Cuando se asume en su actuación de aparente serenidad ennoblece su impronta, y engaña. Mas, en temprana manifestación o tardía explosión agresiva, muestra sus garras de protagonismo, dejando toda gesta y virtud supeditada a la patética puesta en escena de su esencia, centrípeta y dominante.
[Libre Experimentación Artística desde la Escritura] + [Pensamiento Creativo] + [Filosofía]
viernes, 29 de agosto de 2008
La tendencia a la notoriedad del ego superlativo y destemplado
Cuando se asume en su actuación de aparente serenidad ennoblece su impronta, y engaña. Mas, en temprana manifestación o tardía explosión agresiva, muestra sus garras de protagonismo, dejando toda gesta y virtud supeditada a la patética puesta en escena de su esencia, centrípeta y dominante.
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10:41 a.m.
jueves, 28 de agosto de 2008
Apología de lo Aparentemente Inútil
Desde hace un tiempo a esta fecha me he estado dando cuenta de que efectivamente soy selectivo, pero para mis intereses; puedo interesarme en algo aparentemente inutil de un modo superlativo, y dejar para después lo urgente. Esto es un defecto y una virtud, pues lo urgente te puede matar el alma si te dedicas a estar permanentemente justificándote en lo ineludible, y por ello no dejas más obra que la del "Deber Cumplido" que suele ser, a veces, no más que la "mediocridad asumida"
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12:48 p.m.
miércoles, 27 de agosto de 2008
Ni es malo el “pecador” ni es bueno el “virtuoso”
¿Cómo lo digo para no estar en falsedad inicial?, pero ¿como no va a ser canalla el que arreglado en su enconado desaire al error del otro, se recoge en su actuar, como si la brisa y el vaho de la doncella impoluta, esquivara el hedor del desecho insoportable, por puro criterio y rezago de estética distancia confortante?, ya que el errático y torpe facineroso, no roba por gusto cuando se detiene ante la ajena impericia de olvido y abandono; no quiere perderse, no quiere fastidiarse, ¿quien va a querer hacerlo, si supiera que el gesto del trazo perenne de su desacierto, resuena en el abismo insondable del último peñasco adolorido del asteroide olvidado, casi por automática destemplanza?, y esto es así, porque no puede ver su trascendencia; es ciego aquel (somos ciegos nosotros), pero no es menos pecador ni más virtuoso el que se yergue, como el clímax de su propio reflejo fallido; “yo que soy un pecador” (se dice), y luego se detiene el tránsito del mundo a sus pies, y con tal derecho, torcido de decir lo que no siente, pero que siente que debe decir, se pierde con el mismo dolor del mismo peñasco aludido, de donde no vuelve sino como antojo malherido.Y con tal recursiva paradoja perpetua, no es menos pecador el que pecador se dice, en el sentido de querer dejar de ser lo que en el fondo cree saber que no es, y por tal apuesta se protesta en cada esquina o tabernáculo, explícito o virtual. Y pecador deja de ser aquel, que se postra en su miseria, vista como mira el ojo del recién nacido en las pupilas de la madre transpirada y entregada a las manos del equipo, cuando de arrojos entrañables dejó seguir al mundo ser lo que puede terminar, en su propio vástago de amor y explosiva ofrenda. Reitero, cual trazo de obra que extiende su seña, en la escuálida blancura de su tiza temporal, el así dicho y condenado delincuente, ladrón, sátrapa, sinvergüenza, punga, criminal, delincuente, oveja negra, raspado de olla tiznada, que entiende que no se merece sino su propia condena de ser ante su vista la sombra de lo que pudo ser, en otras circunstancias, complejas como su propia vida, que cual madeja se entretejió para entregar semejante resultado, repone una verdad pasajera si se quiere pero fecunda en trance de estallido trascendente, que también encuentra eco en la más profunda grieta, también olvidada de otro mundo asemejado. Y así, pero a la inversa, el que nunca supo de fallo aparente, decae en su perfección cuando no puede abrazar al caído que trepa desde su miseria hacia aquellos que puedan acogerlo, por mucho que en su naturaleza te muerda la mano cuando lo quieras sacar del pantano, ya que como el zorro traiciona el deber del otro, así el desviado ser que tuerce la regla, no puede dejar su automático y asertivo aguijón, que seguirá, con la mala suerte de aquel, envenenando a su entorno, con todo lo que aquello implica.
