viernes, 21 de octubre de 2005

El Acorazado Potemkin

Sergei Eisenstein; Director [1925]

Entre las sombras tamizadas de los ojos crueles del mando, se fragua una disputa mezcla de humillación y resentimiento, sumado a una vergüenza que se expande como un globo henchido con el vaho de la pobreza. Finalmente una escaramuza triste se vuelve hacia los fusiles oficiales, que dudan y caen hacia el acero de la cubierta, mientras los tenientes y el clérigo escapan hacia los pliegues de su propia cobardía, hasta el punto en que el cabecilla cae muerto al agua por culpa de una bala predecible. Anochece en el puerto en un manto oscuro de siluetas marineras, recortadas por grúas y velas de buques melancólicos. Odessa se vuelve al duelo del marinero baleado, desde el cual se detona una furibunda algarabía, la que sobre el manto inclinado de una escalera extensa, desarrolla la coreografía de su propia muerte, en oleajes de pánico y balaceras, sobre las cuales desfilan las botas del Zar, como bayonetas de soldadesca matarife, descendiendo hacia la orilla de una costa replegada. Un cochecito huérfano, a destiempo, cae escaleras abajo, en la diagonal del abandono y la sangre negra del filme, mientras las manos vivas se mecen entre los ademanes de la agonía. El acorazado Potemkin desgrana entonces sus obuses sobre palacios y columnas. Se pone de pie un león frío y pedregoso, caen las molduras, se derrumban las murallas, y se alza una esperanza escénica, que estalla en gritos y saludos desde y hacia la costa. Y así se nutre el borde de la ciudad puerto en una argamasa de venganza y justicia como la espuma de oleajes de un inicio algo romántico.


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jueves, 20 de octubre de 2005

Tim Burton; El Cadaver de la Novia

[2005] Reconocible desde lejos, su imaginario es el verdadero protagonista de sus películas, aparte de los personajes que estas propuestas vivientes encarnan...

Es tan persistente su búsqueda nostálgica basada en los cuentos que conoció o que quiso haber conocido, vertidos en su obra cinematográfica de la que podría ufanarse (no hablemos de esa amorfa revisión del Planeta de los Simios), que se podría decir que es un solo discurso unívoco el que canta a un desarrollo de personajes que podríamos sintetizar como esperpénticos.

Genial para ser elocuente en su hilo maestro, parece no terminar con su etapa de rebanador de una estética reminiscente que bebe de fuentes tan dispares como el peor cine, y los más desagradables seres provenientes de imaginarios infantiles y propios de las historias de terror decimonónicas.

Sin conocer su nueva película percibo que seguiremos presenciando el largo espectáculo del desfile de personajes, así como en continuidad con "El Extraño Mundo de Jack", entre otros referentes.

Incansable en su propuesta no claudica, y para mejor persiste en su apuesta esporádica de la animación cuadro a cuadro, en seres modelados de plastililna, llenos de texturas "sucias", aún imposibles de realizar inclusive por el mejor modelador 3D,

Veamos qué se trae entonces...


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miércoles, 19 de octubre de 2005

Aparente Sentido Poético Intrínseco de la Cotidianeidad e Inclusive de las Peores Tribulaciones

[1
A simples palabras, la existencia de los hombres como especie se debate en un permanente “deber hacer” que los aleja a todos y cada uno de lo que sueñan realizar.
]...



...Y se me hace entendible esto, pues hablo permanentemente que el sentido poético de las cosas se la juega inclusive en trazar a contrapunto la dirección hacia donde señala, de manera tal de ser “por sobre” sus componentes.

2
Luego, es aceptable pensar que la poesía de la vida, la que todos buscan en la cotidianeidad inclusive, esto es, la búsqueda de sentido de lo que se hace, galopa a contrapelo inclusive de la existencia que a cada uno le ha tocado vivir, y por sobre los hechos, el sentido debe campear. No teniendo razón cada uno en justificar la falta de poesía ( o de sentido si se quiere) en sus vidas.

3
Claro, es fácil decirlo, pero si vives una vida de torturas por las razones que sean, dirás que no se le puede exigir a alguien que, más encima del dolor que siente, le encuentre sentido poético a sus sufrimientos torturantes.

4
Pienso en Borges en el cuento “La Escritura del Dios”, donde nos introduce en una vida que termina siendo iluminada por la comprensión de Dios en el ritmo y cadencia y ordenamiento de las rayas del tigre que lo va a, literalmente, carnear; entonces siente el protagonista del cuento que tuvo sentido su vida hasta donde llegó, por las razones que fueren, si así llegó a ver al absoluto de la existencia (para no ser majadero con el nombre de la divinidad que a muchos irrita) en la escritura del dios establecida constructivamente por la disposición coherente de las manchas lineales del felino aludido.

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Pero se me ocurre pensar que con este tipo de conclusiones puede salir algún canalla, con que le puede hacer el mal que se quiera a sus semejantes, por cuanto son ellos los llamados a verle sentido al mundo no obstante ser sumergidos en aceite hirviendo.

6
Sin duda que no me refería a este tipo de pensamiento, cuando hablo del deber de poetizar los propios hechos, pues el deber de poetizar la propia existencia es un hecho de soledad absoluta ante la condición de criatura, donde nadie puede intentar marcar pauta y razón o establecer la justificación de los propios actos en la búsqueda de sentido de los demás.

7
No olvidemos que la visión de la recta que apunta al destino por sobre el caos, es un hecho que establece y determina la plena libertad de quien contempla subjetivamente el mundo, o sea, como un sujeto más que como un objeto.

8
La vida es poética en esta manera de ver las cosas, por cuanto pide de atravesar las cosas con la propia visión sea cual fuere el hecho en cuestión.

La vida, por ser subjetiva es poética entonces.

Y así podemos decir que la poesía que se busca subjetivamente la propia revelación, es la conducente a la sensación de libertad individual.

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Doctor Zhivago, desde el vagón en movimiento que lo llevaba a Siberia, por una ventana insignificante y enrejada, contemplaba la luna, a la vez que el Director del filme establecía una relación de esta intensión de mirar pleno, con el esbozo de una sonrisa del actor con la vista hacia arriba e iluminada, junto a unos acordes ya familiares a esa altura de la película, relacionados con la sensación de que el contexto que se ve y se escucha en la pantalla, es especialmente importante y grato.

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Decía el filme, pienso, que Dr. Zhivago era pleno contemplando el brillo de la luna a través de la ventana insignificante del vagón-celda que lo llevaba a su destino, esto es, que era feliz a pesar de todos los hechos que lo rodeaban, al menos por un instante, … de soledad ante sus propios sentidos, revelados desde una capacidad de contemplación plena desde el punto de vista estético.

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Tengamos en cuenta que se establece una suerte de “lectura” de la escena por cuanto la luna se transforma en un signo o símbolo u objeto significante (signo implica significado; se entiende; signo implica señal) de destino contemplativo que no necesariamente es compartido por todo el mundo;

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Pero todos entienden el sentido de la escena, magistralmente editada y ensamblada, por cuanto pueden leer de esa luna lo que esa luna quiere significar no obstante la diversidad de hechos que puede traerle a cada uno por separado. Y tenemos una redundancia interesante pues por medio de una edición adecuada junto al ensamble que se hace con los acordes ya mencionados, se establece una dirección de evidencia de lo que se quiere mostrar TAN acertada que pensamos en la poesía del filme en ese instante, que por lo demás quiere ser presentado como un instante poético.

