lunes, 31 de diciembre de 2007

Momia Egipcia

Para terminar este excelente año que se va, inicio una nueva Categoría; "Hijos", adonde, con una mirada crítica iré subiendo sus trabajos de interés (orgullo aparte, entre otras cosas).
Para comenzar les presento "Momia Egipcia" realizado por Felipe, en técnica mixta con relleno de papel amuñado, confinado por un envoltorio de cinta adhesiva, y con una capa superficial de papel delgado, sobre la cual se aplicó témpera de colores tierra.
El trabajo me parece interesante, sobre todo por el sentido humorístico del mismo; ella, la momia, se muestra como un despojo amenazante, pero de una contradictoria actitud infantil desvalida e impotente. Cuento aparte el tema de las costillas, representadas de un modo casi expresionista.

Espiral Trascendente


viernes, 28 de diciembre de 2007

Es extraño...

Pero nada se me hace más poco probable que la abstracción concebida como algo desligado de la realidad.
La abstracción, creo, es imagen restada de la realidad más implacable.

No existe la abstracción plena y absoluta en suma, me digo, a título de hipótesis de trabajo; solo existe la realidad, como complejo marasmo de indefinida continuidad sistémica, o como simple rasgo elemental de generatrices, deslavadas o inspiradoras

1984 y antes inclusive...

Estoy buscando algunos escritos anteriores a 1985, a ver si escaneo algunos, y los comparto, a título de una especie de prehistoria personal. La calidad será, creo yo, deficiente, preliminar si se quiere. Pero valga el intento. Un tiempo y subo algo

Buen fin de semana

Aparente Sentido Poético Intrínseco de la Cotidianeidad e Inclusive de las Peores Tribulaciones

[De mi antigua bitácora. Fecha original de Publicación 19 de Octubre de 2005]

1
A simples palabras, la existencia de los hombres como especie se debate en un permanente “deber hacer” que los aleja a todos y cada uno de lo que sueñan realizar. ...



...Y se me hace entendible esto, pues hablo permanentemente que el sentido poético de las cosas se la juega inclusive en trazar a contrapunto la dirección hacia donde señala, de manera tal de ser “por sobre” sus componentes.

2
Luego, es aceptable pensar que la poesía de la vida, la que todos buscan en la cotidianeidad inclusive, esto es, la búsqueda de sentido de lo que se hace, galopa a contrapelo inclusive de la existencia que a cada uno le ha tocado vivir, y por sobre los hechos, el sentido debe campear. No teniendo razón cada uno en justificar la falta de poesía ( o de sentido si se quiere) en sus vidas.

3
Claro, es fácil decirlo, pero si vives una vida de torturas por las razones que sean, dirás que no se le puede exigir a alguien que, más encima del dolor que siente, le encuentre sentido poético a sus sufrimientos torturantes.

4
Pienso en Borges en el cuento “La Escritura del Dios”, donde nos introduce en una vida que termina siendo iluminada por la comprensión de Dios en el ritmo y cadencia y ordenamiento de las rayas del tigre que lo va a, literalmente, carnear; entonces siente el protagonista del cuento que tuvo sentido su vida hasta donde llegó, por las razones que fueren, si así llegó a ver al Absoluto de la existencia (para no ser majadero con el nombre de la divinidad que a muchos irrita) en la escritura del Dios establecida constructivamente por la disposición coherente de las manchas lineales del felino aludido.

5
Pero se me ocurre pensar que con este tipo de conclusiones puede salir algún canalla, con que le puede hacer el mal que se quiera a sus semejantes, por cuanto son ellos los llamados a verle sentido al mundo no obstante ser sumergidos en aceite hirviendo.

6
Sin Duda que no me refería a este tipo de pensamiento, cuando hablo del deber de poetizar los propios hechos, pues el deber de poetizar la propia existencia es un hecho de soledad absoluta ante la condición de criatura, donde nadie puede intentar marcar pauta y razón o establecer la justificación de los propios actos en la búsqueda de sentido de los demás.

7
No olvidemos que la visión de la recta que apunta al destino por sobre el caos, es un hecho que establece y determina la plena libertad de quien contempla subjetivamente el mundo, o sea, como un sujeto más que como un objeto.

8
La vida es poética en esta manera de ver las cosas, por cuanto pide de atravesar las cosas con la propia visión sea cual fuere el hecho en cuestión.

La vida, por ser subjetiva es poética entonces.

Y así podemos decir que la poesía que se busca subjetivamente la propia revelación, es la conducente a la sensación de libertad individual.

9
Doctor Zhivago, desde el vagón en movimiento que lo llevaba a Siberia, por una ventana insignificante y enrejada, contemplaba la luna, a la vez que el Director del Filme establecía una relación de esta intensión de mirar pleno, con el esbozo de una sonrisa del actor con la vista hacia arriba e iluminada, junto a unos acordes ya familiares a esa altura de la Película, relacionados con la sensación de que el contexto que se ve y se escucha en la pantalla, es especialmente importante y grato.

10
Decía el Filme, pienso, que Dr. Zhivago era pleno contemplando el brillo de la luna a través de la ventana insignificante del vagón-celda que lo llevaba a su destino, esto es, que era feliz a pesar de todos los hechos que lo rodeaban, al menos por un instante, … de soledad ante sus propios sentidos, revelados desde una capacidad de contemplación plena desde el punto de vista estético.

11
Tengamos en cuenta que se establece una suerte de “lectura” de la escena por cuanto la luna se transforma en un signo o símbolo u objeto significante (signo implica significado; se entiende; signo implica señal) de destino contemplativo que no necesariamente es compartido por todo el mundo;

12
Pero todos entienden el sentido de la escena, magistralmente editada y ensamblada, por cuanto pueden leer de esa luna lo que esa luna quiere significar no obstante la diversidad de hechos que puede traerle a cada uno por separado. Y tenemos una redundancia interesante pues por medio de una edición adecuada junto al ensamble que se hace con los acordes ya mencionados, se establece una dirección de evidencia de lo que se quiere mostrar TAN acertada que pensamos en la poesía del Filme en ese instante, que por lo demás quiere ser presentado como un instante poético.

13
Querer transmitir la poesía de un instante de otro ser humano en soledad con su alma por medio de un acierto poético cinematográfico, nos lleva a otro nivel de la conversación, que prefiero posponer en su fondo para otro escrito.

lunes, 24 de diciembre de 2007

Logos elevado al Cubo

[©SmcArq] Sin mucha parafernalia, puedo comentarles que me había estado preguntando cómo podría lograrse una simultaneidad sinérgica desde distintas aseveraciones concluyentes. Me parecía que el factor temporal no servía demasiado, pues en una escritura convencional o se dice una cosa o se dice otra en un mismo momento; esto es obvio.
Entonces se me ocurrió usar un sólido regular para disponer en sus aristas algunas cosas que se relacionaban desde distintas jerarquías.
Esto no tiene nada de nuevo; los “Caligramas” existen desde inicios del siglo XX. Pero la cosa es la siguiente: hacer coincidir un cubo con un sentido trascendente, y transformar sus aristas en sentencias jerarquizadas desde la perspectiva y la ubicación espacial en relación a quien mira, puede resultar un aporte. No es figurar lo dicho con lo diagramado; es otra cosa, que puede haber sido hecho ya; tanto se ha propuesto ya, que es pretencioso y casi absurdo querer dar el zarpazo.
Sin dudas que la inquietud que me deja J.S. Bach con sus más logradas fugas, termina por confluir en intentos como el que aquí presento.
Bach dice lo uno y dice lo otro, y lo dispone en el tiempo para que la sinergia entre lo uno y lo otro, termine por conformar la tercera cosa que culmina como una cumbre virtual tan abstracta que no se puede extraer así como así, o a la pasada alguna conclusión melódica, o algo por el estilo.
A veces entiendo a la melodía como la simplificación de la multiplicidad de sonidos musicales: ella podría ser “lo que finalmente podría concluirse” para mejor entender, pero tras ella hay desarrollos que la superan y trascienden.este logos elevado al cubo no me ha resultado simple; puede parecer un artificio; una cosa de jugarreta, una coincidencia artificial del cubo en perspectiva con los supuestos "estadios" de percepción o algo por el estilo, pero me ha parecido afortunada la proposición por diversos motivos; la base del cubo tiene un sentido, la parte superior lo tiene también (las caras que miran una hacia abajo y la otra hacia arriba), a la vez hay aristas que enfrentan al punto de vista y hay otras escondidas; aparecen ahí otras categorías; la misma perspectiva y el punto de vista me cobran sentido.
Bach, con la inconmensurable distancia que pudiera haber en su más desafortunada obra, que supera infinitamente a lo más afortunado que pudiera haber hecho quien suscribe, establece temporalmente una confluencia de elementos contrapuntísticos que pueden ser conformados "al unísono" por la naturaleza misma de la música. En literatura esta resonancia "a la vez", no puede "así como así" ser temporal, pero sí puede se espacial, entonces así surge un cubo, como albergue de las sentencias propias del experimento Sintáctico que presento, que, claro está, no son sonidos solamente, sino que además son significados, y apariencias gráficas, de las que me he hecho cargo, variando tamaños de tipos y tonalidades de grises.
Usé un programa CAD para generar el cubo en perspectiva, que efectivamente es un cubo en exacta perspectiva, escribí los textos y los incliné haciendo el giro desde los vectores del cubo, y así todo es exacto. Los tamaños tipográficos son subjetivos y estimativos, como estimativas son las tonalidades de grises.
Nunca había podido lograr tal "astucia" puesta en obra en un poliedro regular, capaz de albergar sentencias complementarias y sinérgicas. Esto es un experimento, y creo que será el único, pues, claro, si me pongo a intentar con tetraedros, icosaedros y cosas así, tendría que darme la forma textual para albergar cada vez sentencias capaces de situarse en los poliedros aludidos.
Con todo, a este "Logos elevado al Cubo" lo considero una tesis de la que me haré cargo paulatinamente.


