrenta
y dejar de arrimarse a la vera del camino
abandonando el cuerpo
para que el viento y los autos nos empapen
y podamos culpar a otros de nuestro destino incierto.
nada así
y todo distinto
nada débil
todo potente
la vida estalla como un chispazo
y asola los valles
pues el poder de las cosas
subyace en su amenaza
aunque la piedad te conmueva
no será sino el puño repentino
el que nos acalle a la larga
aunque cada uno sienta lo diverso
sumando y restando me aquejo
y me determino
cuando el orden se impone
y la verdad se precipita.

7 (Conclusión)
…(establecida la culpa), las palabras se someten a una profusa y barroca causa y efecto permanente. He escuchado tanto la música de Bach durante casi cuatro décadas, y tanto se me ha quedado grabada, que, de alguna manera extraña, la sílaba se ha conformado con una impronta de abundancia y volutismo.
Eso sería.
Y nada más.

Juan Sebastián Bach Tiene Toda La Culpa.
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[Vea más barroquismo en el cuento “El Patético Festín de la Desolación”, haciendo click AQUÍ]

jueves, 29 de abril de 2010

Comentarios en relación al Ritmo

[©SmcArq] La verdad, me ha costado muchísimo entrar a describir de un modo iluminador al ritmo, propiamente tal.

Godo hablaba de esta paradoja de percibir la continuidad en lo discontinuo y de, alternada o simultáneamente, percibir la discontinuidad en lo continuo, obviamente en relación a un hecho específico y único.

Siempre me acuerdo de cuando nos dibujaba en la pizarra su metáfora apoyada en la carrera de los 110 metros con vallas.

¿Cómo entiendo o cómo profundizaría en esta aparente paradoja, así como para explicarme de qué se trata esto?…

Pienso en una fuga de Bach, por ejemplo la “Contrapunctus 12, a 4 (inversus)” de El Arte de la Fuga. Es compleja, y mucho más compleja me resulta en lo personal pues de música entiendo tanto como la media; …

Ella, la fuga a la que aludo, es un continuo discreto, sumamente discreto, de la misma idea llevada a su inverso sobrepuesto en sucesivas acometidas (¿”a 4”?). La memoria no funciona en la percepción y goce de esta obra monumental; ella no está hecha para ser retenida, y por lo mismo se constituye como un monumento a la continuidad abarcable desde la audición, solamente como el recorte de la parte (la idea musical y sus variaciones) debidamente insertada en su justa medida de calce con el resto de la pieza, perceptible como el fragmento capaz de albergarla cada vez. Es difícil de explicar todo esto; esta fuga no acontece en el recuerdo; solamente se la puede asumir en su belleza cuando, momento a momento, entendemos que su abstracta manera de fluir no es completa sino en su esplendor de contrapuntada acometida, casi sin vacios (silencios).

La fluidez de esta fuga ES en su discreta percepción de notas prodigiosamente puestas sobre su asertivo lugar exacto, preciso y tenso; ¿cómo logró Bach esto?; ¿cómo construyó Bach la clave justa para poder engastar sus “mismas ideas fugadas” en su plena manera de hacer un fluido musical tan discreto, tan discontinuo y tan barroco cabalgando sinuosamente en el oído y el cerebro de quien disfruta la interpretación, debiendo abandonar la memoria y la retención.

Esta fuga no es posible recordarla, reitero, o por lo menos diré que me ha sido, en lo personal, imposible recordarla, tras oírla más de 100 veces.

Hace unos días estuve en este afán; en mi MP3 programé la repetición de esta pieza por horas, casi me olvidaba que la oía y me dedicaba a mis ocupaciones diarias, y la dejaba fluir sobre mi mente, y no alcanzaba a saber de ella sino como la idea inicial (inversa al parecer de la original y primordial que sustenta a toda esta obra denominada “El Arte de la Fuga”) que luego, transcurrido un segundo, dejaba de ser lo que era, para cabalgar en su sinuoso modo de construir abstracción hermosa sobre mi cerebro, gatillado desde el oído, claro está.