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Querer transmitir la poesía de un instante de otro ser humano en soledad con su alma por medio de un acierto poético cinematográfico, nos lleva a otro nivel de la conversación, que prefiero posponer en su fondo para otro escrito.


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lunes, 17 de octubre de 2005

Aproximación a la Poética del Amor y de la Vida

[0
El sentido común permite pensar del modo que se expone a continuación, en busca de esa torsión de las palabras, para alcanzar algún tipo de revelación fruto del ordenamiento, ritmo, cadencia, significado o yuxtaposición de las palabras, siempre y cuando no se vuelva intrínseco al discurso en sí el valor poético de lo dicho, o sea, siempre y cuando no alcance su colmo de revelación en su ser en sí. En todo caso es una apuesta, nunca una certeza.]


1
De la contemplación de las cosas vivas animales, de manera sensorial, nos detiene a observación preliminar su autonomía de desplazamiento por sobre su fondo y contexto que son las cosas inanimadas; por ejemplo dos perros peleando. Una suerte de capacidad se distingue por sobre los elementos, por encima de las cosas abandonadas al arbitrio de “lo otro aquello” que no forma parte de su esencia discreta. Entonces, en todo caso, es una suerte de apariencia solamente la independencia de lo vivo en relación con lo que no lo está, pues lo vivo requiere de lo inanimado próximo para su existencia, de tal manera que estos organismos animados se insertan en un contexto de suspensión de sí mismos dentro de un lugar que los sostiene, ya que existen porque lo que requieren para existir se encuentra al alcance de sus esfuerzos por obtenerlo para sí. Tenemos entonces que lo vivo lo está gracias a su lugar de vida, y por ello, la presencia de lo vivo por encima de lo inanimado, es una suerte de espejismo, ya que lo vivo es reflejo de lo inanimado que requiere y que, de echo, se tiene que encontrar a su alcance en el corto, mediano o largo plazo. Ejemplo de corto plazo es el oxígeno para un mamífero. Ejemplo de mediano plazo son algunos insectos que duermen bajo tierra por algunos años hasta que se eliminen las posibilidades de que se establezcan en su espacio depredadores en función de ellos, y así su soledad eco-sistémica es su fortaleza. Ejemplo de largo plazo es el agua para una semilla que puede suspenderse viva inclusive por siglos a la espera de brotar.

2
Del estudio de las diversas formas de vida, se extrae que es diverso el despliegue de recursos que todos y cada una de las especies despliega para sobrevivir, pues es claro que dentro del impulso vital hay prioridades como la ya aludida de mantenerse vivo mientras se cumplen otros impulsos sine qua non. También está el reproducirse.
Desde este punto de vista, llama la atención esta enajenación narcisista que tienen los seres humanos (una especie más dentro del mundo) de pensar que su propio esplendor radica en despegarse de los impulsos más elementales de su existir. Y creen, estos animales, que la contemplación de Dios o la expresión del amor son logros cuya trascendencia radica en que no tienen relación con los impulsos vitales más básicos y elementales.

3
Es de sentido común pensar que el amor maternal radica en un instinto, de toda suerte que el sentimiento de amor, que existe (o al menos supongamos que existe, no obstante ser un asunto absolutamente metafísico, de cuyos aspectos no podemos ocuparnos plenamente como si fuera un fenómeno), podríamos definirlo preliminarmente como una suerte de plenitud de los sentidos, de manera tal de establecer un puente entre la subjetividad sensorial de quien se siente amando y el medio sobre el cual actúan los agentes amatorios sobre el mundo, con una tendencia tan abstracta y sintética como una función matemática incidiendo sobre los conjuntos de números sobre los cuales es aplicada.

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Entonces tenemos que la certeza de amar, en todas sus expresiones y clasificaciones posibles, es un agente de acción sobre el mundo, que debiera provocar los efectos del ser vivo sobre su medio, que le permitan existir y asegurar su existencia en las condiciones que conoce y valoriza en armonía con lugar de vida del cual depende.
Amar, que es la sensación más valorada por los seres humanos, debiera ser concebida como la síntesis de convergencia hacia el mundo de todos los diversos y múltiples instintos humanos. Y así se puede decir que se le encuentra pleno sentido decir que “si yo no tengo amor, nada soy Señor” o “Dios es amor” o “por amor soy feliz y seré toda la vida” o “hagamos el amor” o “hagan el amor, no la guerra” o “Cristo murió en la cruz por el amor que nos profesaba” o “amarás a Dios por sobre todas las cosas”, etc.

5
Me explico…
… Decir “amarás a Dios” tiene sentido racional desde el punto de vista que Dios, por último, si no se cree en él, se le puede identificar con la constatación sensorial o intelectual de que existe el mundo, o a lo menos existe quien piensa al mundo (Cogito ergo sum) y ello es impresionante y te deja con una extraña sensación de desconocer todos los alcances de esto (como lo que dice Borges, el genial Borges, en relación a que el hecho estético se relaciona con una revelación que finalmente no acontece, pero se intuye). Entonces decir Amarás a Dios primero que nada implica decir que tomarás todas las precauciones y cautelas que estén cerca de tu mano, para cuidar que el orden natural de las cosas reine por sobre los intereses particulares de nadie en especial, por cuanto es este orden imperante el que ha dado curso a todo lo que fue, es y será.

6
Otra explicación. Tiene sentido racional el sacrificio del profeta Jesucristo (por favor, que se entienda que doy ejemplos cristianos porque se me hace más fácil desde mi ámbito cultural y personal; esto está en Internet y es leído tanto por Ateos como por creyentes de todo el mundo, y desde todos los credos que existen), tiene sentido, decía, en cuanto arrojo ejemplar hacia su propia muerte en cuanto acción de amor con tal capacidad de síntesis, que es capaz de sentar las bases de todo comportamiento humano futuro, en pos de su propia plenitud como tales y desde tales, dentro de su naturaleza humana que es obra de Dios, o si lo prefieren dicho de otro modo; …que es obra concordante con el orden de las cosas que rige al mundo y al universo.
Dios; nada hay con tantos adjetivos ni nombres, pues Dios es LA presencia de todo en cada cosa, así como el amor es LA convergencia de todos los motivos y causas naturales y espontáneas para que resulte favorablemente la acción de cada quien sobre el resto; actuar con amor es lo mismo que actuar con observancia al mayor beneficio posible de todos y cada una de las cosas y seres del mundo y sus alrededores.

7
Dios es concordancia natural. Dios es natural así como la naturaleza es divina, pero Dios no es la naturaleza en sí, pues ella es el despliegue de las cosas, y Dios es la elocuencia de este despliegue, de permanecer TAN unida cualidad con existencia como la energía con la materia (metafóricamente hablando). Y así Dios es uno, pues uno es el sentido de coherencia, en cuanto la coherencia es por definición la tendencia a la unidad. La máxima coherencia de las cosas es su propia cualidad divina.

