No se le debe pedira quien no se encuentra
en posición de decir que no.
[Libre Experimentación Artística desde la Escritura] + [Pensamiento Creativo] + [Filosofía]
Sin mas retorno que la curvada y cimbreante apostura femenina, retornas al flujo de hidráulica y potente compostura, cual secuoya febril y flamígera, que envía su flujo determinante hacia las húmedas cavernas persistentes, con paz y fractura, con fragor y acometida, permite el ímpetu y la fuerza, la pasión y la ceguera, para la dulce fertilización ecuánime e incierta, donde renace el germen y la vida de la potencia y la agonía, tras aquella coincidente cercanía, que te cabalga cual potro en serranía, sobre el cual yace el placer y la porfía.
La fluida continuidad de la costumbre y la rencilla, sabe de una maleable tendencia, que derrota la represa y su presión; haz la parte de tu suerte y escapa hacia las gota de trance y supuesto desperdicio; fluye y deja fluir, desata tus entrañas y establece la simultánea condición del que detona y esparce su íntimo rocío, benefactor de cuerpo y placer repentino.
Desarraiga su origen la sinuosa huella del pasado dedicado a su potente y desatado portento de multiplicación proporcional. Ni la muerte se replica ni la vida se duplica, es aquella molécula solitaria, si, tan sola como el aullido del lobo sobre el picacho recortado tras el brillo de la luna, que comparece en el drama solitario y acucioso del gen traspuesto hacia su media mitad de ácido ribonucleico pasajero, en dote de semi-portento y fanal de feliz acometida. Si ella, su parte minuciosa aludida se debiera a sí misma, sería la existencia completa que debiera su mitad a su fermento, sin poder ni costumbre en su huella de abandono retraída.
Deja que vaya la vida
La sombra reposa de la mirada esquiva
Tras aquellas cuatro señales complejas, subyace el secreto de cómo se ordena la materia, para detonarse en su pura y casi milagrosa conformación activa y replicante; autopoiética dirán muchos, más ¿Cuál detonación confiere a la vida, la suerte de clave de ingreso al código manifiesto, de permanente traslado de intensión y transferencia, de la seña que tras toda la vida misma sobre la tierra se conforma, en su máquina vital de acaso permanente instrumentalización de su intrínseco rigor de copia y alternancia?.
Portento y contratiempo destemplado,
…cual arbusto desarraigado que desarrolla el ruedo de su sequedad por los rumbos agrestes y resecos en su mortecina esfericidad, avanzan los devotos demonios por el tierral de un pueblo olvidado por más de trescientos días del año, por todos los años que recuerdan y por todos los años por venir.
Sufre el trazo rector, cuando transgrede el paso, corrector, de la horda sinuosa y acompasada de demonios coreográficos, en su pulso y ascenso potente. Brinca la huella en la bota rojiza de polvo y ardor en su salto peregrino, proyecta su trazo en la pierna danzante que baja y rebota por suerte y rechazo. Si tal malabar fuera posible, sería el cuerpo completo, su propio lanzamiento de estallido y sortilegio de la vista inflamada en el ojo gigante que mira al abismo y lo determina en su trayecto de trino en la cumbre del baile que sabe de aire y sabe de tormento. Late la víspera, previa al apogeo, suda el furor y laten las ansias. Pandemonio danzante de pura adoración en su potente acción. Se proyectan las capas inflamadas en su obediente acometida.
Sin más trino que la triada rectora del mundo y sus bordes, pensemos en que no hay más borde que el mundo que ha sido, que está siendo y que potencial se presenta, como resquicio secreto de nuestra simplificación del campo de la propia existencia.
1) Mirando detenidamente el cuadro, en lo relacionado con El Infierno, que corresponde al lado derecho de quien mira, no puedo sino sorprenderme en las imágenes de más al fondo, adonde es difícil dejar de relacionar los estallidos intestinos de las verticales y oscuras presencias plagadas de ventanas o claraboyas con los bombardeos de la segunda guerra mundial sobre Londres o sobre el mismo Berlín.
2) Es tan compleja la puesta en escena de la imaginería sugerida en este cuadro, que casi podríamos estar relacionando aspectos hasta el infinito.
Muere quien se deja llevar por el nulo camino del lugar arrepentido.
En la dosis mora la sentencia del veneno y del remedio, cual veredicto de la forma en su propia cantidad detentada y corregida.
La amalgama a semejante recompensa, sabe de engaños y fortuna a su tendencia, cuando de imagen y de ambiente se rodea, para la amable y permanente complacencia.
Él es padecimiento de la surgida y manifiesta ultranza de la carne y del cuerpo en su estallido de sensación repentina y detonante. Cual trazo de la flecha que penetra la fibra del tronco, adonde se enclava como si el viento penetrara la nube grácil, así el dolor es mueca intransferible de intenso estado de corporeidad arremetida en fragor sensible de causa y efecto del daño o del parto que abruptamente emerge desde la esencia propia de quien lo manifiesta. El dolor es el candor de una trémula pertinencia indisoluble en su esencia poderosa.
sentimiento aludido como algo intransferible desde el significado
[©SmcArq] Mi abuelo era "hermano" de Salvador Allende en la misma logia; lo apreciaba mucho, y cuando se cerró la Resp Log. Hiram 65 de Santiago de Chile, después del golpe, mi abuelo dejó la Masonería para siempre.

Voy y retorno y si dejo la suerte me resbalo por tu estable parecer de estambre sinuoso y voluble recuerdas aquello no lo haces pues la obsesión cegaba tu soledad profunda, especie de extraterrestre triste y voluble, mas ¿cuan de si y lo de aquello no dejaba más que su trabazón de detonación y estallido portentoso que tras la tormenta dejaba la caída de trozos inmensos de cielo avenido al mundo como si aquel obsequio no fuera sino la maldición de podredumbre y oropel de trampa y celada sutil que retorna como el calamar imaginario abraza al galeón liberado,
Debo reconocerlo, no fui capaz de leer más de cien palabras seguidas de algún texto de Heidegger hasta la semana pasada, donde logré por fin avanzar en tres páginas seguidas sin detenerme, teniendo plena comprensión de lo que leía.Pareciera que para acceder a sus escritos hay que atender al eco interno que de lo mismo trata, ya que este Ser, este Ente, y esta Nada son en la esencial variedad de lo mismo, otra (y anterior) manera de aludir a hallazgos personales que vertí en mi concepción del todo y lo uno, y de la negación de ambos.Cual es el punto para mí; el punto está en que me sentí interpretado en este afán de profundizar en los matices de aspectos tan aparentemente desprovistos de contenido como los aludidos. Y claro, livianamente podemos ir y decirnos “lo que es, es”, “el ente es algo manifestado” y “la nada es lo que no es” ¡y ya!; y fin al tema y sigamos con lo otro, y así hasta llegar a la complejidad terminal de algún artesonado conceptual, que puede derrumbarse al mínimo requerimiento del principios.No es fácil entender que lo que más contenido arroja no es lo complejo, que no es más que palillaje endeble.Las mayores simplezas, dispuestas como bases de una concepción, son las que mejor entregan interpretación y contenido, como paradojalmente acontecen las cosas ante la comprensión humana, aparte de los caminos lineales y efímeros que las ciencias van abriendo.En la globalidad filosófica, las paradojas son un acontecimiento persistente y básico, como este que permite, con la madurez suficiente, extraer un incalculable caudal de interpretación a abstracciones tan simples, como lo es la elementalidad numérica del rey de todos los números ( y acaso el único número); el número Uno.