No creo poder hacer algo así de nuevo, en serio, a no ser que me ponga tozudo y porfiado en lograr sentidos artificiosos, cosa que éticamente me parece que no sería correcta. La autenticidad es importante, y este experimento pienso que contien importantes dosis de este atributo, pero claro, esto lo puedo decir como un testimonio del cual no puedo presentar evidencias; solo hay que creer y ya.

viernes, 21 de diciembre de 2007

A Nuestra Imagen y Semejanza

[De mi antigua bitácora. Fecha original de Publicación 27 de Mayo de 2006]

Si él se convenció en algún momento de todo lo que las escrituras posteriormente aseveraron, no una sino al menos cuatro veces, sumado a como lo anunciaron en la Torá, y cómo lo siguieron tras su muerte, tiene que haber sido su presencia consecuente, algo así como un color sutil que casi se torna intenso, pero no acontece más que en unos ademanes esporádicos, dentro de una suerte de simple, polvorienta y populosa acometida que casi no dejaba la impresión, que ahora suponemos era elocuente.
Muchos debieron reírse, acaso la mayoría, pues era una persona de origen humilde, y hoy por hoy habría sido tratado de vulgar por más de alguna pasajera persona arribista y firmemente asentada sobre sus propias prerrogativas.
Entonces era y estaba en un tránsito casi imperceptible e ineficaz, que no obstante parecer un fracaso de esos que hoy conocemos, estaba destinado a horadar los puntos exactos capaces de detonar el hilo de una fuerza extraña y desconocida para todos. Pudo quizás ser otro el llamado, en otro lugar y desde otra cuna, pero las Profecías, las palabras, las intrigas, las intensiones, la distancia enorme al centro del mundo imperial, la sensación de ser una especie de caos fanático el que enturbiaba la Pax Romana en esas tierras, la acaso distante proximidad de sus gestos, …qué se yo cuantos otros factores externos a su propia vida pero atingentes como el brindis a la hora de los discursos, fueron capaces de desencadenar todo aquello que ya conocemos como el torrente de fe y esperanza eterna de muchos y la desidia y Duda de unos pocos en torno al que se dijo hijo de aquel que todo originó por causas que se investigan.
No fue su presencia, estoy seguro, más que una suave pericia del verbo y el gesto disperso en el campo de la cosecha eficaz. Todos dudaban; él dudaba, en el fondo se dormían con la pregunta a flor de labios y soñaban malas señales explícitas o alegóricas. Y el amanecer era agridulce. Algunos dejaron familias para seguirlo, según se dice. Y entonces se levantaban para escuchar, con un apetito propio de las mañanas, su pleno convencimiento aparente sostenido por las más humanas desconfianzas internas ante un destino desplegado para todos menos para él y sus amigos más próximos, sin perjuicio de la señal persistente de una vida mejor, allende el ocaso de la vida terrenal. E iban al pozo y sacaban el agua para la comida de la mañana y para lavarse la cara. En el comienzo del día todo es informal, y se desgastan las ilusiones cuando no se está en el permanente esmero de un éxito terreno; todo era para después de la muerte de cada quien, y parece que no había opción pues, seducidos como seguidores por aquel que señales da que no podemos dejar de percibir, iban al pueblo siguiente, y esperaban que el día terminara su afán de subsistencia, para desplegar en las palabras de iletrados escogidos un mensaje que decía ser nuevo, y que provenía de una persona de un pueblo señalado ( “ A ti, oh Belén Efrata…”). Y los días pasaban, y de vuelta de los afanes evangelizadores de los doce apóstoles y del mismo llamado Elegido, se hacían serenas pero realistas conclusiones.
Hasta que el par de años transcurridos dieron los frutos de la guerra y la paz. La historia es muy sabida por todos; terminó clavado a una tosca cruz de madera en un lugar de las afueras de Jerusalén, condenado astutamente por mentiroso, por sedicioso y por hereje. Castigado y muerto, tras ser bajado comienza el problema que se presenta afortunadamente insoluto por los hombres, pues las escaramuzas virtuales de quienes dispusieron de sus restos y de quienes temían de esas acciones, dejaron la estratégica pertinencia de los sucesos en una suerte de envío de un frágil pero pertinaz esquife a la deriva de los milenios en curso, por los siglos de los siglos que pasaron. Y nada se detuvo, y al parecer los desvelos; los amaneceres agrios, sin sabor a victoria, durmiendo sobre el suelo duro, y escuchando un discurso que a veces parecía ser insostenible, y todo lo demás propio de vivir la vida como todos la viven, dio la fuerza para que los poderosos y los débiles se asieran de la misma barra de metal desgastada y pulida.
Todos conocen el desarrollo de los hechos también; varios poderes se erigieron en la forma de templos contradictoriamente fastuosos para la acción tan humilde que recuerdan. Y ahora le llaman Rey de Reyes, su madre es la continuación del arquetipo eterno de la Mater generadora de vida celestial que milenios antes ya se esbozaba. Los canallas han podido desencadenar, colgados de su prestigio, las más torcidas acciones encubiertas, de manera tal que siglos después, los embajadores vigentes del culto más institucional, han debido pedir tibias disculpas al respecto. ¡Si inclusive hay quienes le han hecho viajar por la América Precolombina! (en una de esas capaz que digan que se le apareció a Neil Armstrong).
Gatopardezcamente el mundo fue lo mismo antes y después de Jesús de Nazareth, carpintero de un pueblo cualquiera, hijo natural de un padre benefactor, dejado llevar por el hilo translúcido de un convencimiento que lo superaba con creces, de manera que casi estallaba por dentro cuando les hablaba del futuro metafísico y atemporal que se les venía encima a todos, a destiempo de urgencias políticas y devastadoras peripecias de la existencia desventurada de pueblos conquistados por la fuerza del pilum, el despliegue de los pendones y el avance de los coturnos entierrados. Todo sigue ahí en las almas de los que persisten en el mundo. No me digan que el alma de las personas ha mejorado, así como genéticamente, por la prédica y las desventuras potentes e inaugurales del Nazareno, pues todos estamos donde mismo, pero, eso sí, y aunque nos cueste creerlo, a parte de las propias tribulaciones, y los propios ajustes de cuentas con la vida, seguimos erguidos con una suerte de esperanza mística que nos sostiene, plagada de imágenes mitológicas que nunca fueron, pero que queremos que hubieran ocurrido, para desde nuestro avance pericial, destinarle rumbos a los portentos, que supuestamente acaecieron en esa triste y agitada Palestina de hace mil novecientos setenta y tres años atrás.
Ha caminado por las aguas, fue capaz de hacer ver a los ciegos de ceguera comprobada, detuvo tempestades y desplegó portentos que pudieron nunca haber ocurrido, para que todos las tomen al paso de sus propias experiencias y alcances intelectuales. El místico austero dirá que, en un extremo, el indeleble e imperceptible fluido de luz tendido, persistió con el poder de los mundos desencadenados como soles nacientes. El humilde excavador de cimientos de casas para pobres, simplemente se arrodillará ante la imagen del Nazareno crucificado y abrirá su corazón para deslumbrar al mismísimo Mesías, sentado a la diestra de quien detonara toda esta sinfonía de mundos arrebolados en la negrura inquietante e inconmovible.
Pero insisto, siendo yo uno más en este desfile de sucesos, no puedo dejar de pensar que todo partió a trasmano y de modo imperfecto, cargado de Dudas y frustraciones, pendiendo de un hilo curvado por la catenaria de los graves sucesos que se aproximaban.
Ahora todo es perfecto, pues los resultados están a la vista de la historia consecuente; todo es refulgente y calza como un reloj de cuerda.
¡Cómo detesto a esta suerte de moral de hechos consumados!, que idealiza la vía de las evidencias acaecidas, desde la cual todo se erige desde las coincidencias. A contramano de como en realidad debieron suceder las cosas en el desierto de los judíos, …

…a nuestra imagen y semejanza
con la entrega ciega y apasionada
de quien funda lo inconmensurable
a riesgo
y a pasión absoluta,

con un pie en el borde
y con el otro en el abismo.