Soy de la idea que la percepción estética se encuentra presente en todos los oficios y dedicaciones humanas. Pero en un primer atisbo la belleza de un cirujano interviniendo no debiera tener nada que ver con la belleza de una demostración matemática, ni con la belleza de una correcta manera de resolver una solución de alcantarillado de un proyecto de loteo con construcción simultanea (intento ser heterogéneo en mis ejemplos).

Sin embargo, evidentemente la belleza es una sola, y aparece precisamente en la comunión del ritmo, capaz de habitar tanto en la mano del cirujano que interviene como en el ingenio de la torsión abstracta del matemático que dice, de dos maneras distintas, lo mismo, demostrando por un rodeo inmaterial que lo uno y lo otro son equivalentes.

Una demostración matemática tiene ritmo, y una intervención quirúrgica también lo tiene, sobre todo para los especialistas que presencian tales acciones.

Luego, creo entender que el ritmo podría comprenderlo, en lo personal, como “la oportunidad certera, explayada en su acometida elocuente de materia y forma acopladas por la más paradojal y vibrante sintaxis perceptible”…

Y claro, efectivamente es casi majadero el despliegue de palabras convergentes en la definición que me propongo en el párrafo anterior, pero debo reconocer que en lo personal no he encontrado mejor modo de decirme (a más no puedo aspirar) tal extraña aparente contradicción de eventos, donde todo muere y desaparece en La Forma, que de unidad se nutre, cuando ella misma se abandona en sus partes, que por obra y gracia de su multitud resurgen desde tal acople indisoluble.
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- Post desarrollado a partir de un comentario personal en
http://www.ead.pucv.cl/2010/el-ritmo/
Publicado por Jaime Reyes Gil • 28 de Abril, 2010 •
Categoría: Arquitectura, Diseño, Investigación, Postgrado

- Ilustración obtenida desde
http://www.yatzer.com/1781_zaha_hadid_in_the_rhythm_of_j_s_bach

martes, 11 de noviembre de 2008

Concierto para 3 Violines, Cuerdas y Bajo Continuo; 1er Movimiento, Allegro, de Juan Sebastián Bach (BWV 1064)

[Conozca la pieza aludida haciendo click sobre estas líneas]

Atino a comentar la tenacidad de la pieza en su cadencia.

Se interna la ejecución en su intrínseca ley repetitiva de veloz acometida, en el paso al trote de un niño recorriendo un sembradío, por donde la hojarasca y los frutos le rozan los brazos, mientras sonríe mirando la huída de los tordos que emprenden su vuelo apresurado, dejando sus calzas en un lodo febril y generoso. Termina su acometida en una explanada que abre su cielo al trazo de nubes posteriores al viento y la lluvia generosa. Conoce la dicha quien asciende por la febril y consecuente ejecución de un ensamble de sinuoso pero predecible aire y regalía.
La pieza es persistente, o al menos así luce, amarrada y gruesa en la textura conformada desde las cuerdas y su continua y secundaria compañía. Imagino a sus ejecutores sonriendo y compartiendo miradas de sinergia y sanador ejercicio cuando, finalmente, logra su presencia de cordada o encadenamiento que acompaña al ancla estrepitosa arrastrando su profundo asentamiento repentino sobre un fondo arenoso y carente de toda turbiedad; agua cristalina cayendo en la vibrante cascada atrapada en la casa de su mismo nombre, cuando obra y arrojo se unen y separan en digna acometida de ida y retorno de arquitectura y agreste presencia.
Dichosa y digna fortuna de quien perciba el entrecruzamiento de juegos y retornos de las partes reforzadas en aquel otro y ajeno virtual trazo abstracto del alma auditiva en su percepción unificada, cual trote y treta de brincos y resueltos caminos que huyen y retornan.
Bach, me enorgullezco de tenerte como padre musical en solitaria y sutil destinación irrevocable.
Mi alegría se condice en tu trama y telar de urdimbre generosa de calce y avance de abrigo y cubierta en su velo y entornada luz tamizada de un atrio y salón revelado en su nave y potente caída del rayo que luce y conduce la parte y la toma del sello que abraza y que honra…

…Amén.

lunes, 4 de agosto de 2008

La Alegría de Juan Sebastián Bach

Concierto de Brandeburgo nº 2

Sabido es que viaja materialmente hacia las estrellas, en los Voyager remitidos potencialmente allende el sistema solar en la década de los setenta.

