jueves, 28 de enero de 2010

¿"Avatar" o "Danza con Avatares"?

"Avatar" (2009). Director: James Cameron
[©SmcArq] La vi ayer, en 2d, exactamente a las diez y seis treinta horas, en el que anteriormente fue el elegante cine Metro, ubicado en Avenida Pedro Montt frente a la plaza Italia, Valparaíso, así que, con las impresiones frescas, puedo agregar algunos puntos que me andan dando vueltas, así como ingredientes de otras cosas que surgen como partes de un ensamble mayor.

Saben muy bien su negocio quienes, pudiendo establecer los puentes más coherentes y verosímiles, renuncian a todo eso para simplificar una narración con los fines que todos suponemos, más apegados a la intensión de fundar cultos que de lograr aciertos estéticos profundos. Star Wars declaradamente lo hizo (o al menos eso dice George Lucas ahora, que se ha dado cuenta de mil cosas “para bien” y para mal de esta otra saga). “Avatar” también lo hace, a extremos algo burdos a mi muy personal modo de ver las cosas. Sin perjuicio de esto, el espectáculo de ingresar a un mundo virtual, generado a tal grado de detalles es realmente alucinante.

Hagamos un recuento previo y al paso de las cosas que suceden al ver este filme: emociona, impresiona, obnubila, encandila y es capaz de trasladar al espectador a una sensación bastante parecida a lo que sería vivir en el paraíso, a extremos que nunca pudimos pensar ver, ni siquiera en sueños. Debo ser explícito en esto; si tuviera que elegir una imagen del paraíso para irme a vivir allá, Pandora sería, hasta aquí, mi mejor opción.

Hasta aquí hablamos del artificio; fabuloso, increíble, maravilloso, ideal, paradisíaco, santo, pulcro, sagrado, místico, y hábilmente dispuesto para ser digerido por la mayor cantidad de personas posibles, pagando todos los precios necesarios, y renunciando a todo lo que se tenga que dejar de lado. Esto se condice con los ripios, acaso intencionados, en la narración. Ocurren cosas realmente disonantes, como cuando aparecen los animales a salvar la situación que los nativos ya no podían terminar, como también es difícil de creer que no pudieran estar monitoreando en tiempo real, los administradores del proyecto, hasta la más mínima imagen que veía el avatar correspondiente, insertado en la realidad directa de las tribus ocupantes del planeta que querían explotar con fines mineros. Y hay más detalles, pero no viene al caso detallarlos uno a uno, ya que mi texto apunta hacia otra parte.

“Avatar” es parte de una narración mayor que supera los bordes y el tiempo de la proyección en las salas de cine; el cuento es externo a la película, igual (idéntico) que Titanic donde, con meses de anticipación, supimos que se descendió al lugar donde estaban los restos del barco real, y todo ello era parte de una historia superior a la obra en sí que se presenciaría, con documentales previos de captura épica de antecedentes, desde las cuales ya la expectación de mucha gente estaba sembrada e instaurada.

Las películas de Cameron son superiores (más amplias) que el producto final. Esto es muy claro. Luego, perfectamente se puede realizar, siguiendo el juego, una lectura superior a las claves que “Avatar” nos da acerca de nuestro propio futuro como seres humanos sin sentirse fuera del caramelo que nos han vendido. De esto nos ocuparemos luego.

La película, quiero ser taxativo, no es una obra de arte capaz de ser puesta al lado de otras que sí han sido capaces de portar mayores dosis de coherencia y arquitectura implacable en su fineza y austeridad, agregando justeza y dosificaciones exactas de medios puestos a disposición de un fin claro (¡uno solo, maldita sea!).