Y no es así malo el pecador, ni bueno el virtuoso, y así se igualan los que nunca debieron por ciclo y manera separarse, pero el mundo se expande y se contrae para ellos, y desde esta materia de elástica factura se tensa la unión del hombre verdadero, que ni clava al bandido en su cruz, ni se atiene para ser crucificado.
Y de tal manera, intento poner a mis pies de entendimiento y novedad lo anterior dicho, pues no abrazo al perfecto, ni rechazo al defectuoso, ya que sufre el segundo, mucho más que el consabido, por su propia suerte y su propio contraste, y sabrá el primero cortar la carne sin asco, a sabiendas ilusorias de su propia virtud aparente, que decae en la pertinencia lograda, y se esgrime en su ropa y sus costumbres, refinando diseño y gusto acontecido, ¿puedo decirlo?, como si fueran, en colmo de astucia, las mismas fauces de la bestia adormecida.
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6:30 p.m.
martes, 26 de agosto de 2008
¡Creatividad!; engañosa comparsa se abstiene de seguirte
Una mirada creativa es aquella que establece solitarios paradigmas al ver. No hablo de "novedades" estadísticas, ni brillo, ni nada voluntariosamente "distinto". Lo creativo suele no ser más que lo solitariamente autoreferenciado, que tras su propio sostén de coordenadas, permite re-ver al mundo desde parámetros poderosamente independientes.
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5:52 p.m.
domingo, 24 de agosto de 2008
La mañana en que cabalgué en un potrero inundado
Era un lugar adormecido en su pastura espontánea, en una especie de fragor de un verde escuálido, dentro de lo que fuera antaño una hacienda de proporciones, por donde escurría el agua por un canal desde la pre-cordillera, hacia una plantación de olivos en los faldeos de los cerros adyacentes. Estaban regando cuando, desde afuera, mi abuelo me llamó a atrapar con el lazo, acompañando a su mediero, a la potranca que debíamos llevar de vuelta hacia las casas de la Parcela Troncos Viejos.Pues fuera de este modo, que empapado y pletórico del más glorioso lodo que pueda recordar por varios y más que varios, eternos minutos, días y años, cabalgué desenfrenadamente hacia el estío de un sol incipiente, en la mañana que derrotaba cualquier intento de un tropel atolondrado de caballos descendidos de una cordillera florida, y acaso reseca en el Verano de uno de mis mejores años de niñez.
Nunca hubiera dejado a mi hijo correr como yo corrí esa mañana detrás de las bestias, pues una caída era señal de precipicio y de riesgo inminente, más no puedo dejar de ver los cascos de mi animal enterrándose en el barro de unas aguas turbias y belicosas sobre las cuales flotaban jirones de maleza desprendida y empecinadamente reseca, por sobre las cuales las pezuñas no resbalaban, y de tirones certeros lograba cambiar de rumbo a mi yegua y, desde ella, a la pareja que blandía su lazo en pos del animal. En virtud de tales señas lográbamos establecer los vaivenes multitudinarios de docenas de animales destemplados y señalados por las marcadas quemazones de piel y epidermis, dentro de las cuales solo un par pertenecía a mi querido viejo. Pagaba talaje en esos lugares del fundo Tipaume, ya fragmentado por una Reforma Agraria certera.
Fueron instantes para mí, de sentirme útil y eficaz en la rienda y la cabalgadura, de ir y venir con un sol fragante de trinos y resplandores, dentro de mi alma serena de niño, ocasionalmente destemplado en su función de estertor y escaramuza.
Allegados al borde de los terrenos, cercados en alambres de púas, y con el animal atrapado, me entero que ya lo había vendido mientras tanto, sin volver con nada más que la satisfacción de mi abuelo de haber desplegado un animal enfrente de su futuro propietario, en pactos que como en el campo se hacían, con la palabra empeñada y el traspaso delegado a otros momentos.