Su cadencia por cierto que no me corresponde clasificar ni detallar, dado el lenguaje certero que ya existe hace siglos, y que los expertos pueden definir a extremos que nos superan.

Pero su alegría, su dicha, su máxima satisfacción, no es parte de la esencia de la notación, me imagino, por cuanto no es ella, como no son las letras, quienes dan cuenta del Arte Poética de Huidobro en su certera y breve acometida.

Solemnemente, para nuestros oídos contemporáneos, aborda sus propuestas con un ensamble capaz de presentar en sólida equivalencia acaso a las partes menos jerarquizadas de la obra, y dejando a sus protagonistas instrumentales como el decorado acento de una masa uniforme y desbordante de matices que segregan todo, hacia su sitio perenne de perfecta pertinencia, en pos de un camino que es grupo y presencia multitudinaria, cual trote accesible de un tropel de caballos multiformes y policromados en sus apariencia, avanzando hacia las aguas prístinas de un arroyo benefactor y predecible, por sobre una alfombra verde en un monte que retorna en su cima hacia su efectivo contraste.

Y claro, no es ya el momento presente de la obra la que configura su percepción de majestuosa impronta febril, en su algarabía retenida cual pulso acometido, capaz de ser en aquello que desencaja su nutrida mansedumbre, paradojalmente detonante, de la especie de abstracta satisfacción que nos genera a los oyentes…

…esta obra, y no solo esta por cierto, siempre apunta al futuro de su misma culminación, y podría ser que en este intento de nutrir al verbo con semejante poderío, acabemos por pensar que la alegría se entraba y se detona en el augurio relativo del presente proyectado en el futuro inmediato de su empeño. Y siempre aquella pieza anuncia la mayor majestuosidad, hacia adelante, como si lo que viene fuera lo mejor, sin desmerecer su camino, cual vida que en sabiduría precia el transcurso que señala un eje pertinente hacia un final arremetido.

Tal tensión hace del Concierto de Brandeburgo nº 2, ser lo que es, en su fuerza de ser ahora y ser en lo que viene, para dejar la dicha futura amarrada en el presente cual sino profundo que sabe de su acierto y camina decidido.

¿He sido claro?; ¿He logrado abrazar en palabras difusas la paradoja del Concierto de Brandeburgo nº 2 de Juan Sebastián Bach, músico barroco y persistente en este juego de señales que se engarzan y se nutren cual tropel en su contexto, para hacer del canto de la obra el contracanto que recobra la malicia que se escapa y la fortuna que se adentra?...

…Concierto recobrado, en la gesta que se entorna, en un presente que presenta, su futuro que culmina, y que detona su camino.

Destino recobrado de su sino y de su cima, anunciado en su factura y defendido en su fortuna.

Factura que se entorna, y que te abraza en su cordura

Cordura que presenta, su matiz y su finura

Potencia que galopa, y que destraba la pericia

Factor determinante, que derrama su talante

Destino adormilado
sin su trino
desgarbado

Potencia
que recobra
su cadencia y su blandura

Costumbre del amor en sí, fortalecida
por su nota y su traspié
cual requiebro
entrometida.