La Arquitectura de Gaudí, desde la Forma de las Palabras

[De mi antigua bitácora. Fecha original de Publicación 6 de Diciembre de 2005]

Extrañeza ondulante de las extensiones casuales, coordinando mantos circulantes, verticales trazos curvilíneos de rompecabezas antojadizos de ley diversa pero unificante. Columnatas ciegas y soportantes, inclinadas distancias hundidas en sotabancos de oración. Pilares únicos alejando nervaduras escamosas. Ballenas de piedra, leviatanes solitarios rasgando veredas cualesquiera. Palacios caballerizos, piñas de coronación, elefantiásicos apoyos al paso de todos. Rejas torcidas, balcones de cuero, gárgolas colgantes, horror de hidras ventosas como roldanas oxidadas, amplios oratorios, limpios espacios a contrapunto de las rocosas cavernas de la espacialidad torcida hacia el ordenamiento Absoluto de quien sabe de la ley de la mano quebrando la contragravedad de saquitos de arena escultores de catenarias cupulares. Cópulas de arañas escondidas tras santidades trucadas. Escultor de respiraderos soldadescos, matanza de la regularidad, en pos de la verdadera calma de la gravedad emplazada a media calle tras los océanos de crispante cuadratura despreciada, hasta que las leves torsiones de los trozos de basuras hechas joya engarzada en oquedades terrestres hagan pie de orgásmicos trazos duros sobre pedreras sosegadas. Calma de las toneladas; siesta de torres vegetales, sagradas familias revolucionarias, más tránsito de las formas liberadas del estuco limpio como la transparencia de guerras mundiales como silueta negra de sistemas de edificios claros y regulares. Eres Profecía de turquesas gigantes danzando la coreografía sutil de brillos de colores diamantescos a la par de haces de destellos solitarios.

Ciudad forjada a la sombra del genio abovedado, cargando sus velas de procesiones creyentes, beato Arquitecto barbudo muerto en la calzada como todo vagabundo olvidado.
Entrega pertinaz, al toque del divino sello dantesco; lenguajes de espacios y eternidades de escala monstruosamente genial. Nada se te allega al regazo de la naturaleza vestida de urbe de tus extensiones orgánicamente vivas tras lo cual reposan las bestias al acecho de turistas ridículos. Espectáculo arquitectónico al deslumbrante paso de los decenios de torres porfiadas, rematadas en floripondios reventados de santidad arquitectónica.
Santo Gaudí; católico apostólico romano; enfermizo de moldura irreproducible y unificante; encadenado prometeo a la roca de la mano de Dios jugando al juego de niños que encuentra por vez primera la ley de todo en la nada de los retiros de los escultóricos encuentros de chimeneas tiznadas de blancura acometida. Cual era tu pincel delimitante; cual era tu regla ordenante que se desgastaba en la paridad de lo que el ojo nunca encontró. Sorprendente Gaudí atropellado, para restarte la gloria con la cual caminabas embadurnado.
Soportabas el florecer de los bambúes sonoros de crecer nocturno; vivías en tus obras engastado como lagartija al sol de la luz eterna de la creatividad infinita. Santo Gaudí acometido en las trenzas de ricos ornamentos arrojados al infinito misterio de los muros transfigurados. Poeta de la luz del horror y de las formas obedientes, descansa en paz que tu ley mancha una ciudad como la tinta se esparce por el vaso de agua cristalina, para enturbiar la nefasta regla de oro de la recta sobre el aplomo manifiesto y evidente.

El Filo de Una Navaja a la Cual Todos Echan Mano

Se predica demasiado en relación a que es deber de la sociedad el formar personas dispuestas a asumir su creatividad, y que no se deben formar personas para obedecer y asumir la realidad como un ámbito de fatal inalterabilidad imperecedera.
Pero ¿qué cresta vamos a hacer cuando logremos eso, y la mayoría de los educandos establezcan sus propios parámetros de eficiencia, destino y productividad?. ¿No será que en el fondo es solo una prédica esta, que apunta a dar caramelos de digna individualidad a una masa que nunca de los nuncas ha estado preparada para darse su propio sentido de vida y realización?.
Yo creo que es demagógico apuntar a horizontes situados por encima de la verdadera conjunción de contigüidad de cielos y ámbitos terrestres. ¿Qué diablos quiere hacer la gente con su vida, aparte de los pormenorizados sujetos que conforman las mínimas excepciones a la regla?.

jueves, 20 de diciembre de 2007

El Pensamiento Abstracto en la Literatura

[De mi antigua bitácora. Fecha original de Publicación 7 de Marzo de 2007]

Para alcanzar a sentir lo que en realidad es este tipo de pensamiento, no basta con decir que hay que abandonar toda imagen, pues la utilización de ellas puede, inclusive, estructurar la manifestación de sentido puro que a veces se quiere expresar.
Pienso en textos milagrosos, no puedo evitarlo, en los que la manifestación de lo que se quieres es, en la medida en que desaparece el puente y comparece la distancia que el puente quiere cubrir, con su nexo entre dos orillas distantes.
Aludir a la abolición de la imagen y la figura, puede ser inclusive más tendencioso en el sentido inverso que simplemente elaborar expresiones puras, con la pura conjunción de disparidades evidentemente desvinculadas y apartadas de contexto elocuente. Entonces es en esta suerte de yuxtaposición “por contraste” en donde suelen aparecer las fuertes abstracciones del lenguaje.

Los textos apuntan a algún lugar. Si no es así, ellos pueden o no pueden existir indistintamente, por cuanto la carencia de sentido es la carencia de identidad; luego, resulta elocuente esto de tomar a un manojo de palabras y esparcirlas por un escrito para no decir nada evidente, como por ejemplo (invento al pasar que…) son laudables las consecuencias que se enfilan hacia la simpleza. Al decir ello no puedo dejar de requerirle razón de existir, y ella se manifiesta de igual manera; la carencia de sentido es casi un imposible entonces.

Picasso decía que no concebía el arte abstracto en cuanto renuncia a la figuración, por cuanto el hombre no configuraba así su expresión, dándose siempre la manifestación de la figura desde los recónditos lugares del alma y de la experiencia. Como que era enajenante dejar la figura para buscar la forma en sí, cuando ella no es sin su contraparte, podremos decir.

De alguna manera (y espero que no sea solo retórica) la Forma se configura desde la composición de expresiones simples o inclusive complejas a ultranza, que no pueden dejarse llevar hacia el mundo sin la genuflexión de la abstracción pura ante su impotencia de ser en el mundo exterior.

La Palabra tiene su raíz en unas complejas sucesiones de ruidos, onomatopeyas y consonancias, desde las cuales despegaron hacia su simple exposición disponible.

Y en general tendremos que, sin perjuicio de lo que las palabras constituyentes puedan requerirnos de nuestro conocimiento, experiencia memoria o imaginación, ellas serán, o podrán ser más bien ladrillos tan libres de estructura cuando se los tome, como el color más puro, abandonado de toda textura.

Lo anterior a requerimiento de la capacidad dual elemental del hombre que dice relación con “elevar-reducir” cualquier evento de cualquier grado de complejidad o simpleza a su más simple conformación terminal, la que podremos denominar como “unidad-discreta”.

Es muy fácil todo esto, y ya en determinadas ocasiones lo hemos aludido; todo es “aquello” o es “aquellos”, como un conjunto cualquiera puede ser el conjunto “Población Humana” como pueden ser “las personas, todas y cada una por separado del mundo”. Tal dualidad elemental (tan elemental como relacionar la claridad con el día y la oscuridad con la noche) es la evidencia de la ambivalencia del ser ante la conciencia y la aprehensión.

Luego, todo elemento o evento del mundo o de las potencias del universo (por irnos al otro extremo) serán simples o complejas en la medida en que se dispongan ante quien las concibe, sometido a su subjetividad de iluminación desde su voluntad o abandono creador.

Y por lo anteriormente expuesto es que el pensamiento abstracto en la literatura no obedecerá necesariamente al abandono de la figura, la imagen o sus términos intermedios o limítrofes, pues ella logrará su abstracción, mayor o menor, en la evidencia implícita de su sentido, el que es La Abstracción de la literatura, básicamente.


