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jueves, 28 de abril de 2011

"Límite". Otra Pintura de Alejandro Soto Álvarez

[©SmcArq] Esta pintura intelectualiza más aún la tendencia reconocida en Soto Álvarez relacionada con la construcción de una evidente y neta centralidad composicional.

1 La tierra / 2 El espacio / 3 El mar y su límite / 4 Los ríos y sus riberas / 5 La casa

Esta vez se manifiesta esta centralidad con un polígono ortogonal blanco translúcido que decolora la simplificada extensión territorial.

En este caso la complejización, acaso imprescindible en este tipo de obras, se produce en el entorno, donde se establece una lectura de cinco elementos de indudable origen relacionado con las partes de la civilización y su relación en un contexto territorial. Esto es tan evidente que podemos aventurar que en este cuadro se produce una lectura, la cual se tiende a difuminar por medio del tratamiento fortuito del chorreo del elemento de mayor preponderancia, como si tal acuse de gravedad estableciera el vínculo real de la textualidad expuesta con el plano vertical de soporte. Pero todo es abordado también desde el símbolo, siendo el color algo factible de establecer un reforzamiento en las ya aludida lecturas posibles;

Entonces podemos escribir directamente, según la preponderancia dada en la percepción de cada elemento, para configurar un concepto, no exacto pero referencial, para que cualquier espectador contraste esta sugerencia desde sus propias percepciones SIEMPRE visto desde el lente ortogonal que se pone como centralidad de esta escena surreal:...

"...En la tierra existe una percepción del espacio exterior asimilable de alguna manera a la percepción que se podría tener con respecto al mar - se pinta el mar como se pinta el espacio; negro - cosa que es de una escala equivalente; ahora bien, en el otro extremo está el hombre y su relación territorial con su tendencia a establecerse próximo al curso de los ríos, teñidos estos de la tierra y de lo que de ella se obtiene, y ahí hace su casa. La vida del hombre "ortogonalizado" se tensa en estos dos ámbitos hemisféricos"...

Análisis Decodificador
Esta es la lectura que hago de la propuesta; el  cuadro escribe, grafica, presenta, propone una sentencia explícita (por lo menos para mí), que es de índole cósmica y territorial, pero fijemos nuestra atención ahora en el lente ortogonal central de coloración blanquecina; este tiene dos acometidas de contraste inverso, de manera tal de establecer que como se mira el espacio exterior no se mira lo terrestre, así que desde tal distingo podemos decir que hay una invitación abierta a decir cómo cada quien ve el mar en relación de igualdad o similitud con respecto a los cielos.

Se me hace muy coherente esto, con respecto a aquellas cosas que son como son y no hay vuelta atrás si así se percibieron.

La obra afirma cosas y libera otras, todas textuales. Soto Álvarez ha pintado una obra codificada desde lo gráfico, desde el color y desde las texturas, ya que este chorreo, que tanto le gusta provocar en la tela, verticaliza su sentido.

Para Soto Álvarez hay algo de interés en la verticalización del soporte, que migra de una obra a otra. En este caso esta verticalizaciuón se condice plenamente con lo que ha dejado codificado.

Todo en esta obra me hace sentido claro, inclusive lo misterioso que podría haber en la relación Espacio Exterior -  Mar.

domingo, 24 de abril de 2011

Comentarios Relacionados con un Trazado Sumamente Abstracto e Impenetrable Lingüísticamente.

"Sin Título" / Autor: Harold Hopfenblat
[©SmcArq] Esta maraña aparente esconde un orden absolutamente ininteligible. Pero no por eso deja de mostrar su pulso y su cadencia al recorrerlo y disfrutarlo. Este - llamémoslo así por mientras - "dibujo", es abstracto a extremos bastante difíciles de superar, pues tal encuadre (a esta fecha ya desaparecido en la realidad por su propio avance en pos de un a obra mayor) da cuenta de un acomodo exitoso más que de un sometimiento resignado, y aunque estemos hablando de artistas sumamente experimentados, la abstracción expresada en los distintos grosores e intensidad de esta obra se consolida a tal punto, que debe ser asumida como un premio, como un hallazgo más que como una simple costumbre; a ella se la registra con una profundidad que es casi externa a los trazos. Ellos, los trazos, son en sí; son silenciosamente poderosos; son decididos, delirantes si se quiere, pero potentes, desde una especie de cerrazón formal indiscutible. No son rayas, no es (si me apuran) un dibujo propiamente tal, no es una pintura, y es más que un grafismo frenético, que se alcanza de este modo solamente cuando se establece una especial comprensión del especulado movimiento de manos y brazos con un ojo distendido, pero alerta, en su aprehensión del pulso que deja vagar al lápiz por el soporte, de manera tal de lograr esta diferencial cuasi-textura que se entrelaza con su estructura general a extremos dificilmente predecibles. El autor debió calzar su ímpetu con su técnica, y debió calzar su ímpetu con su especie de medida de la cadencia al atacar el ¿papel?, para lograr semejante complejidad ambigua, atacando precisamente la huella del recorrido del lápiz sin más ayuda que su intensificada o amedrentada presión sobre el blanco (o gris, o blanco heterogéneo), a no ser que se haya logrado este excelente resultado con - especulando - simplemente rayar una página translúcida para sobreponerle otra, lo que haría mayor el logro desde su épica acometida, pues calzar de este modo dos partes tan distintas es cosa de especial circunstancia y de singular sensibilidad. Pero igual se emplaza en su soporte dando cuenta de él y de su manifestación, con logros parciales caóticos, con el fin de establecer la unidad a extremos asertivos excepcionales, los cuales no se dan frecuentemente sin una actitud profundamente sinérgica.