lunes, 24 de diciembre de 2007

Logos elevado al Cubo

[©SmcArq] Sin mucha parafernalia, puedo comentarles que me había estado preguntando cómo podría lograrse una simultaneidad sinérgica desde distintas aseveraciones concluyentes. Me parecía que el factor temporal no servía demasiado, pues en una escritura convencional o se dice una cosa o se dice otra en un mismo momento; esto es obvio.
Entonces se me ocurrió usar un sólido regular para disponer en sus aristas algunas cosas que se relacionaban desde distintas jerarquías.
Esto no tiene nada de nuevo; los “Caligramas” existen desde inicios del siglo XX. Pero la cosa es la siguiente: hacer coincidir un cubo con un sentido trascendente, y transformar sus aristas en sentencias jerarquizadas desde la perspectiva y la ubicación espacial en relación a quien mira, puede resultar un aporte. No es figurar lo dicho con lo diagramado; es otra cosa, que puede haber sido hecho ya; tanto se ha propuesto ya, que es pretencioso y casi absurdo querer dar el zarpazo.
Sin dudas que la inquietud que me deja J.S. Bach con sus más logradas fugas, termina por confluir en intentos como el que aquí presento.
Bach dice lo uno y dice lo otro, y lo dispone en el tiempo para que la sinergia entre lo uno y lo otro, termine por conformar la tercera cosa que culmina como una cumbre virtual tan abstracta que no se puede extraer así como así, o a la pasada alguna conclusión melódica, o algo por el estilo.
A veces entiendo a la melodía como la simplificación de la multiplicidad de sonidos musicales: ella podría ser “lo que finalmente podría concluirse” para mejor entender, pero tras ella hay desarrollos que la superan y trascienden.este logos elevado al cubo no me ha resultado simple; puede parecer un artificio; una cosa de jugarreta, una coincidencia artificial del cubo en perspectiva con los supuestos "estadios" de percepción o algo por el estilo, pero me ha parecido afortunada la proposición por diversos motivos; la base del cubo tiene un sentido, la parte superior lo tiene también (las caras que miran una hacia abajo y la otra hacia arriba), a la vez hay aristas que enfrentan al punto de vista y hay otras escondidas; aparecen ahí otras categorías; la misma perspectiva y el punto de vista me cobran sentido.
Bach, con la inconmensurable distancia que pudiera haber en su más desafortunada obra, que supera infinitamente a lo más afortunado que pudiera haber hecho quien suscribe, establece temporalmente una confluencia de elementos contrapuntísticos que pueden ser conformados "al unísono" por la naturaleza misma de la música. En literatura esta resonancia "a la vez", no puede "así como así" ser temporal, pero sí puede se espacial, entonces así surge un cubo, como albergue de las sentencias propias del experimento Sintáctico que presento, que, claro está, no son sonidos solamente, sino que además son significados, y apariencias gráficas, de las que me he hecho cargo, variando tamaños de tipos y tonalidades de grises.
Usé un programa CAD para generar el cubo en perspectiva, que efectivamente es un cubo en exacta perspectiva, escribí los textos y los incliné haciendo el giro desde los vectores del cubo, y así todo es exacto. Los tamaños tipográficos son subjetivos y estimativos, como estimativas son las tonalidades de grises.
Nunca había podido lograr tal "astucia" puesta en obra en un poliedro regular, capaz de albergar sentencias complementarias y sinérgicas. Esto es un experimento, y creo que será el único, pues, claro, si me pongo a intentar con tetraedros, icosaedros y cosas así, tendría que darme la forma textual para albergar cada vez sentencias capaces de situarse en los poliedros aludidos.
Con todo, a este "Logos elevado al Cubo" lo considero una tesis de la que me haré cargo paulatinamente.


No creo poder hacer algo así de nuevo, en serio, a no ser que me ponga tozudo y porfiado en lograr sentidos artificiosos, cosa que éticamente me parece que no sería correcta. La autenticidad es importante, y este experimento pienso que contien importantes dosis de este atributo, pero claro, esto lo puedo decir como un testimonio del cual no puedo presentar evidencias; solo hay que creer y ya.

martes, 4 de diciembre de 2007

Subjetividades en Torno a la Última Fuga de Bach

[De mi antigua bitácora. Fecha original de Publicación 20 de Febrero de 2007]

“Fuga a 3 Soggeti (unfinished)” ; Juan Sebastián muere antes de terminarla, utilizando como base la combinación de letras en su correspondencia en el Pentagrama; B-A-C-H

