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miércoles, 28 de marzo de 2018

LA PASIÓN SEGÚN SAN MATEO

A continuación linkeo "La Pasión según San Mateo" del más grande musico que ha parido la raza humana. Esta "pasión" fue la que Mendelssohn interpretó y que dio paso, recién en 1829, al redescubrimiento de esta catedral sobrehumana llamada Juan Sebastián Bach, el verdadero y único súper hombre que vivió con nuestros antepasados entre 1685 y 1750. Hay que escuchar esta pasión completa por lo menos una vez en la vida.
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Link a Spotify de las 68 partes de la monumental obra

viernes, 31 de enero de 2014

Ámbitos, Funciones, Utilidades y Participaciones de lo Musical en la Vida de los Seres Humanos

[©SmcArq] Lo musical...

1. Detona recuerdos anhelados.

2. Inyecta optimismo.

3. Llena silencios.

4. Ordena los pensamientos en bruto.

5. Le da sentido al ocio.

6. Sugiere “pulsos existenciales”.

7. Señala grandezas.

8. Promueve tendencias circunstanciales de la vida diaria.

9. Acompaña textos para darles contextos.

10. Confluye hacia otras “Artes”.

11. Acepta la confluencia de la literatura hacia sí.

12. Acepta la confluencia de otras “Artes” hacia sí.

13. Detona nostalgias.

14. Acompasa ensoñaciones.

15. Divierte.

16. Acompaña cuando la soledad arrecia.

17. Identifica aspiraciones propias por medio de “piezas” estereotípicamente pertenecientes a ámbitos sociales perfectamente distinguibles.

18. Dramatiza circunstancias de suyo sosas.

19. Ambienta estados de ánimos requeridos.

20. Distrae del silencio aquel capaz de volver protagónica a la metralla de los procesos cerebrales.

21. Acompasa el inicio de un proceso creativo cualquiera.

22.Interfiere constructivamente en la manera de encadenar imágenes u otras percepciones presentes o recordadas.

23. En recopilaciones se perfila como una manifestación de la identidad personal.

24.Exhibida ante los demás autoconfirma maneras de ser o de querer ser.

25. Permite fingir lo que no se es.

26. Permite mostrar lo que se es.

27.Permite decir, en el sentido preciso, lo que no nos atrevemos o no somos capaces de expresar.

28. Facilita al cuerpo el asumir compases capaces de permitirle a una actividad que se realiza entrar en “Ritmo”.

29. En la guerra arenga.

30. En la cama excita.

31. En el trabajo permite concentrar esfuerzos y evitar la distracción.

32. Mal escogida detona ámbitos distraídos adonde se quiere lo contrario.

33. Refuerza mensajes de otras fuentes de comunicación.

34. Se hace una con otras manifestaciones artísticas en los más diversos grados de repliegue o protagonismo.

35. Hace pasar por cultos a los ignorantes.

36. Hace pasar, precariamente, por buenos a los malos.

37. Acompaña al inicio del sueño.

38. Interfiere con el sueño en procesos más profundos de tal reposo.

39. Acerca la ilusión de una divinidad más o menos presente.

40. Alegoriza circunstancias ocurridas, presentes o por acontecer, mediante símbolos reconocibles.

41. Quita la pena o la aminora ahí donde, por otras circunstancias, esta ha llegado.

42. Es factor de seducción inminente.

43. Ambienta ahí donde los eventos, por sí solos, no entregan el esplendor o la significación esperada.

44. Viste al carente de atributos.

45. Reemplaza cualidades en el ámbito de las apariencias.

46. Influye en los movimientos, ademanes, gestos y señales de los cuerpos humanos.

47. Potencia al lenguaje corporal y textual.

48. Es con los seres humanos como ellos son con ella (con la música).

49. Humaniza la vida.

50. Dignifica los momentos.

51. Establece marcos referenciales de comportamiento similares a cómo lo hace el vestuario.

Impresionantemente amplio resultó este listado; podría(mos) seguir sin un final aparente.

domingo, 10 de julio de 2011

[Facundo Cabral] Homenaje al genio de la simpleza más austera y precisa

[©SmcArq] Era tan potente su mirada acerca de las cosas de la vida, que no era necesario seguirlo; simplemente a veces "pasaba por el lado", y un manojo de sus palabras se quedaban con uno para siempre...
Como pocos en el mundo, pudo decir cosas de tanta simpleza y amplitud moral, con semejante asertividad y sentido constructivo.

"Yo le digo al rico,
lo mismo que le digo al pobre;

cuenta conmigo"



domingo, 15 de mayo de 2011

[Parte 2; Conclusión] Simples disquisiciones en relación a la supuesta y dudosa trascendencia de la obra musical "Helicopter String Quartet (1993)" de Karlheinz Stockhausen


[©SmcArq] La verdad es que no he logrado acercarme demasiado a esta proposición; han pasado los días y la aparente virtuosa y potente simpleza que veía en la propuesta se me ha tornado en vacío hueco y ambiciosamente cursi; estamos claros, la intención era promisoria; cuatro helicópteros vuelan juntos, y en su interior cuatro intérpretes se alimentan de los pulsos de los helicópteros, que son cuatro naves de la misma marca, del mismo modelo, que dificil y aleatoriamente podrían unirse en sus sonidos, siendo más la mente humana la que podría encontrar convergencias que la realidad propiamente tal, y si los cuatro intérpretes interiores están interconectados sabiendo lo que los otros tres tocan, serán ellos, humanamente los que podrán converger a un estado grupal interpretativo que no constituiría más novedad que la que originalmente las experiencias jazzísticas logran poner en obra.

Me da la impresión de que la idea es buena, los intérpretes pueden ser todo lo buenos que se quiera, podrán los helicópteros ser todo lo predecibles o impredecibles en sus pulsaciones, pero todo esto no está gobernado por algo más que un azar que no me imagino cual podría ser su patrón común en cada caso de cada vuelo de cada grupo de cuatro helicópteros nuevos con cuatro nuevos intérpretes, ya sea aquí, allá, o con esta marca y modelo de helicóptero o con cualquier otra, ya sea con este tipo de intérpretes o con otro tipo.
No se percibe la forma más que como la manifestación de una idea, la que se habría bastado en su exposición verbal.
Esta propuesta no es más que un fracaso, desde mi muy modesto y musicalmente ignorante punto de vista; la forma puede ser cualquiera, y los resultados pueden ser cualesquiera. Como "performance" podría catalogársele, pero no la compro; todo esto de las performances son dejadas a la mano del azar, y ese azar es cualquier cosa, de cualquier manera y ante cualquier resultado; no se necesitaban helicópteros, ni se necesitaba un "Cuarteto de Cuerdas", ni tenían que volar las naves para entender que todo esto ha resultado un fiasco de proporciones grandilocuentes; pueden guardarse todas las explicaciones posibles, que no son de interés al ver videos de registro que comienzan en cualquier momento, y terminan en cualquier momento y que no apuntan a nada sino a pedazos sin destino ni amarre.
Stockhausen, si siempre termina en estos resultados, no se me presentará más que como un encantador de serpientes (espero en el futuro concluir que estaba, yo, equivocado), insertado en un ambito figurada y mentirosamente "culto"; el título de "Cuarteto para Cuerdas y Helícóptero" no se me presenta menos gracioso que los títulos de los humoristas argentinos Les Luthiers, cuando titulan a sus instrumentos por ejemplo como  Contrachitarrone Da Gamba o como Chelo Legüero, para dejar en claro, en ese caso en especial, la burda sintaxis entre un instrumento de uso masivo y popular en latinoamérica (¿guitarrón?; ¿Bombo Legüero?) con la siútica asociación hacia la "Viola Da Gamba" en el primer caso, un  instrumento medieval relacionable con la música "culta".
Ansío estar absolutamente errado en mis apreciaciones, sin perjuicio de que ahora no puedo sino concluir lo expuesto en relación al fragmento musical presentado.

lunes, 9 de mayo de 2011

[Parte 1; Introducción] Comentarios, disquisiciones, interpretaciones y especulación en relación a la trascendencia poética de la obra musical "Helicopter String Quartet (1993)" de Karlheinz Stockhausen

[©SmcArq] Por décadas he tenido la oportunidad de escuchar diversas piezas de este músico alemán, lamentablemente fallecido el 2007.