Más no llegara sino contento de ver que recorriera kilómetros de lodazal en mi caballo, para ser en pos de una potencia que resultara desconocida, si no hubiera dejado galopar a todo rebenque mi animal aquella mañana de Verano, cuando volviera embarrado y orgulloso hacia las casa aludidas, contando a quien quisiera escucharme, que sentí una incipiente y definitiva hombría de arriar ganado a contrapelo en pos de la tierra y su contienda, sin la menor señal de temor ni amedrentamiento, cuando saltaba surcos y esquivaba los flujos de agua ferviente, sin ánimo de estar ni venir, sino con una labor acaso jugada en mi alma y mi pasión.
Nunca, se los juro, amé más el campo que aquel día.
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1:27 p.m.
jueves, 21 de agosto de 2008
Intento de “Decir” a La Hospedería del Errante
El manto remonta, su ascenso por suave, distancia fugaz, de sinuosa medida, del viento crispado, en su trazo rector, de explanada anunciada, tras señas de faz, y retorno por tal, densidad de su aire, y materia en opaca, reforma de impulso y de sombra, de estancia de dicha y virtud. Su modo se funda, en el plano que danza, la brizna pasajera, recogida en los planos, de acometida y desarrollo, reglado pues paso, de brizna y de trazo, de forma se hacen, de una y de cada, vertiente en
su abrazo, mestizo en la vista, que luce la sombra, y la luz de ese viento, que anuncia su paso, por sino y reseña, de blanco y de sombra, en cumbrera y ventana, fundida en el prisma, danzante de ir, también de venir, de impacto y fortuna, de arma en su huella, que templa la vista, del modo que apunta, y deja la clara, movida y difusa, voluta de flujo, que afloja la manta, de piedra erigida; se extiende su dicha, de arribo y resaca, se encoge y se extiende, y circula la huella, de aire y de viento, en otoño dejado, al arbitrio de una,
acometida insurrecta, pues todo se hace, como vista se deshace, tras dejarse ir, por su transparente cubierta, que alza y refunda, hacia el pulso de unión, de torcida y vertida, ondulante planicie, tortuosa de seña y acaso reseña, en el manto aludido, que estira su olvido. Como aquel que en el
mar, mira la ola, que se deja entregar, a la díscola memoria, no es como si todo, se dejara atrapar, en el impacto del todo, por ojo y recodo, complejo no aprieta, y extiende reflujo, de ojo y abrojo, en trozo y manojo, de intenso penacho, extraña impresión, de aquel que se prisma, en la vida y la muerte, de un ojo que muere, en su impotencia de estancia, señera en la forma, que no es como el aire, y por aire se entrega, y en él se repliega.
No hay medida sino en su huella vigorosa de todo lo que sube y desciende por trazo, que es mazo de golpe en recuerdo y acuerdo, de grieta y de grito, del fino racimo de rasgo y su arrimo.Arquitecto (entendido como el Obrero principal, que no el único):
Manuel Casanueva C.
Ubicación:
Ciudad Abierta de Ritoque, Comuna de Quintero, V Región, Chile
decir. (Del lat. dicĕre). tr. Manifestar con palabras el pensamiento. U. t. c. prnl. 2. Asegurar, sostener, opinar. 3. Nombrar o llamar. … [fragmento Diccionario RAE]
http://www.ead.pucv.cl/2004/hospederia-del-errante/
______________
Premio Nacional de Arquitectura para Manuel Casanueva
Para adherir a este empeño, ir a http://www.facebook.com/group.php?gid=44833383968
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9:53 a.m.
martes, 19 de agosto de 2008
La Diablada III
Alguna vez sabré venir a tal lugar, a vestir el atuendo de mi propio trance, para hacer subir a tal alcance, mi propia danza que en su suerte, sume la verdad de mi percance.Y toda mirada descubierta, que sepa ver en su siguiente empeño, la vida toda que en el momento reseño, con la oración perpetua que en mi gesto enseño, para abrir el alma en el demonio, que rendido transfiere su ceño.
Muerte, para dar destino a una suma que convierte, la potencia en el trazo que proyecte, de la vida que ensambla su pasado y su suerte.
Confín, que tras todo arrojo, sobreviene su despojo, del furor y su gorgojo, que en su herida y su causa me acongojo, y se muere la fiesta en su abrojo, desde el llanto y la plegaria que recojo.
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6:04 p.m.
jueves, 14 de agosto de 2008
Aquel que es
[expresado en primera persona singular]
Como si nada, comienzo en la especie de ilusión, de un transcurso sucedido, en la silueta del ave, que al surcar se destina a su desistimiento, tras la agonía de sueño, que vuela para dejar, su sino en el arribo del planeo, cual símbolo inaugural, del aparecimiento que fuga su incremento.