(próximo Post: "La Interpretación del Sentido")

Juicio de Cuentas

[De mi antigua bitácora. Fecha original de Publicación 22 de Febrero de 2006]

Han sido meses intensos; los cuarenta no son una edad cualquiera, y aquí estaré aludiendo a puros lugares comunes; se centran las cosas, se decanta la vida hasta entonces; lo aprendido cobra carne y lo conocido se viene a presencia. No hablo de crisis, hablo de momentos de convergencia de la vida en general. Los recuerdos se vienen encima como un varillazo, y te dejan pensando cosas en relación al sentido que darles, y a qué lugar entregarles fuera del aparente olvido.
No me imaginé nunca que esto de mantener un blog relativamente actualizado iba a detonar una suerte de catarsis creativa, de la que me venía absteniendo por más de diez años, cuando suspendí mi labor de escritor experimental, a la espera de mi primer hijo, con el lanzamiento modesto pero no menos significativo de mi libro “Milésimas”, consistente en aforismos de diversa naturaleza. Miro para atrás y, literariamente he comenzado a ser un escritor. Siempre escuché que esto llegaba con los años y que no era subirse y encontrar el camino adecuado de buenas a primeras. "Rimbauds" han existido muy pocos en la historia, y acaso ha existido solo uno, en el sentido de lograr cuajar en plena adolescencia la obra poética más perfecta, dotada de los ritmos más vertiginosos y absolutos que he conocido (hablo del “Barco Ebrio”).
En mi caso, podría decir que partí seriamente el trece de Marzo de mil novecientos ochenta y seis con un profundo cuestionamiento de cómo pensaba, cuando, estando en segundo año de arquitectura en la Universidad Católica de Valparaíso me pregunté “¿pero qué entiendo por poesía realmente?”; recuerdo que lo escribí en uno de los innumerables cuadernos de anotaciones que guardo de esos años, y la verdad es que, pasados ya veinte años recién me encuentro en posibilidad de responder a esa pregunta, pero esta condición de responder, alude a la capacidad de Obrar en consecuencia, no alude a alguna frase comprensible, pues, en pleno dominio de mis facultades puedo pararme frente al espejo y decirme a los ojos que, efectivamente, soy capaz de establecer puentes de significado y cadencias capaces al menos de insinuar nuevos mundos. Poesía es un atributo de las cosas en relación al hombre que las crea en su percepción, adonde ellas relumbran con el don divino de la sorda revelación manifiesta, podría decir, pero la verdad es que una definición de esto es algo casual y casuística. Las palabras vibran en mis manos como los ladrillos trazan arabescos en el aire en poder del albañil experimentado, o como el cuerpo se desencadena en extraños movimientos en dominio de la voluntad abandonada del bailarín maduro, y de esto me precio hoy por hoy a cara descubierta, y al que no le guste, mala suerte.

miércoles, 19 de diciembre de 2007

El Vidriante de Maquiavelo

[De mi antigua bitácora. Fecha original de Publicación 14 de Agosto de 2006]

[Los actores pueden asumir roles de canallas;
¿por qué no los escritores?.
¡Vamos con mi turno!…]


0
No hay acción generosa, que no sea portadora de una estrategia que la supere en intensiones (y a continuación sus diferentes caras):

1
El amor erótico suele irse de cacería hacia las más simultaneas acciones beneficiosas, de manera tal que cuando conquista, logra ganancias alternativas como el bienestar económico explícito o potencial.

2
El trabajo busca el bienestar material, por mucho que predique la generosidad en su ejercicio.

3
Toda acción generosa busca el retorno lo más inmediato posible. Nada es dádiva al vacío; todo es inversión.

4
La Belleza del mundo no existe, solo es una suerte de narcótica contemplación sinérgica.

5
Todo en el ser humano es lucha de poder. Por ejemplo la relación de los hombres con las mujeres. Esto se hace más evidente cuando ellas tienen el control; por falta de costumbre se marean fácil, y hacen demasiado evidentes sus intensiones de dominio.

6
Podría decirse que el poder femenino no es elegante por inexperiencia.

7
Solo el poder es inmediato en sus resultados. Las buenas intensiones a solas solo siembran para un futuro potencial.

8
La estrategia es innata en el ser humano, La ingenuidad es solo una quimera distractora.

9
La inocencia puede ser una fachada, pero nunca un hecho puro y simple.

10
La ternura es un arma de defensa.

11
La conmiseración envanece. Muchos se allegan a la lástima hacia los otros y pocos se enfrentan a su propia inferioridad.

12
El político es el ser humano en estado puro y desnudo.

13
Es más fácil descubrir a un confabulador que a un inocente.

14
La prédica es encubridora.

15
La caridad construye pedestales.

16
La verdadera nobleza estriba en abandonar el perpetuo actuar interesado.

17
Las acciones en el ser humano no son puras en lo Absoluto.

18
Los milagros pueden ser no más que la inversión al culto futuro.

19
La confianza siempre es interesada.

20
Todo cariño es artificio de seguridad.

21
Pontifican los seductores.

22
La franqueza se agradece siempre, puesto que aunque sea cruel y destructiva, revela y otorga conocimiento.

23
El cinismo es idéntico a la hipocresía, pero es idéntico en el sentido que la hipocresía miente ocultando, y el cinismo oculta en el increíble desparpajo de lo que se expone. El cínico y el hipócrita mienten por igual.

24
La mosca muerta es venenosa pero el cordero degollado es peor, pues te involucra en su muerte y te hace parte de esa agonía.

25
Existen tantos "genios", como engreídos habitan el mundo.

26
Lastimero talento del que no triunfa y se escabulle en la plaza del pueblo, fumando el cigarro de la victoria potencial.

27
El artista trae una soberbia inversamente proporcional a su talento.

28
El científico asevera desde un tabernáculo objetivamente irrefutable, pero sus aciertos carecen de espiritualidad. La pasión del científico no es parte de su producción. El científico es una suerte de obstinado enajenante de su propia vida

29
El que construye su conocimiento en base a las certezas, se va cubriendo de una cáscara de intolerancia al sujeto y a su naturaleza evidentemente subjetiva

30
Todas las disciplinas se abren a sutilezas discriminatorias, que subyacen en el lenguaje oculto del rigor de su experiencia profesional. Siempre el experto en un campo estará feliz de discriminar a otros que aspiran a su lugar.

31
La experticia es cruel

32
La ignorancia no tiene otra opción que la modestia.
Tan dudosa es la prepotencia del conocedor, como la humildad del ignorante.

33
El canalla se nota cuando toca la fibra de nuestras propias canalladas.

34
Aspira el hombre a muchas grandezas, pero arriba siempre a sus miserias, así como si fuera esta una ley natural.

35
El creyente se envanece en su infinita misericordia

36
Para el peor de los creyentes Dios no es más que un atuendo con el cual lucirse.

37
Conócete a ti mismo, y apártate del espejo.

38
La maldad es un hecho siempre latente, ella subyace hasta en lo más santo, como si fuera la sombra del cuerpo manifiesto.

39
El que pestañea pierde; el que se confía se condena.

40
Las ideas de derecha en el mundo aspiran al poder económico. Las ideas de izquierda aspiran al poder político.

41
Solo de poder está hecha la acción humana.

42
El logro se fastidia en su colmo.

43
El tedio es el traspié del exitoso.

44
El camino al cielo está empedrado de malas intensiones

45
Hoy por ti y mañana por mí; y si este ciclo no se cierra tendrás mi venganza o mi cobro artero.

46
En todas las instituciones del mundo, administradas por hombres, al menos uno roba.

47
La institución o empresa exitosa es aquella que logró equilibrar la exigencia al límite de la explotación, con la ganancia al límite de la estafa.

48
El equilibrio del reparto de los bienes, es la instancia de justicia sin tiempo ni espacio, pues su instante es infinitamente breve, como fugaz es el mediodía y la media noche.

49
Me gustaría ser bueno dice el canalla, y esa es su máxima virtud.

50
No hay maldad absoluta pues ni siquiera el bien o su contraparte le llegan puros al mundo desde los seres humanos.

51
Se publica siempre el manifiesto logro del hombre, matizado de desaciertos, pero la verdad es que el mundo y la vida de las personas son una amalgama insufrible de perversiones innombrables unas realizadas y las otras deseadas.

52
Subjetivamente elevamos la virtud a los altares porque si no, no toleraríamos la realidad de nuestras almas peligrosas e impotentes

53
Solo queremos dar testimonio de lo bueno o de lo envanecedor. Lo peor se tapa y se oculta en una convención a escala global.

54
[Eso sería; no me mal interpreten, solo saqué afuera lo peor de mí, que no es lo único que me habita.
¡Cambio de turno!…]

Jorge Luis Borges, o el mundo desde su ficción inalcanzable

[De mi antigua bitácora. Fecha original de Publicación 31 de Marzo de 2006]

Argentino, genial, más que genial, casi perfecto en su escritura, poseedor de una técnica, un estilo y una cadencia a toda prueba. He tenido con él una profunda relación de Maestro a discípulo; Borges no ha sido para mí otra cosa que un maestro en la literatura.
Hace más de 10 años escribí una versificación completa del cuento El Aleph, donde es posible establecer una relación uno a uno con la prosa original. El punto más logrado del cuento, y donde la versificación es evidente, es donde Don Jorge comienza a aludir a lo que vio tras el encierro que Carlos Argentino Daneri le invitara, para presenciar y experimentar el sitio puntual donde “un aleph” se encontraba; textual del cuento;...