Finalmente logré tomar un hilo de Ariadna alrededor de esta obra musical, denominada "Cuarteto para Cuerdas y Helicóptero" , realizada mediante la distribución y vuelo coordinado de helicópteros, dentro de los cuales fueron dispuestos la misma cantidad de intérpretes de instrumentos de cuerda intercomunicados.

Con bastante satisfación tengo la percepción de haber llegado a una comprensión y entendimiento del sentido de este fragmento de una obra mayor. Lo anterior sin entender demasiado de música

Los próximos días estaré haciendo anotaciones al respecto. Espero terminar esta semana con lo que pretendo.

Pueden visitar dos direcciones relacionadas. La primera presenta la pieza a partir de un video de Youtube. La segunda es un post relacionado con esta obra, que no leeré hasta terminar mi trabajo, el que, como acostumbro, quiere ser realizado desde una perspectiva completamente personal e independiente.

Para acceder a antecedentes, que tampoco leeré hasta terminar con lo que pretendo, relacionados con la vida y obra de este creador, ir al siguiente link.

lunes, 2 de agosto de 2010

La Melodía

[De mi antigua bitácora. Fecha original de Publicación 16 de Abril de 2007]

[RAE: “2. Mús. Composición en que se desarrolla una idea musical, simple o compuesta, con independencia de su acompañamiento, en oposición a armonía, combinación de sonidos simultáneos diferentes, pero acordes.”]

[©SmcArq] Melodía y armonía suelen acompañarse, con la salvedad de que la melodía, necesariamente debe producirse en el transcurso temporal, cosa que no ocurre con la armonía, que se puede producir en un instante.

Por lo anterior es posible pensar que la melodía es eminentemente discursiva y la armonía es principalmente sintética.

La melodía, se las ve con la identidad y esencia de un conjunto de sonidos, en la medida en que ellos manifiestan una coherencia perceptible e identificable, más difícil a veces de nombrar, por cuanto para nombrar melodías, podemos aludir a diferentes aspectos que subyacen en nuestro bagaje de factores factibles de relacionar.

Pero entremos directo a algunas conceptualizaciones que me parecen atingentes:
La melodía es coherente por definición; la incoherencia en el transcurso de una sucesión de sonidos determina que aquellos sonidos incoherentes no constituyen melodía. Tal cosa es así por cuanto entendemos que el concepto de melodía se relaciona directamente con el concepto de unidad (siempre existirá quién diga, como no, que pueden existir melodías planteadas desde su incoherencia, y que tal incoherencia es el vacío de una suerte especial de silencio, o de pausa o bien de falta de homogeneidad en el transcurso de una serie de sonidos, cosa que, en el fondo, es contradictoria).

Una melodía podrá contener elementos armónicos o no, podrá contener en sí la afinación o la desafinación deseada, podrá tener el orden manifiesto o el desorden intencional, pero en sí no podrá contener intrínsecamente la incoherencia de sus partes o sonidos.

Una melodía es discursiva, por cuanto necesita del desarrollo y exposición de sus partes para acontecer plenamente, por mucho que un músico experimentado vea en el golpe de vista algún atributo sobre el pentagrama.

Entonces, una melodía es reconocible en sí y por sí desde la unidad de sus partes. Pero para que esto suceda, la melodía tendrá que ser, también, sintética.

Tal tensión entre “discursividad” y “síntesis” es natural en una melodía.

¿Cual sentido podrá tener una melodía, que de por sí es abstracta? (lo anterior expresado sin considerar el hecho de su utilización figurativa, como es el caso de la sinfonía 1812 de Chaikovski, donde se utiliza la melodía principal de la Marsellesa, para expresar la presencia de la Francia napoleónica).

¿Cuál sentido podrá tener?. Difícil respuesta; una sucesión de sonidos es tan abstracta como una sucesión numérica; estas simplemente acontecen con la libertad del vacío conceptual; es como lo que ocurre con todo elemento primordial dentro de un campo de acción. Ejemplos:
El sistema solar, una galaxia, un átomo, el conjunto de los números naturales, las bolas dentro de una mesa de pool, el sonido de una cascada, un derrumbe y su sonoridad compleja de clastos rozándose entre si, el roce acompasado de una pareja teniendo sexo, el fin de una reunión en un salón cuando se mueven sus sillas y las patas rozan el suelo de parquet, la cometida de una bandada huyendo del depredador terrestre en la sabana, etc.

Aludí a campos de acción de diversas escalas y naturalezas, para desencadenar la mirada amplia que se debiera tener en relación a este tema, que simplemente he llamado La Melodía.

Toda mi vida me ha llamado la atención esto de que un conjunto de sonidos luzcan como si fueran una sola idea; idea que desconozco; idea que no puedo nombrar ni figurar, sin matar la esencia de su raíz; idea que simplemente es eso, por cuanto así la relaciono y la replico inconscientemente al silbarla posteriormente; de hecho, en la medida de mis capacidades de memorización, podré citar la melodía completa, incompleta, idéntica o con variaciones erróneas en su reproducción, pero siempre será imitativa la reproducción de “la misma” melodía que oí, y siempre podrá tener una causa esta repetición.

Cerebralmente existe la tendencia a imitar aquello que nos sobresalta y valoramos; el ejemplo de los padres, un hermoso dibujo, la maquinaria intrincada que desencadenará el artilugio factible de comercializar dentro del nicho que los autores originales abrieron (los productos “Made in China” están saturados de este espíritu), y así.

La melodía, en sí, se presenta abstracta, pudiendo recibir identidades diversas y subjetivas, y ella, la melodía, podrá compararse numéricamente pues los sonidos en sí son categorizables de un modo evidente; al reconocer una escala musical, reconozco una sucesión de sonidos distintos y ordenados en pos de su incremento o detrimento de ondas por unidad de medida de distancia o tiempo.

La melodía es un atributo de un conjunto de sonidos.

La melodía, en todo caso es subjetiva en su creación, por cuanto ella necesita de ser reconocida y reconstruida para existir como “aquello unido y sucesivo”

La melodía es un conjunto de sonidos coherentes, que discursean su propia coherencia en el tiempo.
La melodía es abstracción pura, puesto que ella se manifiesta por sonidos que no tienen significado.

Puedo encontrar equivalentes de la melodía en la literatura, en la estrofa, que es única y capaz de auto sustentarse.