Aunque filosóficamente se diga, de mí, que no seré nada sino toda aquella potencia templada, en el eterno letargo de la danza sincronizada del azar y el delirio, trémulamente latido, por el trance de la apuesta, que como si nada, reitero, surge en la determinada forma que conforma y reforma la postura pertinente o pertinaz, si se quiere, de todo énfasis, abstracto o concreto, pero que de discreto y fértil aparecimiento no haya sino fulgor, en la propia y recursiva seña mordida en su cola cual serpiente trascendida, sí, aunque todo aquello se diga, parecerá, no obstante semejante arribo a la materia y su presencia eficaz pero a la vez ilusoria, nada sino la dispuesta conformación, que en su estertor inaugural, reprime toda multitud, para dejar aquella saturación de ser, al tiempo, aparentemente eterno en desarrollo, ante la inercia fugaz pero continua, donde todo pormenor conocerá de su aumento, que nunca podrá desmerecer su mayoría, tras la cual acaece la plena y austera coherencia.
Como si nada, comienzo en la especie de ilusión, de un transcurso sucedido, en la silueta del ave, que al surcar se destina a su desistimiento, tras la agonía de sueño, que vuela para dejar, su sino en el arribo del planeo, cual símbolo inaugural, del aparecimiento que fuga su incremento.Aunque filosóficamente se diga, de mí, que no seré nada sino toda aquella potencia templada, en el eterno letargo de la danza sincronizada del azar y el delirio, trémulamente latido, por el trance de la apuesta, que como si nada, reitero, surge en la determinada forma que conforma y reforma la postura pertinente o pertinaz, si se quiere, de todo énfasis, abstracto o concreto, pero que de discreto y fértil aparecimiento no haya sino fulgor, en la propia y recursiva seña mordida en su cola cual serpiente trascendida, sí, aunque todo aquello se diga, parecerá, no obstante semejante arribo a la materia y su presencia eficaz pero a la vez ilusoria, nada sino la dispuesta conformación, que en su estertor inaugural, reprime toda multitud, para dejar aquella saturación de ser, al tiempo, aparentemente eterno en desarrollo, ante la inercia fugaz pero continua, donde todo pormenor conocerá de su aumento, que nunca podrá desmerecer su mayoría, tras la cual acaece la plena y austera coherencia.
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6:00 p.m.
miércoles, 13 de agosto de 2008
Un día con otro crean la neutra existencia perceptible
Hay días objetivamente malos; a veces me pasa; nada sale bien, se chorrea el té en la mañana, no parte el auto, las perras se "hacen" en lugares que es imposible dejar sin retirar el pastel, se pierden las llaves, llegas atrasado, primera llamada del día es para decirte que le falta algo al expediente que enviaste (que nadie te dijo y en ninguna parte estaba dicho que debías adjuntar y nunca antes tuviste que considerar), que tienes que ir de inmediato a corregir la falta, vas saliendo y justo llega un contribuyente furia por hechos que no te competen y quiere ser escuchado, no pasan colectivos, te toca uno viejo y lleno, te vas de cara al sol en días de invierno, te bajas asado, se te caen las monedas al suelo al bajarte, te agachas entre bocinazos de micreros impertinentes (bueno, impertinente y micrero son sinónimos), llegas y te dicen que falta otro papel que no te dijeron por teléfono, te devuelves al punto de origen, todo cerrado por ser horario de almuerzo, no alcanzas a llegar, esperar haciendo tiempo, abren quince minutos tarde y no llega el encargado, que te trata de mala y te dice que solo estaría para la próxima semana el papel, vuelves al trabajo y debes dar las buenas nuevas, enojos, descargos, pero como los superiores nunca pierden, eres tu quien se queda con la leche cortada. Vuelves a casa y se te pinchó la rueda (en mi caso, por lo común es una bicicleta) te la llevas caminando donde el "Dr.", está lleno de pega, debes esperar de pie por media hora que se desocupe, pasas frente al pan y no llevas la plata, te tienes que devolver al centro, cajero en mal estado, recorrerlos todos, dejar la bicicleta afuera del cajero, con un ojo en ella para que no te la vuelen, el aparato te chupa la tarjeta, llamar al encargado las veinticuatro horas del día, salir, volver con una nube negra sobre la cabeza y sin pan, las perras, embarradas te ponen las patas encima del abrigo, entras, los niños tapados de tareas, debes volver al centro rajado (no se les ocurrió llamarte desde el colegio dos horas antes), librería cerrando, vuelves y los niños con cara de frustración te culpan con su mirada. Para que veas que no estás solo en esto.