..."Vi el populoso mar, vi el alba y la tarde, vi las muchedumbres de América, vi una plateada telaraña en el centro de una negra pirámide, vi un laberinto roto (era Londres), vi interminables ojos inmediatos escrutándose en mí como en un espejo, vi todos los espejos del planeta y ninguno me reflejó, vi en un traspatio de la calle Soler las mismas baldosas que hace treinta años vi en el zaguán de una casa en Frey Bentos, vi racimos, nieve, tabaco, vetas de metal, vapor de agua, vi convexos desiertos ecuatoriales y cada uno de sus granos de arena, vi en Inverness a una mujer que no olvidaré, vi la violenta cabellera, el altivo cuerpo, vi un cáncer de pecho, vi un círculo de tierra seca en una vereda, donde antes hubo un árbol, vi una quinta de Adrogué, un ejemplar de la primera versión inglesa de Plinio, la de Philemont Holland, vi a un tiempo cada letra de cada página (de chico yo solía maravillarme de que las letras de un volumen cerrado no se mezclaran y perdieran en el decurso de la noche), vi la noche y el día contemporáneo, vi un poniente en Querétaro que parecía reflejar el color de una rosa en Bengala, vi mi dormitorio sin nadie, vi en un gabinete de Alkmaar un globo terráqueo entre dos espejos que lo multiplicaban sin fin, vi caballos de crin arremolinada, en una playa del Mar Caspio en el alba, vi la delicada osadura de una mano, vi a los sobrevivientes de una Batalla, enviando tarjetas postales, vi en un escaparate de Mirzapur una baraja española, vi las sombras oblicuas de unos helechos en el suelo de un invernáculo, vi tigres, émbolos, bisontes, marejadas y ejércitos, vi todas las hormigas que hay en la tierra, vi un astrolabio persa, vi en un cajón del escritorio (y la letra me hizo temblar) cartas obscenas, increíbles, precisas, que Beatriz había dirigido a Carlos Argentino, vi un adorado monumento en la Chacarita, vi la reliquia atroz de lo que deliciosamente había sido Beatriz Viterbo, vi la circulación de mi propia sangre, vi el engranaje del amor y la modificación de la muerte, vi el Aleph, desde todos los puntos, vi en el Aleph la tierra, vi mi cara y mis vísceras, vi tu cara, y sentí vértigo y lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero que ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo."

Cuando Borges asume la tarea de describir o rodear aquello fantásticamente factible de ser aludido, logra el intento hasta el punto donde el gesto artístico es capaz, ni un punto de menos, ni un punto demás, para que el lector comprenda que es uno en su lectura con el escritor impotente de generar el hecho desde las palabras.
La Escritura del Dios del cuento del mismo nombre no es leída ni revelada, pues solamente el hombre destinado a ser devorado por el tigre que portaba la frase sagrada, sabrá en su intimidad de su contenido y sentido. De alguna manera la escritura del Dios entornada por las palabras de Borges no debiera ser sino aquella quimera que en el fondo buscó (digo yo, acaso en sueños) para establecer el mágico poder que tendrían, en otro orden de cosas así como para entender desde un reflejo, los utópicos cuadros de Antoni Tápies, parecidos a los exvotos cristianos, colgantes y sanadores por intermedio de la fe que todo lo puede.
No es magia, no es religión, no es arte, no es poesía, ni es nada que el hombre conozca lo que Borges rodea, simula e intenta casi dejar virtual en sus escritos; …palabras que resucitan Golems, Enciclopedias de Países Ficticios tomándose el mundo cual manojo de raíces insertándose en los intersticios de una agrietada pared llamada realidad, por medio de los atareados socios de una agrupación empeñada en un trabajo de creación transmutada de un mundo potencialmente posible, acaso desde otras leyes de otros universos.
Me pregunto cómo y en qué estado espiritual el maestro Borges accedía a sus singulares contextos creativos, capaces de ser desde las eternas Dudas que dejan los interlineados que el conocimiento objetivo deja sin abordar.
Es posible que todos sus mundos y situaciones increíbles pero asombrosas, no sean sino una metáfora permanente de las situaciones del alma ante un mundo perceptible desde la objetividad; quizás no sea sino una transposición la que hace Borges al aludir a todas sus maravillas, así como Le Corbusier es capaz de crear la capilla de Ronchamp para desdecirse y ser pleno y libre desde su subjetividad.
Hombre enciclopédico, lector infinito, conocedor de cuanto autor fuera accesible, fue capaz de crear los mundos prohibidos desde su conocimiento, así como para borrar con el codo, de puro rebelde, la coherencia omnipotente para entenderla desde su negación abrupta…

… Y entonces todo en Borges sería un espejismo, para hacer, para construir, para inventar reflejos de aquello que nunca fue, y de ese modo penetrar con las fantasías a la realidad, como una suerte de trampa pero verdadera, y Borges sería la sociedad secreta que confecciona sus entronados y secretos Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, desde su voluntad y hacia nuestras sosegadas capacidades de percepción.

Sepa quien qué inserciones borgeanas ya habitan entre nosotros sin que no nos hayamos dado cuenta.

La Importancia

¿Qué es importante?; pues claro que hay varias maneras de asumirlo (intento ir despacio). Según la impronta del momento y la apuesta en el futuro, la importancia se sucede desde el mero trámite hasta la negación más absurda y trascendente.
Pero con todo, portamos una sola apuesta; una-sola-apuesta, solo una, no más que la menor cantidad posible de imaginar; solo una sola mirada apostada al futuro. No hay más que la sola apuesta que se sucede en ritmos de aparente variedad y arrimo.
Entonces lo importante, me digo, es apostar, de una buena vez de forma adecuada.
Las certezas para el cadáver, que en la vida solo vamos de riesgo, certero o fastidiado, por mucho que se demuestren parcialidades constreñidas al ámbito de lo mensurable; si inclusive lo demostrado es fruto de la apuesta oportuna en el cruce del río impredecible e infinito.
Optar y optar por la senda más fecunda; ella se tiñe de desgracias por momentos, pero al instinto debemos clamar, teniendo presente que en algo, en suma, se debe confiar. Y si esa confianza es abstracta, en la seguridad de la mirada que se posa en la centrada pertinencia inminente, caemos en la cuenta que la apuesta es en la mirada vacía, de la encubierta certeza inmaterial y eterna. ¿Es necesario que nombre, en definitiva, a quien o qué es el centro de toda esta confianza y destino?

martes, 18 de diciembre de 2007

Aunque parezca extraño

Lo que amo del verano, lo que se me aparece como más familiar, lo que siempre (por no decir definitivamente) me ha seducido, es el tedio persistente y la lejanía de aquello en movimiento en la distancia, adonde los demás (siempre los demás), despliegan su algarabía y apostura. Hace veinticinco años atrás era, para mí, todo esto que aludo, una especie de tortura adolescente, que me taladraba la ansiedad y siempre me hacía sentir desencajado y distante de todo centro social, personal, y en definitiva geográfico. Pasaba mis vacaciones en una parcela de la sexta región, adonde no había nada sino ansiedad, adormilada por otros lugares tardíos y distantes, que marcaban señal y arribo negable y restringido.
Hoy la distancia y el definitivo candor de un predio plagado de maleza reseca que se llena del canto de los pájaros, es mi hogar y mi consuelo. Forjado para eso, todo lo demás se me hace fatuo e impropio. Ya no tengo espacio para la risotada ni la satisfecha mansedumbre de la compañía. Solo dejo a los demás habitantes del rebaño bullicioso (al cual pertenezco por cierto) "Ser en el centro", que de periferias y vísperas silenciosas me visto y calzo.
Pero en suma, no sé cómo explicar todo esto. No sé cómo decirlo ni como atraparlo, pues no es soledad ni es distancia.
Cuando aludo a todo esto, en el fondo clamo por la serena tarde discreta y contraproducente, que deshace ansiedades y doma al potro ingobernable de las ambiciones febriles. Hablo de sobriedad, y de ella hablo aludiendo a la faceta más sensible de la ventana entornada, que metafóricamente alberga al moscardón solitario, zumbando entre cortinas derruidas y polvo suspendido, al paso de una carreta desvencijada y obsoleta.

[m]

[De mi antigua bitácora. Fecha original de Publicación 05 de Mayo de 2006]

Contemplar las cosas cada momento como si cada momento fuera el más trascendente desde el cual queremos estar plenos, y así encadenados al anhelo, rato a rato día a día, mes a mes, en pos de la extraordinaria vida que queremos construir; ...no me parece. Debe haber otro modo menos impaciente de llevar las cosas, sin marasmo, pero sin desencadenado afán tampoco.

lunes, 17 de diciembre de 2007

El Mal

[De mi antigua bitácora. Fecha original de Publicación 10 de Abril de 2006]


El Mal es la caída trascendente.


El Mal y la caída metafóricaCuando se alude a la caída se lo hace en un sentido lisa y llanamente metafórico pues “caer” tiene un sentido espacial, y si hablamos de “caída trascendente”, entonces aludimos a algo que se podría parecer a lo que le ocurre a una persona cuando se cae al suelo, pero en un ámbito más integral. Caerse no es bueno, en sentido unívoco, no obstante ser usada la Palabra, además, como el descenso de lo bueno hacia el mundo; “me cayó el entendimiento de las cosas, desde el mismísimo cielo”, aunque así y todo, si algo cae desde el cielo es porque se transfigura de alguna manera, y entonces también podríamos decir que, para que algo nos caiga del cielo (ese cielo, trascendente y metafórico también) debe perder plenitud para hacerse accesible por los hombres.
Claro lo anterior, todo mal es caída de algo hacia una suerte de desintegración intrínseca y preferentemente contextual, ya que no necesariamente al desintegrarse el cuerpo de las cosas, ellas pasan al ámbito de la maldad; aludimos a la desintegración contextual cuando percibimos que algo se aleja del orden natural de las cosas y atenta contra él, de manera tal de ser contraparte esencial y pro-activa hacia la acción en el universo.