La melodía, en todo caso es una suerte de ladrillo complejo de la percepción musical.

La melodía es la manifestación de un sentido, claramente esto es así.

Pero la melodía es la manifestación de un sentido audible e interpretable, que no tiene significado intrínseco.

Hablábamos de un fragmento de la Marsellesa anteriormente, que es citada en una Obertura, y ella, por ser plenamente reconocible por el auditor, cobra un significado en el total de una obra musical; en este caso la melodía cobra significado; en este caso significa Francia y su contienda (diré), pero no es en la lectura que se manifiesta el esplendor de la melodía; si se manifiesta en el debido contraste que expresa la atención de aquel que escucha la sucesión de quiebres precisos, para “enconar” el alma con la suerte de llave sin significado que detiene la inteligibilidad, y sostiene la atención somera, en pos de una suerte de suspenso, en pos de una coherencia (hemos intentado decir algo indecible al sumar factores a una sola causa).

El alma se detiene en su percepción cuando ella se estanca en la antítesis de la comprensión hecha calce del espíritu con la forma del sonido (filosofo como poetizan los poetas); el sonido escampa la huella de la cordura, en la melodía que es llave de inmaterial suceso irresoluto pero familiarizable desde el propio “ritmo”, como esencia del “ser en lo otro” que es recíproco en sus efectos. El ritmo de la música “escampa” en el hombre, como la huella del pie “escampa” en la nieve.

Escampa la lluvia cuando cesa, y este cesar es retribución del mundo ante la sigilosa esperanza de sol en el corazón del hombre.

La melodía escampa en el hombre cuando el sonido retira su misterio y presupone el fin de sí para dar paso a “lo otro” inmaterialmente anhelado.

La melodía es pórtico y receso; la melodía es “aquello que es pero que será” y al ser y al abandonar su proceso, inaugura al hombre en su camino hacia el mundo, que en infinidades de momentos abandona, para “sobrenaturalizar” su vida por sobre la resaca del proceso de subsistencia.

Eso es la melodía; o eso sería;
La melodía “sería”; no “es”, por cuanto ella no termina de alumbrar salvo en su calidad de pórtico del sonido conjunto y cohesionado, tras lo cual se aventura el alma.

La melodía es misteriosa.

(...eso por ahora; un “ahora” que podría ser permanente).

lunes, 26 de julio de 2010

Juan Sebastián Bach Tiene Toda La Culpa

[De mi antigua bitácora. Fecha original de Publicación 12 de Agosto de 2006]

[©SmcArq] 1 (Su colmo al final de La Ofrenda Musical)
Entregado a su afán de solemne sarcasmo, a Federico El Grande encandila con su lento y detenido poder de dejar aflorar el manojo de distancias equivalentes y pertinentes, desde y hacia la sensación de orden y solemnidad que su corazón determina; arriba a la variedad de lo mismo, con seis repeticiones del mismo individuo musical, como si una sola fueran todas las puntas del doble triángulo equilátero, dispuesto como estrella de David.

2 (Su vida en suma)
Bach fue una suerte de ciudadano reconocido, pero ninguneado a la vez, tuvo como veinte hijos, entiendo que dos esposas, las que desfilaron en su vida como pasan los acontecimientos propios que se someten a la misión del monstruo de las partituras. Alguna vez he visto algunas de ellas, y son casi manchones negros de pulsos arrolladores que suben y bajan por el pentagrama, pitagórico al fin y al cabo.
Llenó el silencio de sonido; atrapó la pausa, que no deja de ser sino el resonar de los muros ante los instrumentos que ni terminan de vibrar, cuando son acallados por las siguientes acometidas.

3 (Mi vaga percepción)
Cuando escucho a mi padre musical, siento, desde los hechos consumados, que no son sino esas notas siguientes las que debieron llegar a tomar su lugar en el tiempo y la historia. Nunca me ha sorprendido la música de Bach; nunca me ha pillado de espaldas, como para sentir que algo de su obra se sale del sentido común más riguroso, elegante, ordenado y solemne. Tiene recursos que no sé expresar, pero siento que no fueron de antes, ni han llegado a ser aún vigentes. A ver, pongamos un poco de orden, miren que esto de decir que me queda como poncho un sentimiento no es propio de un escritor que se dice en poder de una capacidad de ir haciendo las sintaxis de todo y para todo.

4 (Mi obra sentimentalmente favorita)
Concierto Nº2 para violín.
4.1 Primer movimiento. comienza con un pulso típico de su época, reconocible, cadencioso y optimista, introduce a su desarrollo acorde, que habla subjetivamente de un mensaje sensual hacia la existencia que vale la pena contemplar y asumir.
4.2 Segundo movimiento. Patetismo romántico inicial, que viaja con la sutileza de la vida que se inicia inaugural y se desaborda en matices como ella es; llena de imprevistos a veces melancólicos y a veces lisa y llanamente desoladores. Entre el primer y el segundo movimiento hay un notorio y brusco contraste entre un abalanzarse franco, hacia la cautela de la traición y la astucia, de quienes nos arrojan a la realidad más implacable; esa que nos hace temer y la que intentamos regir .
4.3 (Hablo de música como un catador habla de vinos).
4.4 El tercer movimiento es una fiesta propia de Walt Whitman, diría él;
“I celebrate myself, and sing myself
And what I assume you shall assume,
For every atom belonging to me as good to you.”

5 (Mi modo de arribar a la manifestación de la influencia)
Diría yo,
como él sentía
y desde mis equivalencias; ¡ah existencia ¡, plenitud arrobadora, salto al vacío de la vejiga animal pletórica del licor del aire y de los cielos, seremos como las gacelas tristes, que deliberadamente aceleran el pulso de su cuerpo hacia la salvación de la distancia, mientras la bestia persigue sus carnes tiernas y argentinas, cubiertas por la textura del filamento vertical y multitudinario.
Como desnudos que estamos, envidiamos la vida agreste de quienes pacen en alerta vital en la huida de la permanente existencia. Ni la muerte ni la asfixia nos detienen pues (y aquí se establece la culpa)

6 (Un ejemplo aquí creado)
No me pidan coherencia
Exíjanme revelación
nada es como tales sentidos
que a trasmano de siniestros argumentos
afloran cuales tristes desazones
mal habido sueño discordante que estás en la alcoba del inmerecido empeño
cual letanía eterna te dejas estar
persistente
para acallar toda afrenta
y dejar de arrimarse a la vera del camino
abandonando el cuerpo
para que el viento y los autos nos empapen
y podamos culpar a otros de nuestro destino incierto.
nada así
y todo distinto
nada débil
todo potente
la vida estalla como un chispazo
y asola los valles
pues el poder de las cosas
subyace en su amenaza
aunque la piedad te conmueva
no será sino el puño repentino
el que nos acalle a la larga
aunque cada uno sienta lo diverso
sumando y restando me aquejo
y me determino
cuando el orden se impone
y la verdad se precipita.

7 (Conclusión)
…(establecida la culpa), las palabras se someten a una profusa y barroca causa y efecto permanente. He escuchado tanto la música de Bach durante casi cuatro décadas, y tanto se me ha quedado grabada, que, de alguna manera extraña, la sílaba se ha conformado con una impronta de abundancia y volutismo.
Eso sería.
Y nada más.