Lo bueno es que después de días así, viene justo el día inverso donde todo calza...
...¿es misterioso no?, pues hay días al revés; días perfectos donde todo se sobrepone como las capas de un pastel de Selva Negra.
...¿es misterioso no?, pues hay días al revés; días perfectos donde todo se sobrepone como las capas de un pastel de Selva Negra.
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11:28 a.m.
lunes, 11 de agosto de 2008
Acido desoxirribonucleico 3
[Cordura e intuición confundidas]
Es más; se estira y se retrae en su fascinada e ínfima multiplicación mutante. Pareciera, como el río que fluye su pulso en distancia de inicio a final fortalecida, pues ¿cómo si no es como la cuerda pulsada que late el código de su mensaje vital y poderoso hacia la carne en sus electroquímicos y neurofisiológicos formatos que denotan sustancia y vértigo humano, por decir solo una parte?.
¿Cómo sino en la onda recorrida de su extensa forma que late cual sonoro pulso formal de reconocible tamaño y proporción, se configura la permanente presencia del ser dispuesto a su origen y legado?
Si no fuera esta cuerda eterna y multitudinaria, la cuerda del arpa vital de nuestro destino, ¿cómo se mantendría en pie el alma y su impronta en la extensión solitaria que no sabe de sí misma si no es en su reflejo?
Tal coherencia, dispersa en la filigrana interminable y multitudinaria, es el soporte y el cable a tierra del barco que navega por el mundo inerte en su rodeado frenesí de pulsos similares y fortuitos.
La molécula que se traza y se dibuja en acometidas breves pero de inconmensurables potencias, sostiene en su ritmo y compás al ser que vive de su sola muerte replicante de semi-par de heridas y sanaciones hechas señales competentes.
Es más; se estira y se retrae en su fascinada e ínfima multiplicación mutante. Pareciera, como el río que fluye su pulso en distancia de inicio a final fortalecida, pues ¿cómo si no es como la cuerda pulsada que late el código de su mensaje vital y poderoso hacia la carne en sus electroquímicos y neurofisiológicos formatos que denotan sustancia y vértigo humano, por decir solo una parte?.¿Cómo sino en la onda recorrida de su extensa forma que late cual sonoro pulso formal de reconocible tamaño y proporción, se configura la permanente presencia del ser dispuesto a su origen y legado?
Si no fuera esta cuerda eterna y multitudinaria, la cuerda del arpa vital de nuestro destino, ¿cómo se mantendría en pie el alma y su impronta en la extensión solitaria que no sabe de sí misma si no es en su reflejo?
Tal coherencia, dispersa en la filigrana interminable y multitudinaria, es el soporte y el cable a tierra del barco que navega por el mundo inerte en su rodeado frenesí de pulsos similares y fortuitos.
La molécula que se traza y se dibuja en acometidas breves pero de inconmensurables potencias, sostiene en su ritmo y compás al ser que vive de su sola muerte replicante de semi-par de heridas y sanaciones hechas señales competentes.
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5:31 p.m.
viernes, 8 de agosto de 2008
No al lastre semántico
Ese modo de ir a por la expresión buscando la palabra precisa, es la manera inversa a cómo indago en mi propio modo de decir lo que quiero.
El ancla semántica se anida en “la” palabra, violentándola sin cesar, para cobijar el contexto en estancos puntos verbales que atrapan al lector, dejándolo con muchas menos posibilidades de detonar sus propias percepciones.
Diseminar el sentido en una especie de “nube conceptual” dentro de la cual las palabras pueden variar, ser otras, e invertir su significado inclusive, es un modo más seguro, consistente y arriostrado, desde mi experiencia, para sumergirse en las profundidades de las abstracciones factibles de ser esbozadas, como por ejemplo, las sensaciones complejas, fruto de vivir experiencias atiborradas de componentes que, si son descritos uno por uno, desdicen la amalgama desplegada sensorialmente en el mundo, de modo distinto que como pueden confluir en el soporte lisa y llanamente escrito.