Maldad y destrucción
Maldad y destrucción son conceptos que podrían eventualmente tener relación, pero siempre en el sentido de la conformación de los contextos, las cosas y el mundo en general.
Desde lo anterior es que podemos decir que el mal es tal, en la medida en que actúa en el tiempo y en el espacio, des-ensamblando lo que estratégicamente viene a más impertinencia. Difícil es concebir un mal eterno, siendo el mal factor permanente de interacción con su contraparte, el bien.
Entonces malo será aquello que, necesariamente, actúa espacio-temporalmente en pos de establecer dualidad pro-activa en el universo, y así podemos colocar al mal como el contra-canto del bien que ordena, configura, ensambla y articula hacia la integridad de todo ante todo y por todo como unidad, trascendente, en cuanto involucra aspectos físicos y metafísicos a la vez, como un campo unificado de concordancia entre el mundo de los fenómenos y la misma percepción, entendimiento, concordancia y aceptación que podamos tener.
El universo es tal por la dinámica intrínseca de su naturaleza; esto es casi o lisa y llanamente tautológico, en cuanto no es más que la simple corroboración de la acción fenómenológicamente abordada y evidente; el movimiento y la dinámica de las cosas se ven, se miden, se prueban y se comprueban desde el ámbito particular, hasta el más amplio desarrollo y evolución de los cúmulos de mundos sometidos a las estrellas rectoras.

La destrucción aparte del ámbito de la ética
Entonces diremos que en un sentido desprovisto de toda ética, las fuerzas de la conformación y la disgregación son las que nos presentan el estado de las cosas tal como las conocemos; existe la tendencia a la conformación (los átomos, las moléculas, los sistemas generados por la coherencia molecular y a la vez sometidos a las fuerzas de escala mayor de los mundos donde se han generado de acuerdo a sus condiciones especiales, los asteroides, los cometas, las lunas, los planetas, las estrellas, los sistemas planetarios, las galaxias, los grupos de galaxias interactuando), y existe la tendencia opuesta, que es fruto de una misma dinámica generadora, entendido en el contexto que señala la dualidad o complejidad de incidencia de algo hacia lo demás (imaginemos, a modo de ejemplo, el choque del meteorito que generó el Golfo de México y que destruyó los ecosistemas que daban cabida a los dinosaurios, pero que a la vez nos permitió surgir a nosotros, y particularmente a quien escribe este texto.

Maldad, trascendencia, religión
Considerando los distingos anteriores, aquello que denominamos “malo” será todo lo que sin observancia del integrado y coherente contexto del universo, actúe en conciencia o en libre abandono de ella, hacia efectos potencialmente nefastos para la integridad trascendental de las cosas.
Toda calificación mala será hecha desde el sentido religioso o re-ligador, o re-ligante o re-unificador, o reunidor (escoja la que quiera, si no soporta hablar de lo primero), en cuanto este, como sus nombres lo dicen, intenta conformar a Todo.

Sentido trascendental de las cosas
Este sentido o dirección o rumbo (espacio-temporalmente hablando) denominado “trascendental” alude (haciendo abstracción del imperio de Dios, como colmo rector y ordenador), a aspectos ponderativos de índole, como dijimos antes, integrales, pero esta integración es siempre abstracta, espiritual y sensualmente inclusive coherente, con la capacidad del ser conciente de establecer la mayor cantidad de nexos posibles entre las cosas, de manera tal de actuar con buen sentido constructivo, integrador y conformador de aquello que obedece al bien común o más amplio o general por sobre el bien particular, específico y puntual. En este contexto, de alguna manera podemos afirmar con seguridad, en términos casi matemáticos, que el beneficio más específico es más perverso que el menor de los males.

El bien no es lo contrario del mal
Hemos hablado del mal hasta el punto en que no pudimos dejar de hablar del bien.
El bien no es lo contrario al mal; solo el mal es lo contrario al bien, en cuanto solo es en un sentido que es posible des-relativizar al actuar del mundo, y lo diré de una vez por todas, de los seres vivos, pues las rocas no tienen voluntad, ni impulsos particulares para seguir la ley, en cuanto ellas son las leyes del universo hecha materia, al punto que un sistema de galaxias o un guijarro son tan dramáticamente parte del gran acontecimiento cósmico, existiendo en cada escala las señas de todo, como en el hombre reside en cada célula su ácido desoxirribonucleico (arriesgo una afirmación al establecer un puente metafórico entre la coherencia de los seres vivos y de los seres inanimados, como por ejemplo un cadáver de cualquier índole posible).

El bien y el amorHa inventado el hombre una Palabra para aludir al colmo de la efectividad de su actuar integrador; esta Palabra es “amor”.
El amor se liga a la persistencia constructiva, pues así como los mitocondrias no dejaron de ser para conformar al hombre celularmente y otorgarle su energía vital, así, las cosas no tienen que dejar de ser lo que son para ir construyendo el sistema que impera en su identidad, en los mundos y en el universo.

El Mal en el ámbito de la vida y la conciencia
No siendo el bien lo contrario al mal, pero sí siendo el mal lo contrario al bien, aunque parezca paradójico, esto se afirma en un solo sentido, porque es en un solo sentido en el que las cosas logran su ser, y el mal es el agente desintegrador desde la conciencia e impertinencia. El mal busca la muerte en un sentido de des-sincronía y destemplanza ante la acción de la vida, y siempre actuará desde la vida y la conciencia ya aludida; a las rocas no les hago mal, a un animal sí se lo hago.

El Mal no es evidente
No siendo el mal algo con-natural al sentido constructivo del actuar libre de los seres vivos, este no podrá ser elocuente y evidente por cuanto, en la medida en que se muestra se desdibuja en su estrategia. El Mal es subrepticio.

El Mal existe para dinamizar los actos pertinentes
Es por la dinámica de las cosas y por el sentido evolutivo de la vida que el mal existe, por cuanto el mal es el necesario agente generador de acción vital.
Sin tener que estar permanentemente vigilando nuestro actuar, de manera tal que no pierda su sentido integral y con-natural, la vida de la conciencia perdería su sentido.
Pensemos lo siguiente: en un universo donde la vida que decide libre, individual y soberanamente su destino, si todo es lisa y llanamente pertinente y nada lo intenta desvirtuar, la acción para la cual se generó la vida no tendría sentido, tal como la conocemos; imaginemos un mundo donde por arte de magia se cambiaron las reglas del juego y el mal desapareció de un día para otro. En este mundo la Sinergia sería absoluta; y si yo viviera ahí, me levantaría para ser en otros, todo lo que perfectamente los otros serán en mí, y en una fracción de milésimas de segundo trascenderíamos nuestro ser para conformarnos como especie, en aquello que siempre quisimos ser, todos a la vez para siempre y por toda la supuesta eternidad; entonces la vida llegaría a su fin (a su final, a su meta, a su destino), que es trascender la parte individual para converger en el gran acto sinérgico de la búsqueda del amor Absoluto reinando nuestro mundo; y en un vertiginoso ascenso, lograríamos todo aquello que soñamos para bien, y todo a su sitio, sería en verdad inimaginable la capacidad de todos los miles de millones de personas actuando para un mismo y único fin, que es el de amarnos todos para todos y desde todos con todos y juntos y reunidos y abrazados y conformados (¡emocionante! si me permiten un quiebre humorístico; mmm). Fin de la historia del hombre, término del hombre, nacimiento de la especie plena, evolución de escala cósmica, trascendencia, ascenso, Congreso, virtud, éxtasis, reunión, apogeo, Epifanía, unidad, y esto desde la capacidad de transgredir la espera milenaria de los efectos de lo demás en uno (que es lo que le ocurre a las piedras, que son hasta que el universo les diga lo contrario en su danza de meteoritos cayendo y de planetas colisionando y de estrellas consumiéndose)
Y todo rápido; todo en un tiempo absurdamente breve, a escala del drama viviente sobre ese mundo al menos. Es algo bastante poco probable.

El Mal en el tiempo
Vayamos más allá; solo el Mal estira y genera la temporalidad del hombre en su percepción interior de homogeneidad transcurrida en partes iguales y sucesivas, por cuanto ya vimos que la sinergia absoluta tiende al fin abrupto y definitivo, con todo lo maravilloso y tendiente al éxtasis que esto sea (ya me estoy poniendo irónico).
En la vida de los seres concientes, ellos van hacia la virtud y hacia la perversión activamente y en eso radica su poder (Descartes decía que del pensar obtengo la señal elemental de mi existencia). Y como concientemente puedo ir administrando mi conocimiento, y este puede ser inmenso si avanzo sinérgicamente en paz, pues es casi un estallido de eficiencia el que, en un lapso de tiempo mínimo, me llevaría al fin de la vida conciente, que no es otra cosa que transgredir vitalmente la posición de las cosas inertes para avanzar independientemente de la danza elegante y pusilánime del universo (a nuestra percepción individual).

El Bien en la eternidad
Alcanzada la voluntariosa (y utópica) sinergia exitosa del hombre reunido en sí mismo, de la que hablamos anteriormente en un mundo imaginario, y alcanzados todos los fines y metas soñadas, el tiempo pierde sentido, y es solo fenómenológicamente, y no por este medio filosófico, que seremos capaces de decir lo que ocurrirá, no obstante las religiones declamarlo desde la Fe por milenios (de hecho es casi su principal ocupación).