Juan Sebastián Bach Tiene Toda La Culpa.
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[Vea más barroquismo en el cuento “El Patético Festín de la Desolación”, haciendo click AQUÍ]

jueves, 29 de abril de 2010

Comentarios en relación al Ritmo

[©SmcArq] La verdad, me ha costado muchísimo entrar a describir de un modo iluminador al ritmo, propiamente tal.

Godo hablaba de esta paradoja de percibir la continuidad en lo discontinuo y de, alternada o simultáneamente, percibir la discontinuidad en lo continuo, obviamente en relación a un hecho específico y único.

Siempre me acuerdo de cuando nos dibujaba en la pizarra su metáfora apoyada en la carrera de los 110 metros con vallas.

¿Cómo entiendo o cómo profundizaría en esta aparente paradoja, así como para explicarme de qué se trata esto?…

Pienso en una fuga de Bach, por ejemplo la “Contrapunctus 12, a 4 (inversus)” de El Arte de la Fuga. Es compleja, y mucho más compleja me resulta en lo personal pues de música entiendo tanto como la media; …

Ella, la fuga a la que aludo, es un continuo discreto, sumamente discreto, de la misma idea llevada a su inverso sobrepuesto en sucesivas acometidas (¿”a 4”?). La memoria no funciona en la percepción y goce de esta obra monumental; ella no está hecha para ser retenida, y por lo mismo se constituye como un monumento a la continuidad abarcable desde la audición, solamente como el recorte de la parte (la idea musical y sus variaciones) debidamente insertada en su justa medida de calce con el resto de la pieza, perceptible como el fragmento capaz de albergarla cada vez. Es difícil de explicar todo esto; esta fuga no acontece en el recuerdo; solamente se la puede asumir en su belleza cuando, momento a momento, entendemos que su abstracta manera de fluir no es completa sino en su esplendor de contrapuntada acometida, casi sin vacios (silencios).

La fluidez de esta fuga ES en su discreta percepción de notas prodigiosamente puestas sobre su asertivo lugar exacto, preciso y tenso; ¿cómo logró Bach esto?; ¿cómo construyó Bach la clave justa para poder engastar sus “mismas ideas fugadas” en su plena manera de hacer un fluido musical tan discreto, tan discontinuo y tan barroco cabalgando sinuosamente en el oído y el cerebro de quien disfruta la interpretación, debiendo abandonar la memoria y la retención.

Esta fuga no es posible recordarla, reitero, o por lo menos diré que me ha sido, en lo personal, imposible recordarla, tras oírla más de 100 veces.

Hace unos días estuve en este afán; en mi MP3 programé la repetición de esta pieza por horas, casi me olvidaba que la oía y me dedicaba a mis ocupaciones diarias, y la dejaba fluir sobre mi mente, y no alcanzaba a saber de ella sino como la idea inicial (inversa al parecer de la original y primordial que sustenta a toda esta obra denominada “El Arte de la Fuga”) que luego, transcurrido un segundo, dejaba de ser lo que era, para cabalgar en su sinuoso modo de construir abstracción hermosa sobre mi cerebro, gatillado desde el oído, claro está.

Soy de la idea que la percepción estética se encuentra presente en todos los oficios y dedicaciones humanas. Pero en un primer atisbo la belleza de un cirujano interviniendo no debiera tener nada que ver con la belleza de una demostración matemática, ni con la belleza de una correcta manera de resolver una solución de alcantarillado de un proyecto de loteo con construcción simultanea (intento ser heterogéneo en mis ejemplos).

Sin embargo, evidentemente la belleza es una sola, y aparece precisamente en la comunión del ritmo, capaz de habitar tanto en la mano del cirujano que interviene como en el ingenio de la torsión abstracta del matemático que dice, de dos maneras distintas, lo mismo, demostrando por un rodeo inmaterial que lo uno y lo otro son equivalentes.

Una demostración matemática tiene ritmo, y una intervención quirúrgica también lo tiene, sobre todo para los especialistas que presencian tales acciones.

Luego, creo entender que el ritmo podría comprenderlo, en lo personal, como “la oportunidad certera, explayada en su acometida elocuente de materia y forma acopladas por la más paradojal y vibrante sintaxis perceptible”…

Y claro, efectivamente es casi majadero el despliegue de palabras convergentes en la definición que me propongo en el párrafo anterior, pero debo reconocer que en lo personal no he encontrado mejor modo de decirme (a más no puedo aspirar) tal extraña aparente contradicción de eventos, donde todo muere y desaparece en La Forma, que de unidad se nutre, cuando ella misma se abandona en sus partes, que por obra y gracia de su multitud resurgen desde tal acople indisoluble.
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- Post desarrollado a partir de un comentario personal en
http://www.ead.pucv.cl/2010/el-ritmo/
Publicado por Jaime Reyes Gil • 28 de Abril, 2010 •
Categoría: Arquitectura, Diseño, Investigación, Postgrado

- Ilustración obtenida desde
http://www.yatzer.com/1781_zaha_hadid_in_the_rhythm_of_j_s_bach

martes, 2 de febrero de 2010

Improvisación 1

[Improvisada el Sábado 31 de Octubre de 2009 a las 8:00 hrs.]

Dedicada a Jimi Hendrix

[©SmcArq] Por tal cántico y su poder estallo, manejo un sedimento y en su decantado estruendo, anulado por capas de tiempo y desecho, hago la belleza que solo la suerte, la meditación y el abandono dejan florecer. Florecimiento. La palabra es “florecimiento”. Esa es la palabra que busco. El florecimiento del ser en su acción, y que aquel sortilegio permita continuar. Florecer es proseguir. El florecimiento del meditabundo artista no es sino el florecimiento de su suerte y de su destreza. La destreza del artista es florecer cada vez en su ley interna generada por obra y gracia del orden de las cosas resonando al RITMO de tal encuentro. Pero no digamos que ese, mi florecimiento que busco y que no solo yo busco, es solo un atado de distracciones dejadas a la mano del Dios de los artistas, que perdona la vida licenciosa de algunos, o que deja pasar toda su envidia, si y solo si conocen en sus vidas la ofrenda del reflejo de su propia e imperecedera ley que establece portento y consolidación. Aquella obra que florece es en el artista, que la deja salir o que le permite estarse en su sitio de luz, cuando consolida su sinergia y resonancia, desde su instrumento de hacer maravillas...

