viernes, 23 de septiembre de 2011

Cata lingüística de la silla Valdés


Silla Valdés "B"
[©SmcArq] La silla Valdés: La tenue pero luminosa monocromía natural desarrollada, desde la elección de sendos materiales principales afines, logra que este mueble se perfile como algo evidentemente unitario, pero tal dérmica unitariedad se vuelve dinámica en las curvas, desarrolladas con la sobriedad y paradojal elocuencia que sólo logran las obras de arte capaces de aspirar a la perfección desde su fórmula intrínseca.

Las aplicaciones metálicas, honestamente negras como su acerada condición lo amerita, le otorgan una complejidad "artilugiosa" capaz de determinar los quiebres necesarios para lograr la continuidad formal descrita, desde la que surgen subjetivas sensaciones inherentes a una proclamación de la función elemental de esta obra maestra del diseño.

Se delata al cuerpo a acoger en cada detalle, los que proliferan de un modo secundario, pues la percepción formal, de consolidado ensamble, es imperantemente floreciente en todas las partes de este objeto, austeramente ideado y superiormente elaborado. Costuras a la vista como trazos corroborantes, dobleces amplios que denotan los brillos del cuero capaces de consolidar, en su esplendor, a uno de los dos materiales predominantes, ausencia de todo quiebre agudo, elección de piezas de madera de diferente origen, dispuestas a modo de remate o a título de ajustes de encuentros tangenciales, ausencia de todo distingo carente de sentido o utilidad. Esta silla es un esplendor de materiales, detalles, sinuosidades, funciones, ensambles, gesto, virtualidad del usuario y acogida suprema de una belleza contenida y honesta, a través de la cual destellan los atributos ya descritos como pulsos perceptuales edificantes.


Lenguaje detonante surge desde esta acometida idiomática, como si hubiera un modo "Valdés" de decir y de proponer que aquí se ha acogido, dejando pendiente a un metafórico ensamble laminado para una potencial sintaxis, hecha con la difuminada percepción general, en complementariedad con la mate atracción centrípeta del original, nunca surgida desde el suelo, en atención al "apezuñado", caprino y tenso apoyo "montés" manifestado, cual convite corporal a dejarse acoger en una semi-expectante posición de asiento-no-distendido, en otros casos determinada por un descalce profundo de objeto y sujeto portador, o a la inversa, en un calce que termina vistiendo al usuario, teniendo como referente a  aquella potencial dignidad de quien no se relaja sino para su bienestar lúcido y atento...

...Su inverso manifiesto en el descanso sería la hamaca, donde la forma vuelve catenaria a un cuerpo completamente entregado a su inactividad menos interactuante y supeditado a un estado de alerta sumamente postergado; tal es el contracanto adecuado para un logro posado en la medianía de muchísimos esplendores ni postergados ni manifiestos.



Sea este mi aporte a semejante logro, del cual me sentía deudor hace décadas; tenía yo 10 años cuando esta silla fue creada.


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Cristián Valdés recibió el Premio Nacional de Arquitectura el año 2008.

Para conocerlo vean el video que linkea desde su nombre en la línea anterior.


1 comentario:

Sergio Meza C. dijo...

La silla Valdés se apoya dignamente en la medianía de todo esplendor.

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