El Bien y el Mal como generadores de la temporalidad de las cosas tal como las conocemos
El Bien reina en el Universo no obstante el Mal cursar, por partes ínfimas e interminables, su acción dilatoria de la Sinergia absoluta en los seres concientes y en dominio de sus actos.
El Bien reina y por lo mismo su ley impera imperfectamente, en la medida en que el mal exista. Pero no es tan así la cosa, por cuanto sin Duda que, como haya sido creado el mundo y el universo, este, desde su origen trajo el germen de la ley plena y de su contraparte “espacio-temporalmente” generadora; no es posible, y más que eso; es imposible que el universo exista si no surge como el ámbito de la factibilidad espacio-temporal, donde el Mal “tiene tiempo y espacio” para actuar, a contramano de una sinergia convergente y perfecta donde todo es de una misma manera siempre y para siempre (a ese estado póngale el nombre o la identidad que guste, que no seré yo el que venga a poner lentes forzosos a nadie).

La sinergia del Bien no amerita la aparición del universo
No pensemos que el Universo nació para hacer el mal; el Universo nació para la existencia espacio-temporal del bien en virtud de causas que fenómenológicamente desconocemos (pero que desde algunos campos y oficios metafísicos predicamos). El Bien reina en sus leyes coherentes, y esa es la señal esencial, tan clara cartesianamente hablando como decir que si pensamos existimos.

Por todo lo anteriormente dicho relacionado con la presencia ineludible del mal en el universo, este último, en esencia, es imperfecto.

viernes, 14 de diciembre de 2007

Adagio para Cuerdas, Opus 11 de Samuel Barber

[De mi antigua bitácora. Fecha original de Publicación 16 de Marzo de 2006]

[Usted lo conoce si vio El Hombre Elefante de David Lynch o Pelotón de Oliver Stone]

Un largo y especial sollozo leve y duradero, establecido como la sagaz y elegante transparencia de un cristal trizado, por el desprecio a la duradera tristeza de quien ve en el mundo o ante sí, el candor de una soledad eterna y transgredida por el paso centellante de la insondable deslealtad.
Crece desde el surgimiento de sus notas iniciales, como la valentía potencial de quienes darán la lucha sosegada y persistirán en ser desde el alma y hacia las cosas, para siempre.

Conozca a S. Barber y la obra que se comenta, haciendo click AQUÍ

"Hombre con Guitarra" de Pablo Picasso

[De mi antigua bitácora. Fecha original de Publicación 27 de Marzo de 2007]

Esta suerte de estallido de caras cuadradas o trapezoidales de un poliedro inventado, que es este “Hombre” tocando la “Guitarra” resulta explicable, hoy por hoy, cuando vemos a los computadores desgranar efectistamente cuerpos complejos y orgánicos en las partes regulares a partir de realidades complejas y reconocibles; nos decimos que es más interesante la destrucción de la realidad en sus partes constituyentes, en esos fragmentos que se vienen encima de la pantalla, que el “origen reconocible”.
Cuando Picasso pintó su hombre tocando guitarra buscaba, dice uno, desfragmentar el cuerpo de una persona (acaso cualquiera; acaso a partir de otro cuadro, o a partir de alguien que vio en la calle) con el fin de revelarse el secreto de la sucesión de impresiones que el cerebro busca registrar para “SABER” (“no pinto lo que veo; pinto lo que sé”) al hombre tocando guitarra y descolgarse del hecho evidente de la imagen contrastando en la retina como imagen fotográfica convencional.
Tendemos, en la vida, al fotograma discreto de entre la sucesión del plano secuencia de nuestra existencia; recordemos a Marcel Duchamp con su “Desnudo Bajando la Escalera”, y contrastemos esa sucesión de impresiones casi amorfas de estelas de color familiar, desarrollando su coreografía de descenso, y pensemos en la destrucción de nuestra percepción para adentrarnos en “el destello”, “el relámpago” “el encandilamiento” de la realidad en nuestra retina, para abandonar la existencia como una postal de San Marcos de Venecia, rígida y fugada en sus percepciones instantáneas; y desde esa destrucción o instrucción o retracción o contracción o desfragmentación de la realidad entenderemos a ese ejercicio único de Picasso en relación al simple ejercicio de tocar la guitarra.
Ni siquiera ver, pero si entender que el hombre que toca la guitarra es el hombre y su sucesión de miradas repentinas y encadenadas, que plasman acaso más que el hecho y no menos que el acontecimiento del espacio transfigurado por la sombra del cuerpo del hombre que toca la guitarra y que al tocarla establece el campo del espacio y del tiempo sometidos a una totalidad de efectos y fenómenos encadenados en suma, para establecer la secuencia espacial relacionada; sin más colores que acaso uno solo degradado en brillos y sombras del estallido, pues no será el color pero si la forma la acontecida en esta obra, que no alabo, pero si comprendo a cabalidad en la otra sucesión de planos secuencias establecida por la sumatoria de cuadros cubistas de don Pablo, renegando de hacer matrices de conceptos repetitivos a ultranza y dejándose llevar por el “cada vez” de aquella mirada potentísima, que se allegó o ayudó a detonar al hombre moderno en su paso por un mundo a ser destruido analíticamente en cuerpos, átomos o pensamientos, desligados del sistema vinculante, llámesele naturaleza, universo, u otra denominación coherente.

jueves, 13 de diciembre de 2007

"Parque de la Quinta Vergara" Viña del Mar, Chile

Esta fotografía la tomé en el Verano del incipiente 1996. Me gusta porque manifiesta una suerte de selvático ordenamiento, que se manifestara en la posición en que me encontraba, a contra canto del generalizado aspecto de ordenamiento de los jardines alrededor del que fuera el Palacio Vergara (hoy hecho museo), con un catálogo de cuadros verdaderamente espléndido, incluyendo pinturas, si mal no recuerdo de la edad media y de algunos maestros del renacimiento y de etapas posteriores, sin contar con la muestra de pintura chilena; excelente.

De ese Museo siempre se me viene a la memoria "El Martirio de Santa Paulina" de Gabriel Guay, una pintura inmensa en comparación con el resto del catálogo existente. Sobre todo rescato tres cosas: 1.- los restos mortales de los otros santos que yacen en la penumbra, adornados con aureolas leves y flotantes; 2.- la coloración y brillo marcadamente diferenciado entre lo que es el cuerpo de la santa y de los que aparentemente son sus verdugos, y 3.- la verticalidad de la escena, con el fragor del transporte del cuerpo hacia su cadalso, obteniéndose una doble lectura; ella asciende al cadalso, pero el mismo tendría la trascendencia de ser una plataforma a su santidad(todo según las implícitas afirmaciones de la pintura).
En fin, partí hablando de una foto y terminé hablando de la pintura, pero es que, la verdad, esta Quinta constituye para mí un condensado aire de facetas de mi vida en esa ciudad, de una complejidad y extensión de las que me haré cargo en otro post (quedémonos con la foto y en primer lugar con ese cuadro del que les hablé).

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Lo que no se escoge…

Para serles franco, no es cosa de que haya elegido escribir, como un reconocimiento manifiesto a una afinidad innegable.
Simplemente nací con esta condición de “escribiente”, y todo aquello que va surgiendo es propio del alegre padecimiento de una disciplina que se ha ido haciendo con más trabajo que talento. Si leyeran mis textos de hace quince años atrás se reirían sin más.
Entonces todo esto de estar permanentemente señalando en palabras las torsiones de mis percepciones, no es más que la fidelidad a una condición explícita y espontánea. Así como mido un metro ochenta y tengo los ojos café claro con una suerte de anillo perimetral verde oscuro, así mismo escribo y camino con un ademán cansino y algo desgarbado, medio curvado de columna y algo desviado de mentón, qué caray, total, es lo que hay, con grandezas y miserias habemos quienes damos la cara con nuestros pensamientos, y ora sí y ora no acertamos en algunas conjunciones y sintaxis (como John Lennon diría en el mismo sentido y en distinto cauce). Todo por acá es obra o experimento, y de nada o de más, hacemos de la vista la manera y prestancia de la esencia propia del que se quisiera pertenecer, como es del horizonte la brisa y de la costa la rompiente.
Un abrazo a todos, y pueda ser que infinitamente se me sigan ocurriendo algunas barbaridades, propias del desconcierto y la pericia, que sean dignas de presentarse y capaces de establecer camino interesante.
Lean no más, pero con una especie de apertura indefinida, para dejarse sorprender por quienes se atraviesan al camino, como apuesta pertinente de vida y libertad.
Caminaba hoy por las calles desabridas de Rancagua, y por momentos sentía que caía el telón de la espacialidad y los colores, para sorprenderse finalmente en una especie de danza pertinente de espacio insostenible y luminosidad fugaz; soñaba con la manifestación de la verdad como aparecimiento a la vuelta de la esquina, así como si nada, para seguir en marcha permanente. Pero no, pues lamentablemente Borges tenía razón, y la revelación, en vida, nunca termina por concretarse.

Sin perjuicio de todo y a cambio de nada, con la Libertad como apuesta, a toda prueba y desafío, les saluda atentamente, Sergio Eduardo Meza Concha, escritor por condición y arquitecto por elección, agradecido sin dudas de las visitas, en incremento pausado pero consistente.