...No basta hacer, no basta hacer bien, no basta hacer muy bien, ni basta hacer las cosas al orden y satisfacción de la creencia, ni basta dejar salir la espontanea magistratura, ni basta con ordenar adecuadamente, ni basta con sentir la dicha del quehacer, ni tampoco soluciona nada el deber cumplido, ni la brisa del ocaso anunciado tras dejar el esfuerzo concluso, que no hace sino establecer más vivencia que materialización, ni es simple decir que se encarna el verbo del hombre en la creatura con la plenitud de una consistencia autónoma y suscitarte. Basta, solamente, el entrar en unidad con la acción que hace gesto y con tal gesto encarnar iluminación persistente e incansable e insustituible y sutil y elegante y testimonial y definitiva y generadora de la admiración propia y ajena; una, otra, ambas, pero nunca ninguna. Admiración; ni gusto, ni correspondencia con la propia vivencia; surgimiento, desdoblamiento, aparecimiento, consustancia del gesto, la estructura y la actitud potentes y alineados. Admiración del allegamiento del propio ser, en el ser aquel que establece destello. Fuimos aquello, aquello dijimos y, tal decir, supo de un puente perceptible que fue capaz de pontificar desde las generalidades de un mismo ámbito hacia la realidad estruendosa y extendida del mundo aquel, elevado de todo placer simple y diverso, donde solo podemos acercarnos por acometidas coherentes y plenas de sentido. Aquel paraíso es éxtasis, pero éxtasis disperso. Éxtasis de ver el mundo florecer ante nuestros sucios ojos marginados por el sustrato enconado de una retahíla de sucesos que saben de su propia ceguera, recorriendo el mismo carril, del mismo hecho con la misma seguridad y la misma entrega, hacia un destino conocido y consabido. Sabe el que conoce el paralelismo entre este mundo de carriles y recorridos seguramente acometidos, con respecto al mundo ese que ya vengo intentando disponer ante nuestros ojos de homogénea fuerza. Y así, como si dos fanales potentísimos alumbraran un cielo negro pero tan vacío que no se vieran sus haces recorrer la oscura extensión, salvo cuando lograran encontrarse e intersectarse, de tal manera la acción del conocedor de las dos vías que caminan, la una en ambos sentidos y la otra inferior en el sentido de la sucesión del mundo encadenado, quiere disponer el encuentro de los haces de los fanales aludidos. La obra de arte sería esa zona de intersección de ambas luces coincidentes, que no puede ser sino reveladora, mejor, menos simple y más sorprendente que ambos mundos juntos y paralelos, o que ambos mundos por separado. La obra de arte es superior a lo que une. La obra de arte es superior al paraíso homogéneo de las potencias replegadas a la ley de una sola presencia de sima y de cima saturadas, y la obra de arte es, también, superior al mundo cotidiano que vivimos por sucesión de acontecimientos predecibles y fenomenológicamente gobernables. O por lo menos con esto quiero decir que el fulgor del encuentro de ambos rayos de luz no puede ser sino una multiplicación de lo uno en lo otro a extremos asibles desde nuestros sentidos. Recordemos que en la metáfora utilizada no podía ver ni lo uno ni lo otro, y repentinamente se pudieron ver ambas cosas en una tercera intersección afortunada. ¿Cuál será aquel poder de torcer o inclinar rayos de luz de mundos diferentes representados hasta hacerlos encontrarse en extensiones perfectamente discriminables y capaces de dejarnos extasiados?, ¿y por qué algunos buscan estas cosas y otros simplemente no intentan ni por ventura allegarse ante tales maravillas?; ¿No era que queríamos ver por el mayor tiempo posible al juego del orden manifiesto de la mano de Dios haciendo un mundo mejor desde la inclinación de su haz de luz en sectores determinados del mundo, ajeno a él, que nutre su potencia y existencia desde tales alumbramientos?; ¿O es que Dios en su Espíritu Santo es materia de algunos solamente, y los demás no quieren sino nombrarlo hasta el cansancio (¡DIOS!, DIOS, Dios, dios…) como si su palabra en sí (fetichistamente) fuera la llave del alumbramiento?, ¿O será que tal ceguera voluntaria es simplemente la animalidad del flujo generoso de recurso material que obnubila y distrae de aquel fin de conocimiento detonado desde una presencia luminosa?. Y por lo demás, ¿no era que íbamos a poder trasladar el orden de la ley manifestada del haz de luz encontrado con su mundo, hacia nuestras propias vivencias cotidianas, para hacer de este mundo el reino de la verdad y el esplendor?, ¿o será que sabemos, muchos de nosotros, que tal tarea es solamente una utopía capaz de orientarnos en el túnel negro y serpenteante de una existencia matizada por simples, terrenales y pedestres encandilamientos?. Sentido, es de sentido que debemos vestirnos. Si no lo hay o si es tan directamente aludible (así como los fetichistas nombran a Dios) es que estamos solos o que renunciamos a tal derrotero. ¿Es que acaso el sentido de las cosas y el sentido de las potencias que ordenan esas cosas, y el sentido que creemos buscar no es sino una generación de oscuras y silenciosas pausas entre los fulgores que nuestra propia alma es capaz de hacer, por segmentos concretos y pertinentes?. ¿Cuál sería esta pertinencia?; pues sería, digo yo, no más que un intento afortunado de proseguir el camino ineludible, con la plenitud de ver luz en la oscuridad, y con la dicha de actuar con la automática Fe del Artista, que entrega su mano, sus pies, sus ojos, su cuerpo, sus entrañas y su aire, establecidos en el espectáculo de su creatura, en pos de torcer el destino ciego que lo encadena como condición para ver fulgor, estallido y belleza donde no había sino imagen negada de soledad y desengaño...

...Para tales cosas no quiero sino ser un protagonista.

martes, 24 de noviembre de 2009

“Jimi Hendrix - Hear my train a comin' (Electric).mp3”

[Improvisación sucia y sin editar, realizada mientras se escucha reiteradamente una versión en vivo del tema aludido…]

[©SmcArq] Hear my train a comin' y…sabiendo que la nada subsiste Renace aquella en su marginal duda de ser y poder Por aquella suerte sabemos que potencia la vida su esplendor Esplendor del alma es sinergia corporal Corporalmente sentimos la metafísica duda de la potencia oscura pero permeable Sortilegio de dicho tuerce el haz de luz del mundo transparente que soporta a la materia y su forma triste y austera Dios es Barroco pero actúa clásicamente Partenón que para ser recto se contornea según la ley del cono proyectivo vertical Constancia es aquella que sabe del tiempo que no solo fluye sino que además construye esplendor pero nutre el destino su sorpresiva alegría vestida de infortunio Materia que engaña su nutrida presencia es aquella puesta sobre un universo estanco y pertinazmente determinado Determinar; tal actitud es nociva para el florecimiento del artista fecundo colgado de su máquina de hacer maravillas Maravilla maravillamiento; maravilloso fruto del arte es aquel que brota como manantial imperfecto pero inaugurante Manera modo intento poder portento flor nube cumulonimbo cielo atmósfera estrellas galaxias espirales eternas fugaces tránsitos de vapor y polvo iluminado plegaria englobada en el clamor inocente de un hombre arrodillado en su interpretación ensimismada que abraza a la historia que se hace desde sus dedos enquistados en la nutrida y espontánea marea de arpegios silenciados por el ruido que surge y que por obra y gracia del espíritu santo se hace música al calzar su transgresión sobre el manto de césped rítmico de un bajo subordinado al poder de dios inmanente y latente Salvaje es la vida del que camina sobre el abismo de su arte novedoso pero nada es nuevo sino por el nacimiento del hombre en su palabra su gesto su forma o su austero silencio pertinente Que la música no es más suceso que la nutrida y alternada faz de un ritmo generoso que presenta al mundo desde su sinuoso acontecimiento intelectual Intelecto; no sabe de tripas pero de ellas se sostiene “El músculo cuelga en los museos” se dijo una vez Pero lo que no se dijo es que no estaba muerto y que su materia era cimiento de la abstracción más levitante y virtual Subjetividad; ella se muestra como una alternativa pero es más poderosa que la mano del profeta, pues ella se esparce generosa por las personas por muy vegetales que parezcan La atención es subjetiva Desatender es cerrar las puertas desde donde el fanal ilumina al silencio y las sombras permeables Selectivamente abre el hombre las puertas de su creadora atención Que tienen el poder de la originalidad cuando es ignorante de las gavetas legadas desde sus genes y desde su vida social Hear my train a comin' Como si fuera un rayo verticalmente caído de un cielo obscuro Capaz de encandilar y hacer arder a las aguas de un mar de posibilidades Cuando la mano maestra toca al mundo este arde como si fuera gasolina Cuando la maestra mirada observa este surge de sus aguas como si fuera un cachalote a punto de morir asfixiado Cual es el caldo de cultivo del mundo respuesta: Nada. Esa es la gracia de crear; hacer surgir de la nada más completa Y mientras más incompletamente plena sea la nada desde la cual hacemos surgir más imperfecta será la creación, por muy formal que luzca, por muy bien portada, por muy bien armadita que se encuentre, ya que la forma de una creatividad solitaria y sin fundamento es forma intrínseca que no necesita de aspavientos. Hear my train a comin', jiar mai trein`a camin decía …como si fuera un arroyo austero en su modo de establecer multitud enrollada en su propia manera de derrotar el silencio sublime. Es ruidoso el nacimiento y por tal grito surge la subsistencia Manejo por un camino obscuro Y solo puedo ver si enciendo las luces Si no las enciendo temo colisionar con algún árbol indeseado, así que las prendo y me encuentro flotando en una especie de océano inmaterial que me permite girar con mi volante esfera que tuerce el destino del rumbo como si fuera una chispa aventada por el viento Mientras no termina de apagarse su esplendor Hear my train a comin'…