Es como si el encuadre y poder de estos rayados estuvieran en su máximo esplendor desde la incomprensibilidad completa a la que nos deja enfrentados.

El compás de recorrido de sus desarrollos trazados no dicen qué, cuando, cómo, por qué ni para qué, y tal misterio es su fuerza.

Simple acometida formal perfectamente cerrada en si y para sí.

Si fue un desvarío, estuvo magistral. Si fue un dibujo, nunca sabremos a qué apuntó, si estuvo basado en una figura, difícilmente podremos siquiera conjeturarla, así que desde el desconocimiento es que podremos seguir hablando embelesados sin llegar a un puerto más seguro que el mismo lugar donde estábamos al partir esta aventura. Pocas veces he quedado tan sin palabras centrales y capaces de arremeter al centro de una propuesta como ante esta hacia la que ahora intento ineficazmente entrar en pos de su ley, su estructura, su orden, o hacia la impronta de esta acometida tendiente a su consolidación como Obra de Arte.

Pero algo quisiera rescatar que, de alguna manera, contradice esta inasibilidad expuesta; podría haber una clave de orden y jerarquía; está en una simple curva gruesa trazada a la izquierda y arriba de esta obra; ella marca una presencia que contradice la "quebrazón generalizada e imperante" y logra establecer un contra-canto que dualiza lo múltiple. Esta curva gruesa, manifiesta y poderosa es, o sería, la manera, tan abstracta, de lograr la unidad inasible que he expresado.

A lo anterior se suma el juego de grosores e intensidades, del negro al gris, que imponen ciertas diagonalidades que aparecen y desaparecen al recorrer este trazado

Me pregunto cómo podemos los hombres hacer cosas así de intrincadamente poderosas en su completa y desencadenada "mismidad" y "autismo" formal.

Mi reconocimiento a Harold Hopfenblat Casanueva, autor de esta propuesta, aparentemente hecha "a la pasada". Lo que pasa es que los aciertos no necesariamente son parte de un esfuerzo enconado. La iluminación llega donde menos se piensa, sin perjuicio de que, como decía Picasso, es mejor que nos sorprenda trabajando.

Si no alcanzan a percibir la inmensa libertad y autonomía de este trabajo, se están perdiendo de algo interesantísimo.

________________________

Análisis Esquemático
PD: Harold Hopfenblat Casanueva me ha señalado a través de un email que la imagen que constituye el supuesto trazado que aquí analizo ya no existe como tal, por cuanto existen aproximadamente unos 6/7 [seis séptimos] más, desarrollados sobre una pared blanca de su casa; entonces tendremos que aclarar que esta obra es realmente un híbrido denominable como Mural Dibujístico-Fotográfico, por cuanto para tener a la vista lo que hemos descrito en este texto, se ha tenido que enfrentar una pared y recortar fotográficamente - de un soporte mayor, y desde una obra incompleta en su momento - esta parte, realmente excepcional.

Estaremos a la espera de nuevas fotografías que el autor acaso pudiera enviarnos, para ir conociendo el avance de esta propuesta, viva como la iluminación que pudiera sobrevenir.


Suerte al autor...

sábado, 17 de abril de 2010

Ilusión de colores de Akiyoshi Kitaoka; un profundísimo caso de paradojas "fondo-forma" como para meditarlo con mucha más detención


La cosa es que ambos círculos son idénticos en tamaño y color. La diferencia entre ambos cuadros es el resto; el fondo; uno es azul y el otro amarillo.

Esto es profundo, pues es muy facil llevar esto directamente al pensamiento, al análisis y decir, a modo de pregunta, ¿cómo vemos dos cosas iguales en la vida, si su contexto es evidentemente distinto y acaso inverso; contrastado al menos?.

Dos actos idénticos serán contrarios, pues, si son llevados a cabo en una guerra o en un callejón de una ciudad. En el caso de un soldado. En la guerra puede ser un heróe por volar una trinchera, y en tiempos de paz su acción puede ser criminal, dado el campo de juego donde la desarrolla.

Pero vayamos más allá; el punto es que perfectamente puede, el soldado, estar dando rienda suelta aun instinto criminal, asesino, cruel y despiadado en la guerra, y tal trasfondo no será juzgado por nadie más que por él (acaso quiere) si las apariencias dan cuenta de un evento justificado por las armas en ristre del contrario, y a la inversa, puede un hombre estar llevando a cabo una matanza en tiempos de normalidad, por el más sano de los móviles, pero tendrá toda la condena de la ley si tal acción calza con el modelo de quebrantamiento de la ley anteriormente dispuesto.

Y así, las cosas, pero volvamos a la imagen de colores de este análisis:

Se ve distinta una misma imagen por cómo se establece su trasfondo; si el trasfondo es contrario recíprocamente, lo mismo será diverso, y hay que hacer un gran esfuerzo analítico para separar fondo de forma...

¿Cual es la forma que vale; la que se analiza o la que se percibe, teniendo en cuenta que el más amplio de los campos de análisis arroja un resultado que no se condice con "la realidad"?.

Yo creo que no hay una respuesta definitiva; esta imagen es potentísima, y grafica una profunda paradoja, de la que hay que hacerse cargo persona por persona y caso a caso.

En realidad esta imagen me tiene sumamente sorpendido, y me ha dejado una tarea para adelante muy seductora; ¿cual es la realidad?; ¿la del mayor campo de análisis o la de la segregación de la parte por sobre su contexto?; ¿cuales aspectos del pensamiento confluyen aquí?...

[Y me surgen más preguntas...]
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