“Avatar” tiene demasiados fines explícitos; como por ejemplo estos dos puntos; 1, enriquecer a los que son parte del negocio, 2, encandilar con cuentos previos que no tienen que ver con la propuesta intrínseca, como intrínseca es una pintura, ignorante de distracciones, historias y antecedentes exógenos a sí misma ( me dan ganas de pensar en el filme Camile Claudel, que habla de una mujer artista, admirada en su obra por personas que ni siquiera han visto su trabajo ni conocen su vida, pues tienen en cuenta el cuento que la prensa, los libros y el cine le han dado digeridos y licuados para llegar y tragar; era medio loca, obsesiva y sumisa con Rodin, entonces toda esta historia romántica, con niebla y salones de cortinajes verticales, vestidos traposos y cinceles matizados con amores tórridos y enfermizos, arman un caldillo astuto y complejo, que engaña, miente, tuerce, degenera y distrae de la percepción legítima, carente de preconceptos, prejuicios, medias tintas e imágenes que muchísimos individuos no saben donde colocar, salvo en comentarios al paso, que dejan aires de serena percepción superficial ostentada solo con fines de cartel y autobombo solemne. ¡He escuchado a varias personas hablar de esta artista sin haber visto la película, y sin conocer obra de arte alguna de ella, y sin saber nada sino pedazos de trailers del filme famoso!. Esto es muy decidor. Así actúa la gran mayoría de las personas; hablan de oídas, no disciernen en relación a lo que opinan de esto o de esto otro. No les interesa pensar ni siquiera un momento en lo que dicen; solo repiten lo que escuchan dicho y hecho ), pero sigamos, 3, hacer asistir a las salas de teatro a las personas a la consolidación de un espectáculo que se venía produciendo con anticipación, y que continúa con posterioridad a salir del cine, 4, poner en boca de muchos millones de personas un mismo tema de conversación, que permita generar diversos medios periféricos de lucro a través de subproductos a la venta…

Me molesta inmensamente, en lo personal, esta costumbre de las grandes masas de mirar las cosas como si se apuntara con una escopeta a una bandada de miles de aves migratorias de distinto destino y origen, para disparar sin saber a qué ni para qué. La cosa es apuntar y darle a algo, ya se verán las razones. Mal que mal tantos lo hacen.

Cuando hablé de El Código Da Vinci (del libro y la película), enumeré múltiples ingredientes que confluían a los productos finales (ambos).

Ahora también se puede hacer esto que aludo, a partir de múltiples ingredientes acaso inconexos o desproporcionadamente expuestos. Vamos por partes:…

- Se replica puerilmente la Tesis del Buen Salvaje (no hay ser de Pandora que sea malo; todos son buenos, porque son salvajes, obedientes a su medio ambiente absolutamente en equilibrio) y se habla de la residencia del civilizado, que termina volviéndose en contra de sus propios “paisanos”.

- Se enarbola una bandera medioambientalista tan explícita y altisonante que tal aspecto, como tantos otros, se separa de la Unidad que se le debe exigir a una propuesta estética.

- Se trazan perfiles étnicos terrestres tan obvios que, una vez más, vemos un ingrediente que se distancia de la narración (Mohicanos, Sioux, etc…). Para qué hablar de los rituales.

- Se diseñan animales, plantas y ambientes excesivamente similares a los terrestres (ya sean dinosaurios, perros, gatos, monos, caballos…)

- Se basa la “Gran Metáfora” de este mundo distante en la Internet, vista como un ensamble bioquímico capaz de establecer simbiosis plena. Y así…

Entonces me cuadra todo esto como un manojo no unitario y excedido de factores que necesariamente deben ser traídos a presencia como distintos, distantes, separados, y reconocibles; cada cosa se debe ver como de donde proviene; los rituales, del África, la vegetación de las zonas selváticas ecuatoriales, las exclamaciones de brío y furor guerrero de las praderas de Norteamérica, la interconexión vital de la Internet, los animales gigantes de lo que existieron aquí hace doscientos millones de años, y todo esto…

…sumado a la absurda manera en que el protagonista (el soldado lisiado) se comporta ante sus jefes, y a la vez ante los nativos; ¡es tan ridícula la manera en que se muestra la actuación del soldado!; da cuenta a sus jefes terrestres y se engarza en la tribu protagonista que habita Pandora a la vez, sin señal de arrepentimiento alguno; sin quiebre, sin dudas, sin vacilaciones, sin un momento de paradoja interna; nada de nada. Es un tarado moral. Él simplemente traiciona a los nativos con una sonrisa en la boca, mientras da cuenta e informa a los visitantes terrestres de todos los secretos que les permitan asolar todo el planeta si quieren y, para más colmos se permite enamorarse de una nativa, y yacer en un sublime momento de erotismo sin mostrar pero la más mínima duda ni remordimiento, para después asumir automáticamente su rol salvador heroico, virtuoso, magnífico, mítico, mesiánico como avatar en contra del lucro ciego de los desgraciados y canallas terrícolas (todos malos. Todos, menos él, y ahora, no antes, ni siquiera un segundo antes).

Buenos que no son buenos, ya que la trama los necesita malos. Héroes de pacotilla, creados sin la más mínima sensibilidad.

¿Cuál es esta calidad?, porque existe. Este producto está plagado de calidades dispersas.