lunes, 5 de octubre de 2009

H a b l a n d o d e A b s o l u t a m e n t e T o d o a s a n t o d e A b s o l u t a m e n t e N a d a

(Es un mantra)
→ (¿)Ves esa huella del paso del aire en cielo nuboso que pide el arrimo al trino sinuoso de un certero porte que da y que retira un lapso de estancia fecunda en su entrega de suerte y momento en letargo de fuerza y dolencia en el cuerpo del hombre por trato y destino que estira su don y entrega su aliento en pausa de trance y vacuo percance pues trama su curso y suelta el fragor de un campo allegado en horda de partes en línea dispuestas que sueltan su forma y reptan su cauce en fuerza y potencia que mide su dardo y clava el portento en cálido aliento y dota al instante de alma y fortuna en su luz que estremece pues no es que aparezca tampoco se asienta; es algo impreciso que dice su aviso distiende y expande aún en su ciega y gélida ausencia no puedo decirlo ni ensamblo rodeos penetro en su esencia descubro su pista entablo discurso de parte y conjunto ya vibra mi ausencia si parto fecundo comparto un portento delineo su estela pues soy su aderezo ni estampa ni imagen ni figura estanca ni olor ni sabor ni tacto ni impacto no hablo de aquello pues hablo de aquel que nutre su número en limpio algoritmo de lazo y urdimbre por capas y pulsos en síncopa y ritmo no puedo decirlo ni debo aludirlo acaso rodearlo más no delinearlo quien abre el arcano destempla su signo que estampa una marca que canta sustrato de ensueño y recato no dejo no tomo no voy ni recojo me harto de tanto más no de su arrullo acaso desvelo un precioso anhelo pero no decaigo soy arma y taladro camino una senda abierta en su dote recojo el mosaico que ordena su arco de origen arcaico y digo y redigo pero no consigo mentira lo aprieto lo arrimo a mi pecho es acaso un hijo que dice a su padre en círculo y día de amor y derroche no hay meta no hay sombra no hay descanso leve en su hogar que bebe el rio que enseña la legión que impulsa tal trampa que quita y no desmerece ya no deja suerte ya no deja muerte se lava en su agua que moja su forma transluce en su horma la llanura extensa florece en su tersa pelágica fuerza no allega no huye no pide ni esconde me deja aparente me porta en mi error. Y así, yo decía, en tal atributo, de su arma noble no de su impoluta y potente ruta que pocos caminan por dejar su orgullo a la par de arrullo que muestra y potencia una vacua esencia. Entiendo lo dicho comprendo mi sesgo pero no me agoto pues pálido empeño dejo en la contienda abro dejo impulso no me temo torpe ni me temo ausente me tengo por digno no en toda refriega ya que ni el más fuerte todo lo comprende, hablo de la lucha y de su secuencia pero no extraviemos la paz ni lo puesto (¿) Dejas, tu, surgir un hilo perenne que no toca nota ni pulsa su gota cae hacia la charca explota y rebota estremece al mundo si de porte asumo a un cuenco dotar, deja no lo busques lee lo preciso que se extiende en frisos en enredaderas en la tela araña y el abrevadero no digas que aquello es fruto del Padre que si lo predicas te enredas en trechos; escucha lo escribo no es palabra noble la que se precisa es un alma tersa que se manifiesta ni de santa mano ni en su bendición; no, reitero, no, y tampoco es “no”; todo se condice y además predice, rasga reconforta y en su par detona toda fuerte esencia desde su evidencia asuela y consuela, todo a la vez, flotas en tu tiempo que espacia su ser, dejas que estremezca por alegoría por empecinada y gélida porfía ser arremetida porte fiel tranvía sol sabiduría roca pasto arena agua hielo vena bosque bicho paso húmedo regazo ojo ajo hoja hijo haza masa trasto, argamasa, parto grito impacto tracto mundo impulso piel que eriza y deja su estremecimiento hecho cual secuela hecha como cuerda tira de su extremo deja su confín marca tu lectura deja la angostura ni de barrancada ni de infiel quebrada blanca la contienda mansa su latencia suave su secuencia tersa, su Frecuencia(¡) ←

[©SmcArq]

martes, 11 de noviembre de 2008

Concierto para 3 Violines, Cuerdas y Bajo Continuo; 1er Movimiento, Allegro, de Juan Sebastián Bach (BWV 1064)

[Conozca la pieza aludida haciendo click sobre estas líneas]

Atino a comentar la tenacidad de la pieza en su cadencia.

Se interna la ejecución en su intrínseca ley repetitiva de veloz acometida, en el paso al trote de un niño recorriendo un sembradío, por donde la hojarasca y los frutos le rozan los brazos, mientras sonríe mirando la huída de los tordos que emprenden su vuelo apresurado, dejando sus calzas en un lodo febril y generoso. Termina su acometida en una explanada que abre su cielo al trazo de nubes posteriores al viento y la lluvia generosa. Conoce la dicha quien asciende por la febril y consecuente ejecución de un ensamble de sinuoso pero predecible aire y regalía.
La pieza es persistente, o al menos así luce, amarrada y gruesa en la textura conformada desde las cuerdas y su continua y secundaria compañía. Imagino a sus ejecutores sonriendo y compartiendo miradas de sinergia y sanador ejercicio cuando, finalmente, logra su presencia de cordada o encadenamiento que acompaña al ancla estrepitosa arrastrando su profundo asentamiento repentino sobre un fondo arenoso y carente de toda turbiedad; agua cristalina cayendo en la vibrante cascada atrapada en la casa de su mismo nombre, cuando obra y arrojo se unen y separan en digna acometida de ida y retorno de arquitectura y agreste presencia.
Dichosa y digna fortuna de quien perciba el entrecruzamiento de juegos y retornos de las partes reforzadas en aquel otro y ajeno virtual trazo abstracto del alma auditiva en su percepción unificada, cual trote y treta de brincos y resueltos caminos que huyen y retornan.
Bach, me enorgullezco de tenerte como padre musical en solitaria y sutil destinación irrevocable.
Mi alegría se condice en tu trama y telar de urdimbre generosa de calce y avance de abrigo y cubierta en su velo y entornada luz tamizada de un atrio y salón revelado en su nave y potente caída del rayo que luce y conduce la parte y la toma del sello que abraza y que honra…

…Amén.

jueves, 6 de noviembre de 2008

"Any Other Name” - Thomas Newman

Somera cavilación, o simplemente sabiduría en obra, para elegir las más mínimas notas, capaces de seguir un hilo casi interrumpido hacia una subjetividad compartida.