8
Espero haber dejado claro que no necesariamente se debe hablar con exaltación reverente acerca de Dios, pues puede resultar contraproducente esta veneración de por sí, cuando el sentido de unidad de todo es perfectamente estudiable y analizable. Existe más de una manera de aproximarse a esta percepción de concordancia de todo. No solamente orando, o desplegando los paradigmas de adoración socialmente aceptados.
Hay vicios en la aproximación a Dios, que se relacionan con el dogmatismo y la intolerancia de las diversas maneras de tratarlo.
En todo caso estoy convencido de que es solamente una convención tratarlo como Otro Superior Personal, siendo esta modalidad inclusive distanciadora de quienes lo ven como función creadora o fuerza natural o energía subyacente de índole abstracta, pero existente mal que mal.
La poética de la vida y del amor entonces, radica en esta capacidad de mostrarse evidente y elocuente por encima de su entorno al cual refleja y enuncia. La vida es inherente al amor por cuanto el amor es la adhesión a los principios activos del existir en concordancia con el orden imperante en la naturaleza, de la cual por supuesto la civilización y sus integrantes no escapan, como no escapa un termitero a la sabana donde podría encontrarse.

9
La poesía de la vida y el amor se relacionan entre sí, por cuanto sin amor no hay vida.

Por amor se logra la convergencia de los instintos en una sola acción natural de integridad animal ante los estímulos y desafíos de la existencia.

Esta poética es el sentido de las cosas vivas que aman.

Amar y vivir es parecido por cuanto para vivir plenamente se debe amar.

Reitero, amar es un manojo de instintos convergentes como función vital.

No prejuiciemos al amor, como aquello que nos deja fuera de sí y nos trastorna en una suerte de estado incoherente que nos hace hacer estupideces plausibles, casi borrachos o narcotizados.

La visión romántica del mundo le ha hecho mucho daño al amor apoderándose de su identidad.

El verdadero amor es múltiple y cambiante en su despliegue.

El amor se adapta a su medio, pues sin adaptabilidad no hay coherencia con el mundo, y sin coherencia en el actuar no hay amor (recursivo el asunto).

El amor es un puro y simple instrumento de la vida; el más necesario, el más común y corriente.

El amor es instintivamente complejo
Pero es instintivo a fin de cuentas

El amor es animal

10
El sentido poético del amor
es el de hacer converger a la realidad
y como tal
enfrentarla
para ser plenamente conciente
del rol presente
ante los desafíos que asumimos
y las respuestas constructivas
que seamos capaces de dar.

Lo anterior
Reitero
no necesariamente
en un ambiente plagado de suspiros
ni cayendo en éxtasis alguno

no vaya a ser cosa
que esto de vestir de oro al sentimiento
sea una estrategia
para administrar
la concesión de identidad del mismo

11
Poéticamente hablando…

…Amar es dar y cuidar la vida.


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miércoles, 12 de octubre de 2005

El Mantra de los Buscadores

Interesante: los blogs irrumpen hace un par de años como una alternativa en incremento a la opinión que la prensa tradicional Online u OffLine hace con respecto a los temas que suelen ser noticia de primera o segunda o tercera fuente. Pero claro, en la medida en que cada quien tenga la posibilidad de expresar sus opiniones en referencia a los temas de su dominio, se esparce la oferta, toda vez que la prensa tradicional cansa, aburre, desgasta con su bien ponderada soberbia de saberse en poder de un “poder poderoso” (redundantemente hablando) y el poder corrompe, y sobre esta virtual tierra fértil de corruptela, surgen estas sutiles voces apagadas por el anonimato, que poco a poco se transforman en el poder de una marabunta que por cantidad se fortalece. Entonces surge la pregunta; …¿en qué momento se reúne esta disgregación de afirmaciones interesantes, para constituir un substrato concentrado y administrable?; fácil, cuando los buscadores tomen el lugar de los dueños de medios de comunicación y establezcan en sus sutiles algoritmos de búsqueda, aquella tendencia leve imperceptible e incontrolable que permita acceder a las mayorías a aquellos lugares de la red capaces de, sumatoriamente, forjar opinión dirigida, la que se puede hacer vector de fuerza sumando clicks, más que sumando movimientos o expresiones de mayorías en plazas públicas. Sutilezas de tendencia de acceso a ciertos lugares o sitios o páginas virtuales, dentro de más de ocho mil millones de posibilidades multiplicados por el número creciente de usuarios. Palabras; ciertas sintaxis entre palabras; preferencias de búsqueda en contraposición a intereses temáticos; pues son las palabras las importantes y su secuencia de tecleado; inclusive los errores de tipeo, no las oraciones ni las frases ni las sentencias. Entonces qué más que representantes de parcialidades semánticas somos nosotros; ya ni siquiera seremos representantes de ideas, sino de partes de ideas.
Especulemos sobre algo que a lo mejor ya es realidad hace mucho rato. Puede existir la manera de establecer mediante la expresión de las palabras de búsqueda, la presentación, ante ojos privilegiados, del gran texto de la tendencia humana día a día, fecha a fecha, momento a momento, temperatura a temperatura, amenaza a amenaza. Sabe alguien, o un grupo de algunos, lo que en resumen vectorial, como suelo decir, quiere, precisa, pide, exige la humanidad conectada. Ya no importa espiar a determinados especímenes. Solo importa establecer la continuidad de enunciados humanos con todas las coordenadas ambientales e introspectivas posibles.
Esos ojos interesados pagarían (o pagan) a trastienda el precio que esta oración continua cuesta, pues se transforma a cada momento y arroja estadísticas inconmensurable y perpetuas. Todo en permanente cambio; pero hablamos de un cambio atrapable por la síntesis de la tendencia final. Lunes; el género humano busca tal o cual cosa, lo que se desagrega en regiones y momentos y climas y catástrofes, y mil coordenadas distintas. Solo basta tener al más obsceno de los procesadores o al ejército de procesadores interactuando cual danza ceremonial. Nada imposible. Nada pero nada imposible. La tendencia humana se expresa momento a momento y cual aminorador de ruidos se la puede controlar aplicando aquí y allá las “contraondas” que detengan la tendencia.
Por ignorancia o por accesibilidad estamos donde mismo, pero más sutilmente.


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martes, 11 de octubre de 2005

Memoria Explicativa de un Experimento de Escritura Sometido a Análisis

(post en edición)

Acerca de cómo se pueden enlazar las palabras sin intensión aparente, en virtud de la práctica productiva literaria.