Esta película (y así nos lo han hecho ver; cierto será) se ha dedicado a crear tecnología pertinente; la misma que inserta en las creaciones digitales los gestos que separan, al parecer definitivamente, a los modelos virtuales de los actores reales. Todo será cosa de hilar un poco más fino en estos instrumentos que todos ya hemos visto, para impregnar de “alma” a inventos cualesquiera, por medio de transferencias directas de personas humanas hacia seres digitales.

Y vayamos un poco más allá de este filme. Pero ahora para recoger lo que considero el gran aporte de este complejo caldo de artificios, creaciones de tecnologías, y reutilizaciones de artimañas narrativas llevadas a medio camino con esplendores alucinantes.

La realidad virtual de la que dispondremos en unas décadas más será capaz de cosas increíbles.

Esto es lo realmente interesante de todo este cuento; sumado al anhelo que se alojará en millones de personas de vivir en lugares que nunca existirán, pero que se pueden ofrecer a la gente por medio de la computación. Esto es todo.

A futuro podremos hacer lo que queramos en mundos y vidas separadas del que sí es “real”. Esto es clarísimo.

La realidad virtual será una instancia completamente accesible por mayorías importantes.

Y lo preocupante de todo esto es que los motivos que tendrán las personas para renunciar a administrar realidades externas efectivas serán no necesariamente sanas. Muchos huirán y se enajenarán de su vida hacia sus propios “Pandoras”. Y no tendrán ganas de hacerse cargo de ese mundo que la ciencia nos ha revelado como efectivo, medible y disponible.

Tal es el asunto.

Esto de ”Avatar”, o de “Danza con Avatares” o de “El Avatar Púrpura de El Cairo” no es para nada importante, por mucho que me encandile y me obnubile, y me entregue un momento de diversión inolvidable.

“Hay otros mundos, pero están en este”; no es necesario salirse, enloquecerse y drogarse con ilusiones; todo está aquí, según sea la capacidad de educar las percepciones y la capacidad de derribar esclavitudes de realidades que no somos capaces de superar, para ver lo que es y siempre será, pero con los ojos del que recién viene naciendo.

Mala la película; muy mala, pero con todo lo dicho, como aporte a cosas que no se relacionan con el Cine, ni con el Arte del Cine, ni con la búsqueda de Obras de Arte a partir del Cine.

Ya vendrán, ahora, los que se vestirán como nativos de Pandora, a semejanza de los “Trekkies”, de los que tantos de nosotros nos reímos, por mucho que nos demos razones para mantenernos respetuosamente serios y tolerantes.

13 comentarios:

Sergio Meza C. dijo...

[BLOG][Avatar] Hay otra cosa, que podría ser algo más técnica, y se relaciona con que Pandora es un satélite natural que gira alrededor de una especie de super planeta joviano [sumamente inspirado en Júpiter]; si hasta tiene su propio Súper Huracán ecuatorial.

Pregúnta: ¿cómo puede un satélite como Pandora, influenciado por semejante órbita y gravedad de un planeta gigante, acoger en condiciones tan similares a la terrestre, la vida que presenta?

El contexto gravitacional de Pandora es sumamente diferente al de la Tierra, ergo, todo lo que ahí ocurra debiera ser muy, pero muy distinto

Anónimo dijo...

Así es, leer:" 2001, la odisea del cine numérico". De Rodo Medevkin. ó "Cine de efecto o de afecto." de Rodo Medvik.


"Abramos la historia: y por lo que aún no está escrito, lea cada uno en su memoria." Simón Rodríguez.

Sergio Meza C. dijo...

[BLOG][Avatar] @"Anónimo": Saludos.-

Sergio Meza C. dijo...

[BLOG][Avatar] En todo caso, estimado "Anónimo", que los productores, directores, actores, escenógrafos, encargados de realidad vitual, músicalizadores y demás partes del equipo tengan como prioridad el enriquecerse antes que nada (que no creo que sean tan así) no es algo prohibido, o condenable en este contexto de debate; es problema de ellos si tienen esas prioridades. De hecho el tener el lucro como primer fin no tendría que ser a priori un obstáculo para consolidar obras de arte cinematográficas.

No creo que los encargados de esta película desearan hacer algo falente...

Lo que pasa es que simplemente no fueron capaces de acercarse a lo que una obra de arte debiera ser en términos estructurales, secuenciales, argumentales, lógicos, etc.