Y si, es uno de los excelentes temas de “American Beauty”.

Me transporto al filme, con su mordaz aceptación de las propias miserias expuestas cual fractura, y recojo el tono, el aire, la atmósfera íntima y virtuosamente precaria de esta interpretación.

Para escuchar la pieza musical, hacer click sobre estas líneas

Hay una parte de la obra que remonta acompasadamente, para devolverse a lo preliminar ya descrito, que resulta ser lo más poderoso, o más suave y sutilmente determinado, para pulsarnos cuales instrumentos desde cuyos espíritus, como cajas de resonancia, acudimos a ese lugar común de silencio y voluntario distanciamiento.

“El Arribo de la Reina de Saba”

“Según el Antiguo Testamento, la anónima reina de la tierra de Saba acude a Israel habiendo oído de la gran sabiduría del rey Salomón, llevando regalos de especias, oro y piedras preciosas (1° Reyes 10:1-13,2º Crónicas 9:1-12). El episodio también aparece en el Corán, que tampoco menciona el nombre de la reina; según esta versión, la reina quedó tan impresionada por la sabiduría y las riquezas de Salomón que se convirtió al monoteísmo, entonando una alabanza al dios Yahvé; el rey entonces la recompensó con otorgarle "cualquier cosa que desease" con tal de que la reina volviese a su reino.” [Wikipedia]

Para escuchar la pieza musical, hacer click sobre estas líneas

Del Oratorio “Salomón” de Georg Friedrich Händel

Es una pieza que me llena de optimismo. Ya el título me habla de amor y respeto, o algo así como admiración y ansiedad adolescente, de recíprocas miradas ante una corte en tránsito, llegando ante quien se constituye como el centro del alma, los anhelos y el reconocimiento.
Pompa, candor, alegría y un asumido, explícito y transparente aire barroco, para vestir un hecho bíblico por cuyas circunstancias podemos vernos superados.
¿Quién es Salomón y quien es “su reina” (incluso antes de conocerla) para nosotros?; yo creo que que la respuesta es simple…

…Todos queremos ser el Rey y ellas quisieran ser reinas investidas de un brillo y una dignidad, de cuyas cadencias se encarga Händel de un modo desplegadamente inocente y complejo a la vez.

¿Se percibe claramente que este evento se constituye como un paradigma de la entrada nupcial que gran parte de nosotros hemos protagonizado?

Esta pieza es una sonrisa, vestida de erotismo, optimismo y juventud.

Tengan todos un buen día.

lunes, 4 de agosto de 2008

La Alegría de Juan Sebastián Bach

Concierto de Brandeburgo nº 2

Sabido es que viaja materialmente hacia las estrellas, en los Voyager remitidos potencialmente allende el sistema solar en la década de los setenta.

Su cadencia por cierto que no me corresponde clasificar ni detallar, dado el lenguaje certero que ya existe hace siglos, y que los expertos pueden definir a extremos que nos superan.

Pero su alegría, su dicha, su máxima satisfacción, no es parte de la esencia de la notación, me imagino, por cuanto no es ella, como no son las letras, quienes dan cuenta del Arte Poética de Huidobro en su certera y breve acometida.

Solemnemente, para nuestros oídos contemporáneos, aborda sus propuestas con un ensamble capaz de presentar en sólida equivalencia acaso a las partes menos jerarquizadas de la obra, y dejando a sus protagonistas instrumentales como el decorado acento de una masa uniforme y desbordante de matices que segregan todo, hacia su sitio perenne de perfecta pertinencia, en pos de un camino que es grupo y presencia multitudinaria, cual trote accesible de un tropel de caballos multiformes y policromados en sus apariencia, avanzando hacia las aguas prístinas de un arroyo benefactor y predecible, por sobre una alfombra verde en un monte que retorna en su cima hacia su efectivo contraste.

Y claro, no es ya el momento presente de la obra la que configura su percepción de majestuosa impronta febril, en su algarabía retenida cual pulso acometido, capaz de ser en aquello que desencaja su nutrida mansedumbre, paradojalmente detonante, de la especie de abstracta satisfacción que nos genera a los oyentes…

…esta obra, y no solo esta por cierto, siempre apunta al futuro de su misma culminación, y podría ser que en este intento de nutrir al verbo con semejante poderío, acabemos por pensar que la alegría se entraba y se detona en el augurio relativo del presente proyectado en el futuro inmediato de su empeño. Y siempre aquella pieza anuncia la mayor majestuosidad, hacia adelante, como si lo que viene fuera lo mejor, sin desmerecer su camino, cual vida que en sabiduría precia el transcurso que señala un eje pertinente hacia un final arremetido.

Tal tensión hace del Concierto de Brandeburgo nº 2, ser lo que es, en su fuerza de ser ahora y ser en lo que viene, para dejar la dicha futura amarrada en el presente cual sino profundo que sabe de su acierto y camina decidido.

¿He sido claro?; ¿He logrado abrazar en palabras difusas la paradoja del Concierto de Brandeburgo nº 2 de Juan Sebastián Bach, músico barroco y persistente en este juego de señales que se engarzan y se nutren cual tropel en su contexto, para hacer del canto de la obra el contracanto que recobra la malicia que se escapa y la fortuna que se adentra?...

…Concierto recobrado, en la gesta que se entorna, en un presente que presenta, su futuro que culmina, y que detona su camino.

Destino recobrado de su sino y de su cima, anunciado en su factura y defendido en su fortuna.

Factura que se entorna, y que te abraza en su cordura

Cordura que presenta, su matiz y su finura

Potencia que galopa, y que destraba la pericia

Factor determinante, que derrama su talante

Destino adormilado
sin su trino
desgarbado

Potencia
que recobra
su cadencia y su blandura

Costumbre del amor en sí, fortalecida
por su nota y su traspié
cual requiebro
entrometida.

lunes, 14 de julio de 2008

Comentarios e impresiones en relación a la pieza musical "Fantasía" de John Dowland



[Recurso: acometida metafórica, imaginando a la pieza como si fuera una obra arquitectónica lineal, pero plena de gratuidad]



1 música y arquitectura
Es una muy compleja travesía, hacia un discurso variado en acometidas y contextos. Existe una nota que me cautiva, es el primer armónico de la obra, correspondiente a la nota catorce, donde, después de un inicio bañado de cavilación, si de muy subjetivo modo queremos verla, se accede a otro cuarto más pleno de señales y destinos. Es esta nota la que me detona la arquitectura intrínseca que pudiera yacer en esta propuesta.