[este texto ha demorado prácticamente tres días en elaborarse, con sucesivas y permanentes correcciones, por lo que se debe tener en cuenta que no fluyó, como sí lo hizo el objeto de análisis que se presenta en esta memoria; o sea, como algo nada de cuidado desde puntos de vistas éticos ni morales, ni desde los principios, ni desde las intencionalidades de mejorar el mundo ni nada así; esta memoria tiene una vocación docente implícita o explícitamente, no necesariamente poética, pero si algo coloquial, para quienes deseen adentrarse en algunos secretillos de la creación poética como habemos muchos que la entendemos. Los menos en todo caso. Este texto será poco leído, lo sé, pues no es corto, son como seis páginas, y hay pocos que se interesan en estas cosas, ya que hay asuntos bastante más divertidos, como encumbrar un cometa con el viento de primavera, o recorrer internet conociendo los avances de la ciencia y la tecnología o ver páginas "sugerentes" (vaya que si es divertido eso) o jugar con los hijos para que en el futuro no nos condenen por haber sido descuidados con ellos. Todo lo anterior es más urgente y entretenido en términos estadísticos sociales; más, mucho más que intentar, solo intentar desentrañar los misterios del rumbo subjetivo de las cosas, que en todo caso ilumina desde los besos más apasionados hasta las ecuaciones más exactas encontradas por los hombres, de un modo similar a como el número de oro, habitante del pentagrama estrellado, subyace en el mundo y las cosas que existen. En fin, pero ahí vamos. No les prometo nada, no vaya a ser cosa que terminemos peor de lo que comenzamos. En todo caso si no tienen muchas ganas de leer, salten hasta el número 6 (textual: “6.- ¡Bien! Llegó el momento…”).
Deséenme suerte]

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1.- EN PROSA Y EN CONTINUIDAD SE ENSAMBLA (de la nada; inventivamente, por decirlo de algún modo) UNA SINTAXIS CONTINUA DE UNA AFIRMACIÓN CON OTRA, CONTENIENDO CADA UNA DE LAS UNIDADES UNA ABSTRACTA COHERENCIA DE LO QUE DICE EXPLÍCITAMENTE O HACIA LO QUE APUNTA A DECIR DE UN MODO IMPLÍCITO, CASI INSTINTIVAMENTE:

En Prosa

“Fallecen todas las cosas del mundo salvo la esperanza de dejar de ser una suerte de consuelo extraño desde una cimbreante destreza plena ante la cual nada puede separase salvo por la extrañeza de algunos desesperados guardias de la desdicha jamás despegada de las almas desterradas de todo espíritu macerado ante la sola posibilidad de dudar por la cercanía de puertas simbólicas de verdad dotadas de todas las caras de las amenazas soterradas sin pasión y sin certeza desde un aire pleno de arrobadas salidas sin talante de revelación ni profunda ni superficialmente desplegada cual ave de cristal amurallada en sus dotes de distante amenaza sin consuelo.”

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2.- EN VERSO Y ESTROFA SE EDITAN TEXTUALMENTE LAS UNIDADES DE COHERENCIA, PARA HACER EVIDENTE LA SEPARACIÓN DE CADA UNA, Y ASÍ DAR CADENCIA A LA LECTURA, LO QUE SE PIENSA, FACILITARÍA LA CAPTACIÓN DEL SENTIDO QUE PODRÍA TENER.

En Verso

“Fallecen
todas las cosas del mundo
salvo
la esperanza
de dejar de ser una suerte
de consuelo extraño
desde una cimbreante destreza
plena [fin de la unidad 1]

Ante la cual nada
puede separase
salvo por la extrañeza
de algunos
desesperados guardias de la desdicha [fin de la unidad 2]

Jamás despegada de las almas [fin de la unidad 3]

Desterradas de todo espíritu macerado
ante la sola posibilidad
de dudar
por la cercanía de puertas simbólicas [fin de la unidad 4]

De verdad dotadas
de todas las caras
de las amenazas soterradas
sin pasión y sin certeza
desde un aire pleno [fin de la unidad 5]

De arrobadas salidas sin talante de revelación
ni profunda ni superficialmente desplegada [fin de la unidad 6]

Cual ave de cristal amurallada
en sus dotes
de distante [fin de la unidad 7]

Amenaza [fin de la unidad 8]

Sin consuelo.” [fin de la unidad 9]


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3.- SE CONCLUYE UN SENTIDO APARENTE DE LAS UNIDADES ALUDIDAS POR SEPARADO

(Se advierte que el escrito anterior es prácticamente fortuito, experimental, automático, malabarístico; no existió móvil alguno para hacerlo, ni sentimientos plenos, ni lágrimas que escurrían por las mejillas, ni tremenda emoción, ni menos se vinieron a la mente recuerdos de momentos plenos ni felices ni absolutos, ni se sentía un compromiso moral con la humanidad al escribirlos ni nada de nada, salvo las ganas puras de expresar un escrito más, porque sí pero que se encontrara aparentemente bien ensamblado; por último se puede pensar que se escribió para tomarle el pelo al lector. Un contraejemplo a esto es, guardando el debido respeto a la inmensa distancia y calidad, “Pasión, Pasión y Muerte” de Vicente Huidobro, donde, a contrapelo de su compulsiva tendencia a valorar la poesía desde su creacionista posición, de crear por el simple hecho de producir imágenes nuevas, el maestro Huidobro por encima de sus destrezas un tanto desbocadas, logra amarrar sus imágenes creadas, que vierte en el poema, para expresar un monólogo ante el profeta Jesucristo, a contrapunto de un amor dantesco por su ideal de mujer.

En este poema, que puede ser leído en este mismo blog pinchando aquí, se hace carne la convergencia de todo recurso de creación de imágenes para hacer elocuente el estado de quien cuenta e implora sus pensamientos; e inclusive pone aprueba al profeta (… “si es que acaso eres Dios” le dice). Todo para poner su amor a la altura o al calibre de aquel, desde cuyos ojos brota la oscuridad, en su calvario, en un contexto “esencialmente pagano”. Digamos que el monólogo ante el profeta es un recurso de representación del amor que siente por una mujer.

Valga la aclaración que no necesariamente es poético este poema de Huidobro porque habla de su amor incondicional (sentimiento este tan manoseado en las canciones populares; “ el amor que siento por ti es como un trigal maduro que cae en la era, mientras la pasión me espera” diría un latero embriagado por un derrame de lenguaje pleno y elevado); es poético el poema, entre otras razones porque sus recursos se vierten y conjugan para lograr el sentido que es la viga maestra del escrito, de la cual en ningún momento se aparta, no obstante tener diversos instantes y puntos de vista. Estamos hablando de un poema bastante largo en extensión.

En este contexto (para mayor claridad), puede existir una poética de la destrucción masiva del mundo, o del medio ambiente, o de las más deleznables perversiones, canalladas, estupideces, sandeces, o de maestrías profesionales específicas, o de cualquier cosa en realidad; un extremo; ser vendedor de seguros de vida por ejemplo, o timador callejero, o en la arquitectura, o en la construcción de casas o la materialización de muros de albañilería, o manejar un taxi, o jugando al yoyó, o al emboque o al monopolio, o podría existir una poética de pincharse un dedo con una espina. Podría existir un poema, escrito, que alude, de diversas maneras (por ejemplo hablando de las características de las piezas de un mecanismo de un reloj de cuerda) a la aventura de escalar un monte amurallado, con todo lo que ello implica de programación previa, de la estrategia de ascenso, de las elecciones de rutas, del equipamiento, de la mística, del espíritu de grupo, de los logros posteriores de cada expedicionario, etc. La cosa está en que el invento que establece una relación verosímil sea elocuente y prácticamente obvia. Hablamos de la plenitud de un campo virtualmente delineado, de manera tal de sentir que, después de leer el poema y entender, se sienta la capacidad de explayarse en relación al tema, a partir de la detonación repentina de profunda comprensión. Puedo alegorizar todo y hacer que el universo entero sea “un sujeto empleado fiscal bastante patético y poca cosa, arrastrado y lamebotas” y lograr que a través de describirlo, surja como un rayo la visión de inconmensurable (hasta aquí, por la ciencia) tamaño y capacidad expansiva del espacio-tiempo contenedor de energía expresada en todas su velocidades y entrabamientos materiales.