Un artista puede querer "apoderarse del mundo" por medio de sus obras,y así y todo "cuajar" una buena propuesta.

Y a la inversa, puedes ser un monje de claustro pleno dedicado 100% a lo que valorizamos aquí, y tener menos capacidad que el "canalla" contrapuesto.

Cosas del arte.

JF dijo...

¿La viste en 3D o normal?

Sergio Meza C. dijo...

La vi "normal"; me imagino que en 3D lo que aprecié sería lo mismo en lo defectuoso, y más impresionante en lo virtuoso.

UFO dijo...

Hola.
A mi la película me gustó. Sí tiene el oibjetivo comercial de ganar plata.

Pero la encontré entretenida.

Es un recorte de varias películas, como matrix, danza con lobos, pocahontas y otras.

Pero em gustó la puesta en escena de Cameron.

También puso referencias o detalles pertenecientes a los dioses griegos, a los gnostivos y al hinduismo.

Me parece por ejemplo que la flora y la fauna de pandora también simboliza otra cosa: el arbol d ela vida (donde viven los Navi), un dragon (los pajaros a los que se suben los Navi) y un fenix (el pajaro de Jake).

Hay otros detalles como que los animales tienen 4 brazos como los dioses hindues.

Y la historia en sí de Pandora me recuerda a lo que cuentan los libros de Merkabah sobre la historia de la humanidad.

Jake en una escena tiene una antorcha, me pareció que hacía referencia a Prometeo, siendo su pareja la diosa Hecate de los griegos.

Además en la mitologia Pandora es enviada a Prometeo para que éste abra la caja.

Encontré muchos más detalles así, estoy preparando un post sobre ello.

Saludos.

Sergio Meza C. dijo...

[BLOG][Avatar] @UFO:

Gracias por comeentar.

La verdad es que los guiños a muchas cosas de interés no es, en mi muy personal opinión, garantía de que se logre una buena obra de arte.

Hay algo que me impresionó muchísimo de esa película; fue cuando los helicópteros "apandorizaban" y el pasto se agitaba.

Mi pregunta es si tal movimiento de hierba era una "modelación" del fenómeno real o era una simple "simulación".

Modelar: generar efectos ligados por una ley imperante y generadora, relacionada con el fenómeno de la realidad-real llevado a la realidad virtual. Modelar es contruir científica y fielmente el fenómeno en otra realidad.

Simular: hacer que un efecto parezca una modelación.
Para simular solo se deben acoger las apariencias de un fenómeno ahí donde el ojo no es capaz de discriminar más allá.

Lilian dijo...

La acabo de ver antes de ayer, y por lo mismo leí tu texto al respecto con mucha atención. Quedé con la impresión que tomaste un bisturí y disectaste este film para el beneficio de los que te leemos, un proceso casi científico.. No se puede estar en desacuerdo con tus observaciones, me parece que son muy lógicas. Sin embargo, cabe recordar lo siguiente, hay cine para todo publico. El cine arte y el cine independiente, que usualmente tienen una gran dosis de la legitimidad que tu encuentras Avatar necesita, tienen sus nichos, los cuales no son muy amplios, pero sobreviven, por lo cual estoy muy agradecida personalmente. Por otro lado, existe el legado del viejo Hollywood, que implementó el cine comercial, fácil de digerir, que deja a las masas contentas e inspiradas, sobretodo en tiempos difíciles como fué el caso de la II Guerra Mundial, y como es el caso de lo que pasa en el mundo actual, sobretodo en EEUU con sus guerras y crisis económicas. Cuando terminó el film, en la sala de teatro en que me encontraba, la gente aplaudió, me sorprendió esta reacción espontánea, decidora de que el tono de Avatar y su mensaje optimista e inspirador, son bienvenidos, bueno, estos además de la maravillosa técnica fotográfica/computacional de la película. Esta ultima es alucinante!

Sergio Meza C. dijo...

Lilian:

Por fin "fuistes" a verla.

Te "encariñastes" con la película.

Desde ese cariño será dificil ser objetivo(a).

Yo no me encariñé, o al menos, si lo hice, hubo un momento de lucidez que me permitió ver lo mala que es esta obra, por muy entrañable que parezca.

El defecto, para mí, es que nada confluye; todo aparece como un manojo de naipes donde no se logra "El Mazo" por sobre cada carta.

Cada carta no se suelta de su individualidad.

Me pasó lo mismo con Pandillas de Nueva York. Un gran producción, pero una deficiente Obra de Arte.