2 atrio y pórtico
Arquitectónicamente podríamos hablar que el atrio de este edificio, conformado por las trece primeras notas, es austero, simple y breve, tras el cual se accede a un hall denso y semi abarrocado, después de atravesar un pórtico severo y de delgado perfil lateral, que por cierto identifico con mi querida catorceava nota.

3 concepto general y estilo
Podríamos llegar a ver a este edificio como de una longitudinal apariencia, no por ser una pieza desarrollada, como toda música, en el tiempo, sino por la sumatoria de ámbitos diversos de ella, mezclando referencias del paisaje que abraza desde su interior y entendiendo que las molduras que decoran sus frisos, columnas y jardines internos son variadas en espesor, forma tema y densidad.

4 remate y contexto mayor
Conlleva su recorrido interno a un paseo hacia un balcón final que remata en la contemplación de un estuario abierto al horizonte, plagado de pájaros relucientes en giros llevados al aire superior de corrientes ascendentes.

5 siguientes dependencias
Primer patio, sala siguiente, pasillo conector, escalera consecuente, jardín, bosquecillo, balcón.
Descuelgan las enredaderas por el primer patio rodeado de pasillo ortogonal de lento recorrido adonde diversos cuartos cuyas puertas de madera están cerradas, donde se matiza el cielo verticalmente señalado cuando, a los pies el musgo se arremolina en manojos hermosamente cuidados en su discreta presencia tras lo cuales se eleva la vista hacia arriba. Es de un aire húmedo y fragante. Tras ese recorrido se accede a la pieza siguiente, más luminosa, pura, elegante y dotada de detalles dorados en contraste con la blancura de sus columnas y escasos muros ciegos, pues se encuentra acristalada en su mayoría, con piezas biseladas. Amarrada al tránsito anterior por otro interior contiguo, también acristalado cual tubo conector de cubiertas de tejas cerámicas tradicionales, en un aire de campiña, se lo atraviesa pronto y se desciende por una escalera amplia y sin barandas, juguetona en su acometida, elaborada en piedra gris oscura, casi plagada de un descenso correspondiente a una interpretación del laúd casi identificable, para nosotros los profanos, con lo que en otros casos sería un arpegio, o una suerte de notas veloces y predecibles. Se llega al jardín descubierto tras el cual se atraviesa un bosquecillo de setos y diversas especies arbustivas abrazadas por balaustres y pasamanos constituidos como barandal de piedra permanente y circular de color gris perla, y casi blanco, para después acceder al balcón final de contemplación, apoyado en columnas de aire clásico fundadas en el risco superior de un acantilado suave y lleno de flores multicolores.

6 manera de recorrerlo imaginada desde el aire general
El ritmo interpretativo de esta obra es acompasadamente impredecible, surgen rupturas de su aire y de su atmósfera repentinamente, llevando a quien atraviesa su edificio a bajar, cruzar y proyectar la mirada y los sentidos de modo sorpresivo y sorprendente, sin dejar la elegancia propia de semejante construcción plena, de aire íntimo pero descolgado en su roquerío y agreste vendaval.

7 destino del edificio
Imposible imaginar la utilidad de semejante edificación virtual en pos de su narrativa musical, atolondradamente imprevista en su paz aletargada, tras la cual se desciende un par de veces a otros lugares, conectados pero distintos.

8 música y arquitectura
Recorrer la pieza musical es como si fueras a caminar un edificio de sorpresivas entradas y salidas, desde interiores de dispar temperatura y ambientación. Preferentemente sugiero imaginar esta acometida, como si fuera realizada en primavera, con el viento potente de tales ceremonias, y con la fragante compañía de las flores y las hojas de reciente surgimiento.

9 música contra música
La pieza es bella e inútilmente concebida, para compararla con las potentes muestras del Pájaro de Fuego de Stravisnky, tras las cuales el baile, el apareamiento, y el rito se presentan, en suma, para diferenciar el aire del hombre que retorna a su obra arquitectónica más querida y solitaria, en aquella cumbre discreta, a orillas abisalmente serenas de una mar rizada pero benefactora.

lunes, 11 de febrero de 2008

Guillaume Dufay (1397-1494)

Compositor de los inicios del Renacimiento. Es uno de mis favoritos.

Sus obras suelen estar determinadas por la presencia de cantos extensos y dulces, sumamente dulces. La obra que más me gusta es “O Gemma, Lux Nuper Rosarum”. Fiel a mi ignorancia atrevida en aspectos musicales, estableceré paralelismos con mis percepciones, tal como si degustara un vino valioso.

La pieza es exquisita, con contraposiciones de voces, las que son protagonistas, con instrumentos de viento distantes, cual confusión de clamores hacia un altar distante e iluminado. Dufay es persistente en sus obras vocales, pienso, pues es lo que más le he oído en todos estos años, y siempre elegante y magnífico establece atmósferas continuas, acaso propias de un orar en penumbras o para sanar almas diligentemente postradas, me diré, a modo de intento de establecer alguna imagen paralela a su modo inconfundible de componer. Pueden haber muchas obras vocales, pero siempre distingo perfectamente cuando se lo está interpretando, con sus surgimientos suaves y sucesivos de voces y aires de instrumentos que ascienden hacia ecos predispuestos, como si el templo mismo que fuera a hacer de caja de resonancia, estuviera considerado como parte de la obra. Ascensión de la música es un concepto que me atrevo a remarcar. Emocionante en sus sutiles manojos de tallos verdes de notas de origen convergente hacia volúmenes y espesores magistralmente soltados a su danza y resonancia.

Guillaume Dufay, casi renacentista, es alguien que vale la pena conocer y escuchar.

Lamentablemente la Web no me ha dejado encontrar la pieza para que accedan gratuitamente a ella, pero pueden contactarme en mi casilla.

Apuntes Previos y Grandilocuentes, para un texto futuro acerca de “Living Waters” de Phillip Glass

Si no es perplejidad es abandono, pero el trance entre la obra y el sentimiento, es tenso como la cuerda que sostiene el cuerpo, ante un abismo de implicancias por atribuir.
Living Waters, acaso, más que la vida y la fluidez, manifiesta aquello que supera al ser atribuido, para dejar el agua y la vida, y al acto de especial vitalidad del elemento, y así transfigurarse aquello hacia la posible magnitud trascendente del tema en sí, en una posible redundancia de estratos ya no físicos, sino que más bien metafísicos. Pero todo, en definitiva, se sostiene desde el sentimiento de quien la escucha interpretarse, solemnemente aletargada en su cansino paso desde el surgimiento, a un dolor imaginado, que podría no ser sino descubrimiento, inauguración y éxtasis.

viernes, 14 de diciembre de 2007

Adagio para Cuerdas, Opus 11 de Samuel Barber

[De mi antigua bitácora. Fecha original de Publicación 16 de Marzo de 2006]

[Usted lo conoce si vio El Hombre Elefante de David Lynch o Pelotón de Oliver Stone]

Un largo y especial sollozo leve y duradero, establecido como la sagaz y elegante transparencia de un cristal trizado, por el desprecio a la duradera tristeza de quien ve en el mundo o ante sí, el candor de una soledad eterna y transgredida por el paso centellante de la insondable deslealtad.
Crece desde el surgimiento de sus notas iniciales, como la valentía potencial de quienes darán la lucha sosegada y persistirán en ser desde el alma y hacia las cosas, para siempre.

Conozca a S. Barber y la obra que se comenta, haciendo click AQUÍ
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