Sí. La invención que marca el camino por sobre el recurso utilizado debe ser elocuente. Algo así como un trazo recto por sobre el aparente caos de piedras de un paisaje agreste; pero virtual. La invención que hace evidente el sentido de un poema o de una creación poética es virtual; muy virtual, algo así como que se delinea, en un paisaje curvo, un cubo por la superposición de esferas y elementos sin esquinas (metaforizando al intentar explicar).

Virtualidad por sobre la materia prima; un toro a partir de un sillín y de un manubrio de bicicleta viejos y tirados por ahí, volviendo a metaforizar para ser lo más claro posible.

La coherencia de “Pasión, Pasión y Muerte”, en este contexto, es magistral. Tan magistral como la aludida escultura de Picasso.

Y hay algo más que me inquieta y creo que no lo abordaré en profundidad en esta Memoria, pero no lo puedo dejar pasar. Pasa que, completamente al revés, por ejemplo en el caso de René Descartes (filósofo, matemático;1596 – 1650, recuerden todo eso de las coordenadas cartesianas y etc. En todo caso haciendo link aquí acceden a Wikipedia para saber más acerca de este autor) en los primeros párrafos de su Discurso del Método, obra filosófica trascendental, se puede caer en el más explícito y evidente de los lenguajes para hablar de algo, y así llamar a las cosas por su nombre, y de tan transparente que se es, lograr la plenitud poética al enlazar, dejando atrás toda virtualidad, el significado con el sentido que se quiere dar. Cito a Descartes:…

…”El buen sentido es la cosa mejor repartida del mundo, puesto que cada uno piensa estar tan bien provisto de él que, incluso aquellos que son más difíciles de contentar en otra cosa cualquiera, no acostumbran a desear más del que tienen. En lo cual no es verosímil que todos ellos se equivoquen; antes bien, eso testifica que la potencia de bien juzgar y de distinguir lo verdadero de lo falso, que es lo que propiamente se llama buen sentido o razón, es, por naturaleza, igual en todos los hombres; y, por tanto, que la diversidad de nuestras opiniones no procede del hecho de que unos sean más razonables que otros, sino tan solo del hecho de que conducimos nuestros pensamientos por vías diversas y no consideramos las mismas cosas.”

Bueno, debo permitirme, de un modo reverente (mal que mal es este mi Blog), una relación directa de este texto magistral por su transparencia, con una estrofa de mí Poema Final, cuando digo como un anhelo: …

“lograr una hipersensibilidad
capaz de hacerme sentir
los más simultáneos sentimientos”

Esta estrofa es hija directa de las palabras de Descartes, mi principal maestro literario, y así lo sentí cuando en 1988 las escribía una noche, tirado sobre mi cama hastiado de unos problemas bastante poco trascendentales en todo caso, pero que me tenían hasta más arriba de la tusa, por cuanto siento que dije lo que quería decir exactamente, usando exactamente las palabras indicadas y acertando plenamente en el sentido hacia donde quería apuntar, y pensando en el Discurso del Método precisamente como referente estético.

Entonces, continuando, se me presenta una suerte de contradicción en esto a lo que me refería anteriormente, cuando explicaba lo virtual que se encontraba el sentido poético de las cosas, pasando por encima de elementos dispares, cuando tomo al filósofo anterior y lo cito a modo de ejemplo de suscitación poética por lo prístino del lenguaje, por lo exacto, por lo asertivo y por lo claro, en virtud de lo anterior, que está el sentido hacia donde apunta; León Tolstoi es un poco así también en su libro Esclavitud Moderna; sientes al leerlo que las palabras entran retobadas al cerebro sin proceso, por cuanto ya está hecho el trabajo de entendimiento en la propia esencia del texto; algo así como “SIGNIFICADO HECHO SENTIDO”, luego, convengamos en que la cosa es que el rumbo de la flecha se note, virtual o no, y que claramente se aprecie que va directo al blanco, que podría ser una metáfora más clara acerca de esa intensión poética de calar no hondo pero sí hasta la médula, que en algún caso podría ser una médula superficial; ejemplo, …la poética de una Miss Universo refiriéndose a “la paz en el mundo y deseando que los hombres se amen como hermanos y no haya más guerras ni hambre para que los niños sean más felices y seamos mejores personas ante Dios nuestro padre omnipotente ante el cual me arrodillo y me declaro su sierva”, cosa que repiten como un slogan, aprendido de memoria. En fin, entonces dejando clara esa cosa de la tremenda superficialidad de las palabras que dicen estas pobres niñitas, matando con adjetivos letales (“el adjetivo, cuando no da vida, mata” diría Huidobro), se estaría siendo el poeta de lo baladí, o de los adjetivos muertos, como Andy Warhol desde algún punto de vista, y con eso queda claro todo, llegando a los extremos mayores donde también puede campear la poesía. O sea, ella campea hasta en sus más inversas intensiones).

Pero vamos al análisis en sí del texto que nos ocupa (después les cuento para qué hago todo esto, a contrapelo de todo lo dicho anteriormente; …se advierte que es un esfuerzo grande de intentar encontrar sentido a lo dicho, con todo lo considerado anteriormente. Es un experimento)…

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HERMENÉUTICA DEL TEXTO FORTUITO

[unidad 1] [Síntesis de la estrofa: mundo perecedero no, alma esperanzada sí]

Se afirma una generalidad de final absoluto de todo, excepto un sentimiento de abandono favorable en relación a la capacidad de dar consuelo desde capacidades personales plenas. De alguna manera se entiende que se separa el mundo como entorno a lo que realmente interesa, que es una condición personal del autor. Entonces tenemos un sentido de tamiz al separar el mundo del interior de quien se expresa (hasta aquí es verosímil entrar a hacer hermenéutica de lo expresado, sin caer en imaginaciones excesivas).

[unidad 2] [Síntesis: mundo interior infranqueable atacado por malos ademanes]

Se establece que nada, de lo interior de quien escribe, se puede desvincular salvo por la expresión explícita o implícita de quienes se dedican a cautelar un sentimiento de mal estar emocional

[unidad 3] [Síntesis de la estrofa: la extrañeza mora en cada alma]

Énfasis acerca de la extrañeza que es persistente

[unidad 4] [Síntesis de la estrofa: énfasis acerca de las dudas]

Todas las cosas del mundo se encuentran desterradas de cualquier espíritu macerado (entendamos por esto a espíritus avejentados y penetrados por cierto elemento metafísico detonador de deterioro) ya incapaces de permanecer seguras ante desafíos cifrados, por decirlo de algún modo

[unidad 5] [Síntesis de la estrofa: el mundo es amenazante y engañoso]

Todas las cosas están dotadas de una suerte de caparazón de amenazas ocultas que poseen la característica de no tener pasión ni asertividad no obstante encontrarse en un contexto favorable

[unidad 6] [Síntesis de la estrofa: posibilidad de abordar asuntos poco trascendentales]

Se agrega una condición de exceso en la expresión de una conducta de evasión carente de los signos o gestos propios de la capacidad de señalar hechos o acontecimientos, inherente a los misterios de la existencia o de hechos cualesquiera, no necesariamente trascendentales

[unidad 7, 8, 9] [Síntesis de la estrofa: el ser humano es su propia trampa de dudas en las cuales se siente encerrado]

Se culmina el escrito con un intento de comparar el discurso con una metáfora de un ser vivo delicado y encerrado dotado de una capacidad de ser riesgo sin dar esperanza de algún tipo de compensación espiritual. Se separa entres estrofas 7, 8, 9 por rematar con un ritmo definitivo.