Y en todo caso ninguna obra estética debiera renunciar a ser obra de arte; que una propuesta no tenga la calidad de obra de arte es un defecto.

No solo se le debe pedir todo esto de lo que hablo al Cine Experimental Francés de la segunda mitad de la década de los ´80.

Este "colmo de virtudes" se logra cuando El Mazo aparece y tal unidad contiene un vector claro, trascendente y poético.

En este filme las conclusiones se encadenan porque somos todo habitantes de la primera mitad del siglo XXI;
- todos sabemos de la depredación de los bosques,
- de que los "hermanos civilizados" llegan a matar y a vejar a las nativas,
- que hay que cuidar la bio-diversidad, -
- que los soldados mercenarios no saben de principios,
- que la tecnología cabalga hacia un horizonte difuso,
- etc, etc, etc.

Todos entendemos Avatar; todos distinguimos su partes; todos las reconocemos; todos nos sentimos acogidos por su discurso que rebota en nuestros ramos de biología del colegio, y de los ramos de informática en la Universidad.

Pero no cuaja; no cuaja, no cuaja y no cuaja; no hay quesillo; solo hay una agridulce leche, agradable al paladar, donde el suero escurre y lo demás se agrieta para dejarnos ver.

Pensemos en Casablanca; ¿es que acaso no reune todo para ser un excelente filme comercial?...

R: Si.

¿Es que acaso todo no se junta y se reune hacia un discurso absolutamente coherente?

R: Si

¿Es que acaso no modera sus partes hasta casi desaparecer ellas, con los fines de vertiginoso transcurrir de un tiempo que se comprime en un vendaval de escenas unidas a sangre para la consolidación de una Obra de Arte serena e inmortal que versa sobre tantas cosas como interpretaciones le podamos dar a ese vector simple y abstracto?

R: Si.

Y si quieres podemos ir a Chaplin.

La Quimera del Oro es algo interesante de ver, y The Kid también.

Para qué hablar de sus cortometrajes...
____________________

Gracias por comentar; "merci pour commenter"

Hacía tiempo que no me llegaban varios comentarios así como para discutir "finito"

SmcArq

Lilian dijo...

Te entiendo. Una ultima cosa, te equivocas al asumir que me "encariñe" con Avatar, ya que cuando escribi mi primer comentario aca mismo, mi animo era lo mas imparcial y objetivo posible. Desde que la vi, quiero escribir un post acerca de lo que me paso con este film cuando lo vi, por alli te enteraras de mi opinion personal... :-)

Con respecto a los ejemplos de films antiguos que presentas, quien puede negar su efectividad? Pero son excepciones, esos que nombras son los grandes. Hollywood al igual que lo ha hecho Bollywood (en India) han creado lo que yo comparo, aunque injustamente en parte, debo admitirlo, el equivalente a comida chatarra, pero en cine. Hay veces que este tipo de peliculas viene bien, eso si, no muy a menudo.
Saludos--

Juan Carlos Partidas dijo...

Sergio, la verdad es que estoy impresionado ante tan profundo análisis de Avatar.

La verdad es que a mi me gustó mucho la película. Visualmente impresionante y la trama entretenida. Sin embargo, la transformación interna de los personajes es como muy rápida, simple, sin transiciones más o menos conflictivas. Aunque supongo que también tiene que ver con el formato de cine, dos horas y pico.

Acabo de ver la miniserie "Los Pilares de la Tierra" y aunque se trataba de seis capítulos (creo) ni aún así la trama pudo alcanzar la profundidad o riqueza de detalles que el libro. Creo que en el séptimo arte los creadores son, en cierta forma, esclavos del reloj.

Totalmente de acuerdo con el título que le diste a la entrada, aunque también pudo haber sido "Avatar Hontas". :)

Saludos

Sergio Meza C. dijo...

Juan Carlos: gracias por tu comentario. la verdad estuve varios días revisando este texto, y al relerlo hoy me parece que valió la pena dedicarla tanto tiempo; que lleguen personas tanto tiempo después a comentarlo me parece interesante y estimulante.

Soloquise poner las cosas en el lugar que crí adecuado. Este Cameron es un encantador de serpientes; un Gran Encantador de Serpientes, pero hay obras bastante más sencillas, y bastante más reveladoras; esta obra es una muestra del "Nou Jau" actual de los avances en la realidad virtual y hacia donde va, el resto resonancias de cosas que ya existen; un caldillo que no cuaja.

Saludos cordiales desde Rengo, Chile, Sudamérica.

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