En tales cosas ando pensando, intentando distanciarme de lo que ya podría comenzar a llamar “mi propio estilo de escribir”.
Cuando "se estila" escribir de un modo, se pierde el camino de la evolución.
Que tengan un buen fin de semana.
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5:16 p.m.
Candor en suma, y tras él la paz, que deriva en dicha, diríamos
No emociones ni distraigas tu paciencia, pues ni de gozo ni de tanta plenitud se desborda la cúspide asumida, que arroja hacia un arrollo certero y cansino que tras él, ni amenaza ni destino se entrecruzan. Veamos aquello entonces. Somos pastura de tantos que nos visten con su vacío. Ni de tanto en tanto ni siempre, ni por momentos, ni a veces, ni eternamente, pero si de un modo que sorprende, en suma, se trae la paciencia un regalo sublime y poderoso, que no se multiplica ni tampoco se refrenda en los años de estupor y represión de tantas cosas que dejamos ir, para que el agua escurra por un alma poderosamente estable y portentosa en su más sutil discreto sentido del candor, si, dicho tal signo, arribamos a aquello que en definitiva conoce su destino en su tal suave y mísero afán de desaparecimiento, estrechado por silencios múltiples y generosos. De tal sino escapan todos quienes saben de su astucia, que reemplaza la fortuna y mansedumbre que, ¿lo diré o no lo diré?, pues lo digo, “orienta la deriva sin que la deriva se pierda”.
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10:15 a.m.
jueves, 7 de agosto de 2008
Respuesta Standard para aficionados a entrometerse airadamente por medio de Citas
Ni tan esquivo ni mordaz, no puede desatar su ira sino con la lengua extrovertida de aquel que muriera, sin saber de su impericia, a la luz de otras moradas carentes de reflejo y soledad.Sin elegancia no hay contienda, ni vestida de desdén, ni asumida en su falencia.
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11:01 a.m.
El Extraño Mundo de Beijing 2008
Se diga lo que se diga, hasta ver los logros contrarios, pensaré que estas olimpiadas pueden llegar a ser las peores de la historia.Motivo: la contaminación ambiental de la ciudad ha afectado notoriamente el estado físico de los deportistas, lo que es un despropósito grueso y de bulto inmenso, en todas las decisiones tomadas en relación a las ubicaciones y emplazamientos de los recintos dentro de la ciudad.
Es como si fuera creado un computador portátil de inigualables características, pero sus baterías no duraran más de 5 minutos.
La ubicación de las Villas Olímpicas es aberrante, en medio de la ciudad, donde el smog hace estragos en los cuerpos de los deportistas. (ver imagen Google Earth)Las olimpiadas son para los deportistas, no para China, ni para los turistas, ni para el ego de los políticos, arquitectos, urbanistas y otros representantes ajenos al espíritu olímpico.
En las olimpíadas se va a competir; son las competencias las importantes, no los decorados ni lo que quede para después de las justas, ni la imagen país, ni el PGB.
Pero en todo esto, la culpa no es de los chinos; la culpa es del Comité Olímpico Internacional, que ha tomado la peor de las decisiones al seleccionar esa ciudad, contaminada en su aire a extremos impresionantes.
Sumamos a todo esto el inmenso costo de tener que detener casi por completo a una ciudad para que se pueda corre una maratón o pruebas similares.
Equilibrando el costo con respecto al beneficio; ¿Cuál será la cuenta equilibrada que estas Olimpiadas arrojarán al final de todo su desarrollo?...
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9:51 a.m.
miércoles, 6 de agosto de 2008
La Estampida
Perpetramos la silente y falaz tranquilidad, tras la cual late la estampida de fragor y acometida generosa, que detenta pulso y color de trazo y ciego y oneroso. Ella se encubre tras la hoja triste, que decae en su rama hacia el suelo desgranada, para ser prístino pulso de latente estertor, cual silueta, en su fresco perpetuada.Ya que tras la extraña materia pulsa la estampida, no es sino obviedad que tras todo auge, de plenitud y relajo decidido, subyace la insolente arremetida, de la propia contracara adormecida.