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4.- Obtenido el sentido de cada parte se concluye la sintaxis virtual entre todas las unidades y se establece un sentido general del, digámoslo así, “poema”, de un modo similar a cómo se interactúa en espacios vectoriales, donde, por ejemplo, la convergencia de dos vectores de sentido opuesto pero igual intensidad, como extremo, si se enfrentan en un eje colineal, se anulan. Pero puede que este extremo no sea el caso y que todo sea complementario…

[unidad 1]
[Síntesis: mundo perecedero no, alma esperanzada sí]

[unidad 2]
[Síntesis: mundo interior infranqueable atacado por malos ademanes]

[unidad 3]
[Síntesis: la extrañeza mora en cada alma]

[unidad 4]
[Síntesis: énfasis acerca de las dudas]

[unidad 5]
[Síntesis: el mundo es amenazante y engañoso]

[unidad 6]
[Síntesis: posibilidad de abordar asuntos poco trascendentales]

[unidad 7, 8, 9]
[Síntesis: el ser humano es su propia trampa de dudas en las cuales se siente encerrado]

[unidades 1 a la 9]
[Síntesis de síntesis: amenazas del mundo y dudas del hombre como las dos vías del desequilibrio]


[Interpretación de Síntesis de Síntesis en un aforismo: El mundo de cada hombre es su propio espejo]


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5.- Nota: No deja de ser interesante todo esto. Imagínense, de un texto escrito automáticamente, construido con un orden relativamente comprensible e interpretable, se puede establecer un aforismo que parece cifrado pero que en realidad permite vislumbrar la afirmación que entre lo que se habita y el interior hay una suerte de vasos comunicantes que no permiten tener claridad acerca de si las responsabilidades de lo que le ocurre a uno es porque el mundo tuvo responsabilidad o porque en el fondo uno manipuló la interpretación de las externalidades para justificarse (¡!)
…pero tengamos en cuenta que acepto que la gente en general relacione los más elevados sentimientos con lo poético por cuanto desea lo mejor para todos y es sano y esperable que lo más encumbrado de la literatura se toque con lo más decente y moralmente aceptable que se puede esperar de las personas, en relación con este “sentir elevado y sublime del arrobamiento y embriaguez de sentir un amor o piedad o coraje legítimo o tremendo heroísmo” relacionado con una tendencia a cantarle a estas cosas.

Sin tener clara esta cosa de la precisión de la flecha cayendo al blanco de la esencia de las cosas, sean cuales fueren, es esperable pensar que lo elevado se toca con todo lo más logrado de cada adjetivación cualitativa, por decirlo de algún modo.


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6.- ¡Bien! Llegó el momento de contarles para qué todo esto de por una parte intentar definir el asunto poético así como entre paréntesis, en contraposición con el requerimiento de compromiso moral que se le exige como sine qua non, a la vez de analizar en búsqueda de sentido en un texto hecho a contrapelo de todas las intensiones descritas con las cuales estimo se debe asumir la creación poética (si es que no es una redundancia decirlo así; crear y poetizar debieran ser sinónimos, pero esto es otro asunto a lo mejor, o a lo mejor no).

Pues pasa que pareciera que existe, por lo menos en quien escribe esto (o sea yo; Sergio Eduardo Meza Concha, arquitecto chileno de 38 años, dedicado hace más de 20 años a perfeccionarse en esto de la escritura), una suerte de capacidad alcanzada, que no necesita de una conciencia plena para realizarse en una materialización conciente de los textos que se vierten en calidad de Obras Literarias, o por lo menos con esa pretensión.

Pero esto va más allá, pues cualquiera puede hacer este experimento y con una cierta soltura avanzar a través de un texto (que puede terminar gustándoles o no), para lograr una cierta estructura discursiva que arroje, después de un análisis preliminar de índole interpretativa, resultados sorprendentes de expresión literaria, filosófica o semántica, de cualquier otro sector del conocimiento (a lo mejor esto lo saben los sicólogos hace décadas, pero hablo desde la literatura, no desde otras disciplinas).

Por todo lo anterior es que no vale la pena adecuarse a paradigmas preestablecidos de valorización de temas o contextos. No hay prioridades. No hay compromisos con el mundo que obedecer pues lo importante es el traspaso de la personalidad a las obras. Esta es la “verdadera verdad” que se debe obedecer.

Pamplinas sobre los principios literarios y sobre los temas eminentemente promisorios. Por cierto que hay normas, pero estas se deben dar como la longitud de los pasos al caminar, que son fieles a cada caminante caso a caso dadas sus medidas y características.

La verdad de la verdad, acerca de la expresión creativa, es la propia presencia vertida a la obra. Nada más. Ya sea perversa o santa, decente o indecente, blanca o negra, fascista o comunista, etc, etc, etc. Que los moralistas aprisionen con sus oraciones a otros, que esta verdadera libertad es la única de la que disponemos; lo demás son solo deberes.

Libre para SER. Suena fácil. Libre para ser y desde ese ser, expresarlo en obras diferentes al ser mismo pero con el sello y la impronta del individuo. Plena subjetividad.

Piensen en Descartes. ¿Es que acaso le creen que su camino hacia su duda metódica fue tan lineal como nos cuenta?. No le creo. Lo admiro pero no le creo. Su discurso es eso, la vida es otra cosa. No nos engañemos. Libertad, subjetividad, identidad.

Suena bien.

Con lo primero me desligo,

Con lo segundo me escucho,

Con lo tercero me expreso.

Expresión final; instinto de obra; o por último traspaso desde el interior de cada quien del propio ser hacia el mundo; esto no tiene nada de extraño, se hace en el sexo con la eyaculación (no estoy bromeando); después nacen personas-hijas que tiene ademanes y hasta tendencias parecidas al padre de uno u otro modo. Pero estamos entrando en otro tema con esto, pues el asunto de que hasta lo más elevado del hombre obedece a sus instintos básicos, es algo de lo que me ocuparé más adelante en otros escritos.

¡Ya! ; terminé.

Villa del Cobil, Lunes 10 de Octubre de 2005.-

viernes, 7 de octubre de 2005

El Asunto de la Adjetivación Poética

[La poesía reordena las cosas con el fin de dar el sentido deseado de lo que se quiere decir, aunque se hable en sentido inverso, cruzado, transpuesto, a contrapunto, soslayando lo uno con lo otro, en fin.]