La Función Implacable, el Atributo Trascendente y Mondrian, el Poeta de la Sinécdoque

[De mi antigua bitácora. Fecha original de Publicación 15 de Mayo de 2006]

La manifestación del atributo trascendente de algo luchará por protagonizar el acontecimiento de la existencia por sobre la función que lo sustenta, salvo eventos escasos en la historia, capaces de insinuar sinécdoque.
(“Sinécdoque”: Figura retórica que consiste en tomar una parte por el todo, o el todo por una parte, o la materia de una cosa por la cosa misma)


Es la función el aparente rumbo de las cosas que se suceden en acontecimiento en el mundo. A tal punto pasa esto, que suele presentarse como el fundamento del actuar de los hombres, a trasmano de la plenitud integral (¿hay alguna plenitud que no lo sea?) poseedora de atributos que van mucho más allá del sistema constructivo (físico o intangible) capaz de concretar obras arquitectónicamente eficientes y eficaces (cuando hablo de arquitectura, no lo hago solamente desde el punto de vista habitable de los edificios, pues inclusive un discurso puede tener una arquitectura impecable, así como no solo los textos son legibles).
Pero bueno; … se da entre los hombres un requerimiento pertinaz de referirse solo a la intrínseca constitución de las cosas, en sí, para juzgarlas, refutando todo atributo subjetivo…
…Y seré franco, es fácil anteponer argumento delineado de un modo aceptable ante estas cosas, pero es simplemente el hecho de que estos seres que sirven a la función, eligen a sus esposas, decoran sus casas, diseñan sus jardines, eligen sus barrios y se visten de acuerdo a asuntos mucho más allá de la función, el que constituye la contradicción de sus dichos, aceptando que una trinchera puede ser bella y dejar más atributos en el campo de Batalla que el solo asunto de la función de atrincherar, pero es absurdo en determinadas situaciones dar lucha por concretar cualidades que no son atingentes a la convergente manera de desempeñar el uso que la función de las cosas confiere (puede ser esta trinchera del ejemplo un excelente lugar de contemplación del vasto océano a trasmano, pero no viene al caso, dada la urgente e inminente acometida enemiga). Recordemos la Película El Puente Sobre el Río Kwai, donde un oficial inglés comienza a atribuir cosas al puente que no eran pertinentes, salvo para los siglos venideros, que no sabrán de contiendas como las que él protagonizaba desde su prisión singularmente colaboradora (se ambienta el Filme en la segunda guerra mundial). Enajenado el oficial inglés prisionero a cargo de sus hombres reclusos, inicia un viaje engañoso hacia su propia trascendencia a través de los siglos, por medio de “su” puente de beneficio Japonés, que lo llevará a distraer traidoramente su camino y su propio rol.

El artista querrá ver su obra pontificante materializada, y el ingeniero querrá que simplemente el puente funcione, y este antagonismo de requerir por una parte que el atributo trascendente persista por encima de la función que lo sustenta, seguirá presente por los siglos de los siglos, aceptándose que hay límites de traición al principio de la acción que no deben ser transgredidos.

Será por lo anterior un problema sin mucha solución este hasta que la historia vaya dando cabida a épocas capaces de amalgamar la poesía de las obras con su ensimismado proceso constructivo.

Recuerdo a la época más triunfal de la modernidad de post guerra, cuando el esplendor de la arquitectura y de otras artes, estaba en la esplendorosa manifestación de su elegante función, así como elevada al altar de la contemplación estética… Imagino a los hombres autores en el momento de la inauguración de la obra, abrazado a los ingenieros y a los trabajadores, cohesionados por un mismo fin. No obstante aquello, la humanidad se agotó de ello y rebuscó la moldura, el pórtico abarrocado y la pintura desatada desde sus caos diversos, para dejar a Mondrian atrapado en los museos, cuando ya las servilletas y el papel mural acataron el ordenamiento de sus cuadros, para reflejar la mansedumbre de ciudades cuadradas y ortogonales, no obstante el Boogie Boogie de la Victoria se permitiera ser transversalmente obcecado en su perpendicularidad aparentemente desvencijada.
Piet Mondrian poetizó la pintura de uno de los modos más potentes que soy capaz de percibir. Recogió la disposición ordenadora y la pintó para hacer de ella patrón de contemplación, elevándola a atributo trascendente, evocando en su trama a las ciudades, al llamado de la humanidad de persistir en la recta, por sobre un mundo curvilíneo y cimbreante. Como Tàpies, que hizo arte del raspón y el accidente, al recortar la Belleza del patrón de conducta humano desde la desenvuelta acción del hombre en su mundo, que lucha por habitar torpemente y a tumbos por sobre las cosas, en las que deja su impronta. Y Neruda recoge también aquello, al cantar a la manilla desgastada y la roca derruida por el agua milenaria y turgente. Pero cuan diferentes en la apariencia son los tres, cuando el primero eleva el patrón, el segundo lo presenta como la huella del paso del hombre y el tercero se vuelve al mundo para verlo aletargado en su paso por el ser cósmico, de tanto deshacerse y conformarse en las fuerzas plenas y valiosas del universo cuántico y particular.

¡Qué increíble es aquello que habla de lo mismo y profundamente surge como diverso en su apariencia!...

…En verdad que las apariencias engañan; pero engañan hasta el punto donde subjetivamente se flecta la realidad, para desvelar sus similitudes

El Arte

[De mi antigua bitácora. Fecha original de Publicación 20 de Marzo de 2006]

Se ha consolidado como el oficio paralelo que no se relaciona directamente con la vida de la subsistencia, pues el arte no subsiste sino plenamente, dejando de ser la subsistencia que el mismo arte consigna y revela, ya que desde él damos una suerte de expulsión constructiva y disciplinada de nuestras sensaciones o percepciones, al punto que va por ahí el artista, o el que de arte se nutre, buscando donde se encuentra, logrando hallarlo, afortunada o desafortunadamente, en más campos que su propia área de juego, siendo inclusive el mundo de la subsistencia, lineal y convergente a sus fines directos y carentes de complejidad, un lugar de hallazgos para el mundo del arte, el cual va mudando de patrones, pues la Belleza no es absoluta sino subjetiva, y depende de los sujetos, uno a uno y caso a caso. Y así como la agresividad puede quedar residualmente alojada en los seres vivos, como en las pilas de energía en las que sobra un poco de la misma pero es tan leve que no sirve para nada salvo para importunar, así la tendencia a la contemplación estética puede sobrar y estar de más en las personas, y puede querer realizarse cuando no es su momento ni su ocasión, como cuando en una guerra se intenta diseñar una trinchera de acuerdo a la capacidad de los soldados de contemplar desde esta las estrellas de noche y lograr así hacerlos algo más felices, descuidando la premura y su fin último que no es sino protegerlos de la acometida enemiga.
Así el arte debe ser oportuno e irrenunciable, pues cuando se da el momento caso a caso, es un derecho de cada quien, desde su libertad y sin importunar la de los demás, el realizarse en la contemplación del arte, en cualquiera de sus formas, ya que de él alimenta su espíritu en pos de la construcción del alma plena, que sea capaz de albergar la multiplicidad de sentimientos que necesita llevar consigo, para conducir de modo efectivo el carro tirado por los caballos de todos su impulsos, deseos, instintos y convencimientos.
No olvidemos entonces que la aproximación al arte es constructiva y socialmente ineludible, teniendo a la luz que la Belleza en los demás seres vivos cumple su rol encadenante, ya que de plenitud la cola del pavo real se muestra, y de ella que es hermosa, leen las hembras la salud y la aptitud de quien solicita y requiere descendencia. Y así mismo, las abejas son cazadas por la celada de la hermosura llamativa para converger a libar ahí donde sus percepciones las conducen, y desencadenan la evolución de la estética funcional de las flores.
Los hombres, por su parte, ven en la Belleza de la mujer la coincidencia, como no, de sus atributos de apareamiento, incluyendo la forma de su cerebro y la caída de su pelo brilloso, que debe ser apto y no reducido el primero, ni tan grande como para acusar enfermedad, y la cadera se cimbra para dar lectura, y los pechos se empinan para insinuar pastura, de manera tal que sean un fárrago de lecturas ininteligibles pero certeras las que el hombre detecte y viceversa, para que sean los más aptos los escogidos, y así evitar la caída del Gen y de la vida.
Pero el arte por el arte no necesariamente es así de preciso, ya que El Grito de Munch es tenebroso y agobiante pero es asertivo en su plástica en pos de comunicar la angustia no solo del cuadro sino del mundo, y así vemos que es la realidad o sus anhelos los que también son del arte presa, para que la complejidad del hombre sea representada y conocida. No obstante no es pertinente definirlo como aquello que es más que función vital, pues no es más que los hombres y a la par de ellos va. Entonces hasta la más insoportable obra de arte será necesaria para que los hombres sepan de sus recovecos y conozcan el mundo por medio de los testimonios abstractos del ser y de sus padecimientos. Importante labor será mostrar el arte a quienes se inician en la vida, para que de él aprendan la lectura sin voz pero penetrante de la poesía reveladora del caos y la fortuna, sobre la cual construir del mejor modo posible sus vidas.
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