Cual regazo de la madre, que de leviatán engendrara, acomete la turba desatada, en maleable forma renegrida, que en sutil y veraz acometida, se yergue cual tortuoso pedestal oscurecido.
[pintura de Nieves Arozqueta]
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4:19 p.m.
martes, 5 de agosto de 2008
Luis Alberto Pardo Calderón
En la foto, mi tío abuelo Luis Alberto Pardo Calderón, quien falleciera a los 17 años, víctima de la malhabida tuberculosis, tiempo después de haber arribado a Santiago desde Chiloé. La foto es muy potente; sus rasgos son fuertes y definidos. Buen trabajo fotográfico.
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11:25 a.m.
lunes, 4 de agosto de 2008
La Alegría de Juan Sebastián Bach
Concierto de Brandeburgo nº 2
Sabido es que viaja materialmente hacia las estrellas, en los Voyager remitidos potencialmente allende el sistema solar en la década de los setenta.
Su cadencia por cierto que no me corresponde clasificar ni detallar, dado el lenguaje certero que ya existe hace siglos, y que los expertos pueden definir a extremos que nos superan.
Pero su alegría, su dicha, su máxima satisfacción, no es parte de la esencia de la notación, me imagino, por cuanto no es ella, como no son las letras, quienes dan cuenta del Arte Poética de Huidobro en su certera y breve acometida.
Solemnemente, para nuestros oídos contemporáneos, aborda sus propuestas con un ensamble capaz de presentar en sólida equivalencia acaso a las partes menos jerarquizadas de la obra, y dejando a sus protagonistas instrumentales como el decorado acento de una masa uniforme y desbordante de matices que segregan todo, hacia su sitio perenne de perfecta pertinencia, en pos de un camino que es grupo y presencia multitudinaria, cual trote accesible de un tropel de caballos multiformes y policromados en sus apariencia, avanzando hacia las aguas prístinas de un arroyo benefactor y predecible, por sobre una alfombra verde en un monte que retorna en su cima hacia su efectivo contraste.
Y claro, no es ya el momento presente de la obra la que configura su percepción de majestuosa impronta febril, en su algarabía retenida cual pulso acometido, capaz de ser en aquello que desencaja su nutrida mansedumbre, paradojalmente detonante, de la especie de abstracta satisfacción que nos genera a los oyentes…
…esta obra, y no solo esta por cierto, siempre apunta al futuro de su misma culminación, y podría ser que en este intento de nutrir al verbo con semejante poderío, acabemos por pensar que la alegría se entraba y se detona en el augurio relativo del presente proyectado en el futuro inmediato de su empeño. Y siempre aquella pieza anuncia la mayor majestuosidad, hacia adelante, como si lo que viene fuera lo mejor, sin desmerecer su camino, cual vida que en sabiduría precia el transcurso que señala un eje pertinente hacia un final arremetido.
Tal tensión hace del Concierto de Brandeburgo nº 2, ser lo que es, en su fuerza de ser ahora y ser en lo que viene, para dejar la dicha futura amarrada en el presente cual sino profundo que sabe de su acierto y camina decidido.
¿He sido claro?; ¿He logrado abrazar en palabras difusas la paradoja del Concierto de Brandeburgo nº 2 de Juan Sebastián Bach, músico barroco y persistente en este juego de señales que se engarzan y se nutren cual tropel en su contexto, para hacer del canto de la obra el contracanto que recobra la malicia que se escapa y la fortuna que se adentra?...
…Concierto recobrado, en la gesta que se entorna, en un presente que presenta, su futuro que culmina, y que detona su camino.
Destino recobrado de su sino y de su cima, anunciado en su factura y defendido en su fortuna.
Factura que se entorna, y que te abraza en su cordura
Cordura que presenta, su matiz y su finura
Potencia que galopa, y que destraba la pericia
Factor determinante, que derrama su talante
Destino adormilado
sin su trino
desgarbado
Potencia
que recobra
su cadencia y su blandura
Costumbre del amor en sí, fortalecida
por su nota y su traspié
cual requiebro
entrometida.
Sabido es que viaja materialmente hacia las estrellas, en los Voyager remitidos potencialmente allende el sistema solar en la década de los setenta.
Su cadencia por cierto que no me corresponde clasificar ni detallar, dado el lenguaje certero que ya existe hace siglos, y que los expertos pueden definir a extremos que nos superan.