El asunto de la adjetivación poética de las cosas y las almas no encuentra hallazgo certero en el mundo de las ciencias naturales ni mucho menos, pero acontecen posibles constataciones personales caso a caso en algunas cosas que pueden irse diciendo o describiendo.
Siempre hay que comenzar diciendo lo mismo en relación al prejuicio que dice relación con el lirismo que nos inunda a veces y que tendemos a relacionar con la esencia poética. El Diccionario de la Real Academia Española describe así a lo lírico

[“1. adj. Perteneciente o relativo a la lira, a la poesía apropiada para el canto o a la lírica.
2. adj. Dicho de una obra literaria: Perteneciente a la lírica.
3. adj. Dicho de un poeta: Que cultiva la poesía lírica.
4. adj. Propio o característico de la poesía lírica, o apto o conveniente para ella. Arrebato, lenguaje, talento lírico
5. adj. Que promueve una honda compenetración con los sentimientos manifestados por el poeta.
6. adj. Que promueve en el ánimo un sentimiento intenso o sutil, análogo al que produce la poesía lírica.
7. adj. Dicho de una obra de teatro: Total o principalmente musical.
8. f. Género literario al cual pertenecen las obras, normalmente en verso, que expresan sentimientos del autor y se proponen suscitar en el oyente o lector sentimientos análogos.
”].

Aludo a la 5ª acepción entonces como la que suele ser llamada a protagonismo absoluto desde los prejuicios, entonces esto de la emoción profunda y arrebatadora está culturalmente relacionado con la poesía en el subconsciente general y relacionamos comúnmente el asunto o carácter poético a todo aquello que nos da pena, alegría, nostalgia, ira etc, pero desde un punto de vista de intensidad plena; caricaturizando; … el poeta, de tanto sufrir se tiende sobre las lápidas del cementerio y llorando saca su pluma y vierte lágrimas de tinta sobre el papel privilegiado. Se supone que la expresión de ese intenso sentir debiera ser poético por cuanto el espíritu que lo detona es el apropiado;… ¡pamplinas! Digo y argumento:

Poesía (primer intento) es un asunto o atributo o cualidad o característica de las cosas u obras que, en virtud de su sintaxis de palabras o elementos logran una revelación de un sentido de las cosas que es comprensible; percibible por quien contempla o lee o entiende o descifra o comprende.

Desde el punto de vista de la literatura, las palabras se conforman PARA revelar algo que es extrínseco de los significados particulares; así como picasso, que logra un toro con un manubrio y un asiento de bicicleta, por decirlo de algún modo. Pero el ejemplo es bueno, pues un par de objetos ciclísticos conforman, pero clara y evidentemente un animal estilizado; se dejan de significar ambas cosas por separado, y en su, digámoslo así, sintaxis conforman una tercera cosa. Y más allá; en el caso del Toro aludido, la gracia es esta condición "vibrante" entre los elementos que ora se muestran y ora se ocultan en su representación de sí mismos como una tercera cosa "lograda"; construida; ensamblada...

...Pueden existir escritos cuyo tema es un paseo de campo por un monte, con algarabía, felicidad y esas cosas, pero en sí pueden estar aludiendo a una modalidad de combate cuerpo a cuerpo en las trincheras, pero metafóricamente, o simbólicamente; …con la intensidad de una dicha plena de un día de paseo por un monte, así, pero con un lente transpuesto puede establecerse una relación inclusive inversa de las cosas.

Hay ejemplos clásicos, como cuando una mujer ( a un hombre), con la cara llena de risa y sus pupilas dilatadas, pasándose la mano por el pelo como lanzándole feromonas le dice “te odio”. Esto, no necesariamente es poético, pero se entiende que la poesía suele irse por estos rumbos de transgredir el contexto aparente de los discursos, de los cuales se apodera. Por eso hablé del Toro de Picasso; porque se apodera de los objetos logrando hacer evidente el sentido de transformar sus partes en "lo otro ajeno y protagónico"

La poesía reordena las cosas con el fin de dar el sentido deseado de lo que se quiere decir, aunque se hable en sentido inverso, cruzado, transpuesto, a contrapunto, soslayando lo uno con lo otro, en fin.


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La Transversalidad de las Cosas

Simples sentidos de orientación físicos y metafísicos nos gobiernan. Aquí va uno, o a lo menos un intento de aproximación, acaso.

[prosa poética]



Como el paisaje que siempre se atraviesa a nuestra vista, así se desplazan las vivencias ante nuestro espíritu incansable, adictos a los cambios de estímulos. Buscaremos incansablemente el absoluto que se expresa, según nuestra capacidad, en rasgos o heridas abiertas de escala variable según sea el alcance del rabillo del alma. Pues enfrentamos las realidades y dejamos pasar sus costados como hacemos con todo patrón al alcance de nuestro dominio, como las palabras que se dejan llevar por los vectores sutiles de quienes las gobiernan, como nosotros mismos, que siempre seremos gobernados y a la vez dirigiremos las líneas rectas sobre las laderas de la conciencia, al unísono de ciertos restos de solitaria inconciencia capaz de dejarnos pasivos de cuando en cuando si repentinamente alguna realidad insoportable nos aqueja sorpresiva o anunciadamente. Buscaremos como locos la dicha y el bienestar dejando de lado los deberes atormentantes y silenciosos. Transversalidad es la palabra que nos deja como navíos al garete. Seremos y fuimos desatinados cascarones de sosiego en un mar bravío de desafíos. Incansablemente rebeldes a destiempo, nosotros los que dejamos pasar el paisaje de nubes blancas, pero nos tragamos elefantes marinos cargados de negación.
Hijos del paisaje pero esclavos del oleaje, con ambos ejes, ya lo dije, transversales. A veces fuimos torpes agentes de la aparición y el resurgimiento, pero en destiempos. Ah! extrañas palabras hijas de su ley diversa, escabullidas por siempre bajo el tapete, pero al servicio de quien humildemente les tire del borde de la falda. Hombres y palabras, como trino y pájaros; unos con el abismo a flor de labios, los otros con el reino de las armonías a flor de cantos sutiles. Cómo somos sino como los pájaros que cantan a sus llamados más esenciales sobre tenues ramas. Nosotros somos así, cantando al interior de los espíritus con nuestras obras más queridas, tras años de templanza buscada y desencontrada, dejamos hijos y edificios arriba de los cerros y los montes, pero buscamos siempre una extraña consagración hija de cada rincón. Consagrados todos en pedestales propios, artistas de todos los oficios y ademanes, capaces de establecer los propios olimpos sagrados, a destiempo del resto, dejados de la mano del talento algunos, nunca les faltará el genio para establecer los propio paradigmas de grandeza, siempre imaginaria, tirando hilos de ariadna infinitos, cruzados con otros trinos y cantos, pero sordos ante los más deslavados y abiertos páramos naturales. Soterrados autistas de obra e imagen, en un canto de contrapuntos casuales. Podemos ir y estar arriba de una brisa tenue por una eternidad de tiempo o espacio. De todo somos capaces con tal de consagrar las propias autoridades. Las escuelas se suman, algunas en la punta de los acantilados, encerradas en sus discursos dogmáticamente violentos. Invitan a quienes creen dignos de sus oídos, pero a contrapelo se burlan de cualquier giro de estilo o dirección. Somos todos una escuela en tránsito de su propio poder de obrar en otros, como si se tratara de encarnarse en las pieles ajenas; de aquellos que despreciamos al punto de querer robarle sus propios rumbos. Y a la vez los otros, que siempre terminamos siendo los mismos, sabemos de esto y dejamos que la melaza picada se entrabe en nuestras articulaciones, de manera tal de hacer de cada gesto una dulzura extraña y añeja. Sentido de atravieso de las cosas ante nuestras retinas de sangre roja como el ocaso, Sentido ese que nos atrapa a conciencia. Soñamos con él como sueña el pez con su propio anzuelo, henchido de la carnada más suculenta. Atravesado sentido de destinación; destinado rumbo pertinaz; Destemplado trazo al vértigo; Cimbreante rama en el borde de la llama; candente entrega al fondo del caldero; eso queremos ser o seremos; pues del triunfo aparente o real nos alimentamos, a la espera de la muerte a consonancia o a contrapelo de la vida; pues morimos cada día un poco y resentidamente resucitamos. Buscadores de espesores somos; ansiosos de la embriaguez del triunfo y del fracaso, a sabiendas de sus engañosas apariencias. Poetas los hombres, poemas las cosas, versos los pasos, aciertos los trazos seguros, y todo en un contexto de avances y atraviesos, pues nos acechan los cruces de coordenadas, para ser complejos, a contrapelo de nuestros fines austeros y precisos.