A veces pienso que ella, la inconclusa, refiere la profundidad espesa de sus logros, a una suerte de agonía vaga y difusa, como si se anunciara el cansancio creativo de un genio capaz, inclusive, de lograr la densidad de un vino añoso, cuando se viene encima el final de una vida atestada de logros creativos, contrastada con el trato despectivo al que fuera sometido por algunos de sus mandantes y patrones.
Me resulta la más desconcertante de sus obras, en esta suerte de masa continua de arremetidas lentas y pausadas, donde sobresale el contraste de un contrapunto más proclive al color ocre que al brillo, en pos de una unidad inconfundible. Esa simultaneidad, de ser sus partes complementarias, tan protagonistas como lo es el total, me recuerda aquella escultura de Picasso, donde un toro es, a la vez de sus partes ciclísticas, la manifestación evidente de los restos de un ser sacrificado. Tal humor; tal mezcla de humores más bien, constituye la amalgama de pasiones encontradas, propias de una búsqueda austera y serena, así como logrando la hipersensibilidad, capaz de hacer sentir los más simultáneos sentimientos. Complejidad ambigua y evidente, pero vibrante a ultranza, arrastra un lamento maduro y continuo; casi homogéneo, que es sobrellevado por la convergencia de matices de aires en brillos mayores y complementarios, como si hablara De Profundis ante el propio espejo de la propia existencia, clamando por un talento, un genio y una laboriosidad propia del gigante que sostuvo sobre sus hombros una época en transformación.
Pero hay algo más. Esta Fuga Inconclusa es majestuosa, edificante, serena, diestra (como no), ascendente y melancólica, al punto de emocionarme como ninguna. Comprendo al autor cuando declara su grandeza, desde su nombre diseminado en diálogos de soledad y muchedumbre.

Cuando hace unos años adquirí “El Arte de la Fuga”, interpretado por la Academy of St Martin in the Fields (Phillips 1994; catálogo 442 556-2), sostuve largas jornadas de audición, llegando a reproducir esta pieza más de una treintena de veces, hasta que establecí una suerte de comprensión o asimilación de la misma, capaz de trascender la tremenda multiplicidad de impresiones y emociones indescriptibles que me acontecían. Hoy, ya transcurridos más de siete años de decantación, me siento capaz de escribir acerca de ella, aludiéndola como se alude a lo uno por medio de lo otro, dentro de mis posibilidades alejadas del lenguaje musical. Sugiero la versión que nombro; ella es ejecutada por una gran variedad de instrumentos, dándose el hecho cierto que Bach, al parecer, no fue categórico en la definición de los mismos, y por lo tanto las diversas interpretaciones difieren enormemente unas de otras. Demás está decir que su mismo carácter de “inconclusa” le arroja una fuerte carga de incertidumbre y emotividad que jamás será respondida. Termina la audición con un silencio elocuente e inmenso, dejando la inmensa Duda sobre el quiebre de armonía y temple ante la muerte acaecida.

sábado, 3 de noviembre de 2007

Arroyo v/s Espinoza

Este combate es en relación a la persistencia del brillo, el esplendor y la dulzura, no obstante el trabajo, los arduos sacrificios y la refriega intelectual más enconada; …

- Juan Sebastián Bach se dejó compenetrar por el mayor de los desafíos del rigor, la precisión, la perfección, el apego a la forma intrínseca o impuesta; simetrías, sucesiones finitas (por decirlo de algún modo pomposo), tránsitos numéricos explícitos e implícitos…

…Él no pudo ser vencido por el rigor y la exigencia de la perfección paradigmática.

Baruch Spinoza culmina una vida de pensamiento, exactitud y logros intelectuales, sumado a sus luchas personales contra las fuerzas religiosas de le época, con su “Éthica…” (a pesar de haberse refugiado en la meca de la tolerancia; la Holanda refulgente de su contemporánea existencia)…

…Pero culmina dejando morir su verbo en una suerte de “trampa sinuosa y perfeccionista”, adonde el brillo, la suerte, la voluntad y la poesía sucumben en un foso oscuro y deslavado.

Tan perfectos, el uno como el otro, diremos en principio, pero sin dudas que la contienda que inventamos tiene un vencedor y un vencido:

- El vencedor es Bach, con su límpido hilo de agua cristalina que nunca se seca ni se contamina, a pesar de su afanado tránsito de la gloria de Dios al alma de los hombres

- El vencido es Spinoza, cuyo verbo muere y no irradia amor ni aventura, en una especie de trampa fatal de demostraciones arrinconadas en un recodo de los caminos en sentido contrario a la vida y la resurrección;…

…¿Qué me importa si se aviene o no a la razón y a la cordura, cuando dice lo que dice como si de vida se apartara?...

A contrapunto, Bach, de vuelta de su lucha viril y transfigurada resucita, cual Cristo tras recorrer los avernos, en latidos prístinos y vivaces, flotando sobre sus catedrales refulgentes y verticales.
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