Pero su alegría, su dicha, su máxima satisfacción, no es parte de la esencia de la notación, me imagino, por cuanto no es ella, como no son las letras, quienes dan cuenta del Arte Poética de Huidobro en su certera y breve acometida.Solemnemente, para nuestros oídos contemporáneos, aborda sus propuestas con un ensamble capaz de presentar en sólida equivalencia acaso a las partes menos jerarquizadas de la obra, y dejando a sus protagonistas instrumentales como el decorado acento de una masa uniforme y desbordante de matices que segregan todo, hacia su sitio perenne de perfecta pertinencia, en pos de un camino que es grupo y presencia multitudinaria, cual trote accesible de un tropel de caballos multiformes y policromados en sus apariencia, avanzando hacia las aguas prístinas de un arroyo benefactor y predecible, por sobre una alfombra verde en un monte que retorna en su cima hacia su efectivo contraste.
Y claro, no es ya el momento presente de la obra la que configura su percepción de majestuosa impronta febril, en su algarabía retenida cual pulso acometido, capaz de ser en aquello que desencaja su nutrida mansedumbre, paradojalmente detonante, de la especie de abstracta satisfacción que nos genera a los oyentes…
…esta obra, y no solo esta por cierto, siempre apunta al futuro de su misma culminación, y podría ser que en este intento de nutrir al verbo con semejante poderío, acabemos por pensar que la alegría se entraba y se detona en el augurio relativo del presente proyectado en el futuro inmediato de su empeño. Y siempre aquella pieza anuncia la mayor majestuosidad, hacia adelante, como si lo que viene fuera lo mejor, sin desmerecer su camino, cual vida que en sabiduría precia el transcurso que señala un eje pertinente hacia un final arremetido.
Tal tensión hace del Concierto de Brandeburgo nº 2, ser lo que es, en su fuerza de ser ahora y ser en lo que viene, para dejar la dicha futura amarrada en el presente cual sino profundo que sabe de su acierto y camina decidido.
¿He sido claro?; ¿He logrado abrazar en palabras difusas la paradoja del Concierto de Brandeburgo nº 2 de Juan Sebastián Bach, músico barroco y persistente en este juego de señales que se engarzan y se nutren cual tropel en su contexto, para hacer del canto de la obra el contracanto que recobra la malicia que se escapa y la fortuna que se adentra?...
…Concierto recobrado, en la gesta que se entorna, en un presente que presenta, su futuro que culmina, y que detona su camino.
Destino recobrado de su sino y de su cima, anunciado en su factura y defendido en su fortuna.Factura que se entorna, y que te abraza en su cordura
Cordura que presenta, su matiz y su finura
Potencia que galopa, y que destraba la pericia
Factor determinante, que derrama su talante
Destino adormilado
sin su trino
desgarbado
Potencia
que recobra
su cadencia y su blandura
Costumbre del amor en sí, fortalecida
por su nota y su traspié
cual requiebro
entrometida.
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Entrada publicada originalmente a las
3:03 p.m.
domingo, 3 de agosto de 2008
Meditación para intentar apartar todo pensamiento mientras se escribe
La distancia fluye, pero no deja de referir su presencia, como si fuera la expansión de otro allegado en mi actual desapego o más bien en mi infranqueable condición de inamovible objetividad. De todo lo que deja presencia inminente, diremos o a caso sugeriremos como si todo se estuviera atento al trino destemplado de un grito que no sabe sino de intrincados destellos de caos y detonación absoluta. Pensamos en lo que no tenemos. Lo pertenecido es propio de nuestros pasos, que andan como si el ritmo y la distancia de sus huellas, fueran no más que la dispuesta y ordenada sentencia de atención a la esencial cadencia intrínseca e ineludible. Tal ley es la que rige, no la impuesta.Toda ley, si fluye es conveniente. Más si los hombres se nutren de sus especulaciones trascendentales para ordenar un mundo que no detiene su pulso sino como manifestación de aparente imperio y amarre, no logran más que el péndulo insistente y poderoso, que se aleja en su medida de lejano beneficio.
Tal silueta, negra como un objetivo indiferente, es muestra de logro tan vacío como el gesto, que interrumpe su rocío
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Entrada publicada originalmente a las
4:30 p.m.
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