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miércoles, 5 de octubre de 2005

El Sentimiento de Desasosiego que nos Acompaña

De alguna manera, vivimos en una suerte de límite final de las cosas apostadas hace siglos por el hombre moderno.

[prosa poética]



De una manera instintiva, en un abrir y cerrar de ojos, decidimos dar la vuelta a la Fe que nos vestía de confianza plena, sin más base que nuestra alma solitaria ante los bosques oscuros de la edad media europea, y nos asomamos por entre los árboles que nos ocultaban, para preguntarnos de un modo inaugural alguna cosa esencialmente desvinculada de nuestra vida especialmente estructurada de respuestas automáticas y no necesariamente ciertas, pero llena del germen de esa curiosidad artificial que comenzó como una suerte de plaga de hiedra a inundar toda nuestra existencia por el pasar de los siglos. Recordamos que existían en unos contados lugares una serie de libros virtuales o explícitos, que decidimos conocer, para descubrir que el sentido no apuntaba a terminar de comprender, pues era un mar de incertidumbres el que nos seducía, a modo de canto de sirenas. Y comenzamos a caminar por entre las parciales respuestas desarrolladas de un modo instintivamente lógico, a contrapelo de los errores que nos obligaron a ajusticiar a más de algún adelantado. Sonreímos ante las expresiones de descubrimiento ajenas, pues no es otra cosa que la burla, nuestra arma más poderosa, la que trasmite la desconfianza necesaria con la cual imprimirle a los hombres el paso cancino de los viejos potros del entendimiento, a la par con el lapso de las décadas, sin más consuelo que una que otra herramienta o vestigio de visión, capaz de hacernos sentir que avanzábamos por entre la maleza extraña con una que otra piedra sobre la cual apoyarnos.
Dios se fue transformando para nosotros en una suerte de maleable espejo de sí mismo a cuyo abrigo era posible guardar el poder de quienes necesitaban establecer mandatos oportunamente duraderos, con el fin de lograr asentar las bases de cimientes de medianas capacidades de progreso, pero de una inefable capacidad de consolidar la continua línea fija e inquebrantable del poder sin más razón que el origen cortesano.
De una manera imperceptible se ha infiltrado el conocimiento por entre los hombres, por un puñado de tipos sombríos y poco dotados físicamente, quienes han sentido la borrachera de una permanente tempestad de búsquedas constantes por entre los signos de debilidad que amenazan con quitar la vida a quienes desoigan la palabra de la astucia y la malicia eficiente.
Todo ese tiempo fuimos víctimas de nosotros mismos, con muecas de olvido y templanza fingida. Hemos sido capaces de forjar una suerte de continuidad de las cosas que nos atontan en nuestros caminos de búsqueda de la exaltación, para sobreponer capas de logros leves, y bordes de efímeros aciertos notables.
Bañados de la injusticia de todos, del olvido y de las prioridades basadas en los principios impuestos, sobrevivimos permanentemente mediocres, pero vestidos de trajes ajenos de gloria imaginaria, efímera y fugaz. Somos todos parecidos pero nos reímos de las bandadas que se mecen con las ondas de la tendencia general, acorde a los vientos que se abren a lo largo de un planeta que decimos poseer, de tal manera que los árboles, y cuanta vida hay en sus predios perfectamente cercados, están bajo nuestra mano impostora y prepotente. Luego vamos buscando la paz y las virtudes de los libros, pero rebotamos en esas sentencias. Somos seres humanos, olvidadizos y sonrientes. Somos perfectos, a imagen y semejanza de nuestras divinidades, infinitas, pero de horizonte alcanzable. De alguna manera seguimos siendo los mismos tipos que arrastraban carne y leña a las cavidades de los montes y laderas, pero con una elegancia digna de un arco iris. Nos reflejamos en nuestra capacidad de contemplación y, soberbios, respiramos hondo, para dormir relativamente calmos, ante un futuro homogéneo y predecible.
Y cada veinticinco a cincuenta años nos dejamos sorprender por la presión de las tendencias libertarias, más preocupadas de lograr majestad explosiva, que ordenamiento revolucionario. Todo es explosión durante lapsos cortos, y bajo esas humaredas descansa la misma vocación de letanía, bajo el árbol sereno del logro propietario. Siempre es lo mismo. Y como no ha transcurrido poco tiempo en estos siglos de luces intermitentes, al auge del conteo de fenómenos reales se han sumado una suerte de alegría virtual a modo de rescoldo ardiente de brasas moribundas. La raza humana decae en un ciclo sin fin de parasitismo interplanetario velado. Y por lo anterior, más pronto que tarde seremos una luz tenue atravesando la negrura profunda del ajeno mar del silencio y el vacío, donde las moléculas se esparcen tenues y débiles, a lo largo de los decenios de calma inerte. Extraño lugar el cielo de todos, diremos. Nosotros que avanzamos por entre la nada, disfrazados de emisarios tristes y altisonantes, apoltronados en tronos calzados tras nuestras espaldas. Escribiremos la historia del silencio eterno, sentiremos la eternidad del paso del tiempo en sentido general. La esfera de la eternidad nos suspenderá los cuerpos de seres abandonados en supuestos agujeros de agonía. Seremos una especie agonizante, suspendida de ciertas vidas entregadas al hastío del viaje sin fin. Alcanzaremos la velocidad de la luz hechos materia vibrante, y la música de nuestros genios serán binarios asomos de verdad ritmada.
Pobres de nosotros, asoladas chispas de temporalidad sin norte conocido en un universo forjado a lomos de potro cósmico galopante, danzando la borrachera sin final de una esperanza perdida. Entonces qué somos nosotros, los engendros de polvo estelar aglutinados en torno a carbón ardiente, sin sentido ni percepción real de la justicia de ser en islas de ruido altisonante. ¡Cómo las olas del mar nos acallan nuestros mayores sueños de grandeza!, siendo el límite de mundos inversos donde se está siempre al acecho de lo otro; de lo que no se tiene. Nunca hemos poseído el universo; siempre lo miramos desde afuera; desde nuestra casa perdida en la soledad del arenal.
Y algún día, quizás, y antes de la partida, un pequeño e insignificante personaje establecerá las leyes de la torsión de los espacios múltiples y diversos. Y avanzaremos como enanos engreídos a la búsqueda de otros racimos de eternidades. Pero siempre iguales; inconformistas y sedientos de compañía. Perdidos entre nuestros pensamientos solitarios. Raza de agujeros negros atragantados, por el émbolo de nuestra codicia triste y sedienta de ilusiones.


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